domingo, 29 de julio de 2012

Wish You Were Here

No pretendo de vos nada que aun no seas,
ni siquiera confío en que no cambies,
sólo espero interpretar tus intenciones,
encontrar el lugar en el que nacen las sonrisas,
robarte un poco de calor algunas noches
-tomarlo prestado quizás- como ayer.



Me hiciste tanta falta anoche
y me dormí escuchándome decir te amo,
y no estabas aquí,
y me desperté recordando versos ajenos,
wish you were here,¿pero adonde?
¿en que rincón de la pecera nuestras almas?


No sé aun cual será la flecha,
o la nota o el acorde o la palabra,
quisiera que estés aquí, donde preciso, donde alcanzo,
impaciente te contemplo renunciar a los fantasmas,
sosteniendo un milagro con alambres oxidados,
defendiendo la quimera del pasado necesario,
y ambos exiliados de nuestra común trinchera.


Wish You Were Here
Pink Floyd


So, so you think you can tell
heaven from hell,
blue skies from pain.
Can you tell a green field
from a cold steel rail?
A smile from a veil?
Do you think you can tell?

And did they get you trade
 your heroes for ghosts?
Hot ashes for trees?
Hot air for a cool breeze?
Cold comfort for change?
And did you exchange a walk on part in the war
for a lead role in a cage?
How I wish, how I wish you were here.

We’re just two lost souls 
swimming in a fish bowl,
year after year, 

running over the same old ground.
What have we found?
The same old fears,
wish you were here.
¿Así que crees que puedes distinguir
entre el cielo y el infierno?
¿Entre el cielo azul y el dolor?
¿Puedes distinguir un campo verde
de unos fríos rieles de acero?
¿Una sonrisa a través de un velo?
¿Crees que lo puedes distinguir?

¿Consiguieron que cambiaras 

a tus héroes por fantasmas?
¿Cenizas ardientes por árboles?
¿Aire caliente por una brisa fresca?
¿La fría tranquilidad por un cambio?
¿Intercambiaste un papel secundario en la guerra,
por un puesto como líder de la jaula?
Como desearía, como desearía que estuvieras aquí.

Somos tan sólo dos almas perdidas
nadando en una pecera,
año tras año, 

corriendo sobre la misma vieja tierra.
¿Qué es lo que hemos encontrado?
Los mismo temores de siempre,
desearía que estuvieras aquí.


viernes, 27 de julio de 2012

La visita (reincidente)

Temía que no entendieras el argot, y no entendiste. Me imagino la situación, mensaje de Juan con lo que no se sabe que es, mirá así como me escupe un que-se-yo. ¿Que me quiere decir?. Ah, voila mon ami, Una mezcla de tango y circo en Do Menor, con olor a noche y burdel. Que grata la sorpresa, el nuevo horizonte.

Voy manejando, pasando los temas -dejándolos pasar- y el auto se interna en lugares impensados, donde por un momento estoy en el escenario, dando pasos de mimo, a cada golpe denso en el piano, espero la pausa entre uno y otro acorde para desplazarme como una sombra fosforescente por ahi, esquivando otras siluetas; y al paso siguiente estoy sentado frente a un canal, oreándome de una noche de alcohol entre el fresco y una garua imperceptiblemente fina que no alcanza a apagar un cigarrillo, prestándole atención a un semáforo que persigue el ritmo desde atrás haciendo juegos de luces azules y naranjas. Camino solo por ahí, disimulando mi soledad con otros que cruzan o comparten mi camino, fantasmas condenados a vagar hasta discernir el misterio, y algún que otro duende desandando la vereda, intentando que su mirada errante coincida con alguna otra demorada en la trasnoche, y lo veo como recorre uno por uno los rostros a su alcance, sin que nadie reconozca que precisa su complicidad.

Suena un bandoneón y alguna cuerda, con reminiscencias de una tarantella, intentando alegrar un entierro a fuerza de resucitar recuerdos añejos, y cada tanto vuelvo aquí, a repensar mis palabras mientras dejo que mi espalda ondule sacudiendo mi cabeza, un eterno contrapeso, que siempre quiere ir hacia otro lado, evitando la caída, eso es, oponiendo resistencia a la inercia. Así de pronto se disimula una alegría, entre una batahola de tambores metálicos, y se vuelve a silenciar, como apagándose en un susurro que se hace lejano.

Suena La Visita y todo se oscurece de nuevo. Escondí no se que, escondí no se que, escondí mi cara de los espejos, ese verso si lo escuché, los días contados en las paredes, este encierro pronto va a terminar, ¿quien eligió estas voces?, ¿yo que voy a hacer, si ella nunca llega? insiste, y de pronto mi esfuerzo se desvanece, y el paréntesis que abrí se cierra y otra vez aparece en escena esa visión, mi alma esperando, cierro los ojos, estás otra vez, y me pega, me pega, y yo intento escribir cada vez más rápido para distraerme de una palabra que me encuentra, por más que me esconda me encuentra, incide y reincide reincidente, y no caí hoy más temprano ni la vez anterior en la cuenta de todo esto que tienen para decir, y la pista al final se pierde en un ruido sordo, como todo se pierde, y descanso al fin, hasta que el próximo puñal me haga cosquillas por debajo del esternón, buscando el último camino.

La visita
Pequeña Orquesta Reincidentes

Escondí las fotos que miro siempre
Escondí las cartas y los regalos
Escondí mi cara de los espejos
Encendí papeles detrás de mí.

Revolví cajones desde temprano
La cigarra duerme su decepción
Los días contados en las paredes frías
Este encierro pronto va a terminar.

Miro el reloj
Vuelve tu nombre
Cierro los ojos y estás otra vez.

Y yo qué voy a hacer
si ella nunca llega
con todo este dolor
con toda esta desdicha?

Yo nunca supe bien si me quisiste
Yo sé que si la culpa muerde escupe el hueso
No es tan tarde el fin para saber si puedo
alimentar mi alma esperándote.

Miro el reloj
Vuelve tu nombre
Cierro los ojos y estás otra vez.

Y yo qué voy a hacer
si ella nunca llega
con todo este dolor
con toda esta desdicha?

miércoles, 25 de julio de 2012

Plan de batalla

El objetivo no es el reemplazo
sino la liberación,
mi liberación y la del otro,
aunque eso mismo me duela.

Confundo mi objetivo y mi misión,
de a ratos me encuentro contrapuesto,
queriendo unificar dos soluciones
que son independientes.

No debiera encariñarme de un lugar
antes de que corresponda,
lo que debe ser después, ¡que después sea!,
-mi objetivo-,
¡que se vea!
-mi misión-.

Hablo con el aplomo del infante
que no sabe si sobrevive a la batalla.

martes, 24 de julio de 2012

Mi espejo

Veo en el espejo
un rostro igual al mio,
pero yo sé, y él aun no sabe
lo que tenemos en común.

Me sigue como algún paso atrás,
pero me está vedado darme vuelta,
para verlo
tan solo camino de puntillas
para escuchar cuantas pisadas de distancia,
intentando convencerlo de un camino
cuando no puede iniciarse desde ahi,
¿quien soy yo para decir?.

Yo tengo una idea,
y mi espejo me mira, me interroga,
y no responde,
e iré a preguntarle
detrás del cristal
donde nuestras voces se encuentran.

sábado, 21 de julio de 2012

Insomnio

Insomnio

Acá, ahora, solo, de noche,
en la inmensidad de un espacio cada vez mas grande,
cada vez mas vacío,
cada vez menos propio.

Me cuesta dejar pasar los días,
serenarme,
entender,
pasar en limpio.

Es
tan evidente todo
que no entiendo como
aun no es posible.

Tengo
un
deseo
supremo,
tengo un interés distinguido,
quisiera que estés acá, ahora mismo,
quisiera poder ver tus ojos ahora mismo,
quiero saber,
preciso conocer,
el ritmo de tu respiración,
el olor de tu piel,
la suavidad de tus manos.

Preciso verte,
a solas,
quisiera verte
cuando estás sola,
ver que haces, que dices, que piensas,
ver,
ver como sos
cuando sos,
ver como sos cuando nadie te mira,
quiero entender eso,
quiero confirmar los supuestos.

Tengo una necesidad imperiosa
de desagotar el amor
que me nace
de solo pensarte;
poder sentarte,
tenerte al alcance de mi voz,
y explicarte
una vez, y otra vez, y otra más
lo que estoy viviendo,
lo que hace mi cuerpo
cuando te sabe cerca.

Yo se que debo respetar un tiempo,
yo se que debo ayudarte;
soy plenamente consciente
de que es muy probable
que nunca seas mía;
y si eso, si,
si eso es lo que cuesta
tu felicidad,
bien, que así sea.

Yo
no hago más que pensar
en como explicarte
el valor de renunciar a la libertad
cuando la recobres;
te lo digo yo,
un hombre libre.

La libertad es
un lugar muy destacado,
pero así como de nada sirve
regalar lo que nos sobra, sino lo que nos falta,
elegir renunciar a esa libertad
en nombre de algo mayor.

Allá voy,
allá te espero.

Arco iris

Estoy
y no estoy
al mismo tiempo.
Estoy acá
en una plaza
mirando a mis hijos
y no estoy. Estoy
en otro lado, no sé cual
es el lugar que elegiste,
pero estoy ahí, detrás tuyo,
acompañándote, pensándote,
necesitándote.

No logro que pase
un rato siquiera
sin que mi cabeza te traiga frente a mí.
No puedo,
no puedo evitarlo,
y no sé si está bien o está mal,
si está sano o estoy loco,
si esto es amor o una obsesión.

Es hermoso,
es hermoso, sentir
que tu ausencia me duele a cada momento
Es hermoso
pensar
que quizás estás pensando
en estas mismas cosas
de tanto en tanto
y coincidís conmigo
en que hay, hay un arco iris,
hay un rayo de sol
y hay un caldero
lleno
de monedas de oro
esperando que lleguemos.


video

En sombras

Conozco esta sensación, la reconozco, la veo venir. Después de tocar el cielo, después de quererlo todo y ya, de verlo todo tan claro y accesible y cercano, pasa una nube espantosamente gris, que te cubre de sombras el ánimo, te demuestra que tan fácil estalla una pompa de jabón, y como el escaso aire de ese estallido es suficiente para hacer tambalear un castillo de naipes, como el sueño se evapora, se desvanece, al  timbre de un despertador.

Por un momento, tomo conciencia de la endeblez de todo, de todos los obstáculos, de todos los peros del camino. Después de vaciarme de palabras, después de encontrar todos los versos alegres, todos los finales felices, después de encontrarme viviendo el hoy y el mañana y más también, después de haberlo logrado todo, después del tesoro y las perdices y la medalla y el premio y la chancha y los veinte y la máquina, ¡plop!, aparece toda la tristeza junta, como un agujero negro, llevándose hasta la última esperanza, llenando todo de oscuridad, y de un desánimo espeso, renegrido, viscoso.

La vuelta al mundo. ¿Como puede ser?. Apenas han pasado 24 horas, apenas pasó un día, soy apenas un día mayor, y de todos los días que me quedan, solo debo descontar uno, y en el tiempo en que la tierra dio una vuelta sobre su eje, el mundo se me dio vuelta a mí, se puso todo al revés, y todo lo que me parecían señales de buen augurio hoy son signos confusos, y no sé si estoy viviendo un momento de lucidez, despertándome de un embrujo, o debo ponerme lúcido y pensar que, más allá del cataclismo emocional, nada ha cambiado tanto, y otra vez el deja-vu, el confiar en que esto es pasajero, y que solo me falta ver el sol mañana otra vez para iluminarlo todo; el Sol, sin duda mi Dios.


Sobre la mesa

Mi objetivo es que seas libre,
y luego veremos si puedo mejorar eso.
¿Que creés que me pasa contigo?
Yo se lo que creo, y creo,
y ser consecuente con eso
me obliga a postergarme.

Entreveo coros de viejas chismosas,
ignorantes o envidiosas de la suerte,
un tablero revoleado por el aire.

No me preguntes que hacer, quereme,
no es la hora de las preguntas
cuando todo es sabido.


Me hubiera gustado que estés anoche conmigo,
cuando mi corazón se abrió,
cuando puse un desparramo de mis vísceras sobre la mesa
y delante de nuestros amigos,
delante de ellos expliqué todo.

Adios, Marluce

Marluce, Luci, MAR, Marluce Araujo Ramos, 
Hermana de Marinaudo y de Marli y de Marlene y de otros tantos hermanos mas, con los que compartia siempre el comienzo del nombre y las iniciales, un chiste del padre, empecinado en que todos sus hijos fueran MAR, mar como el oceano tropical frente a Recife, y poco mas se, poco mas pudo contarme de todo eso, por un sentimiento tonto, que no se si llamar verguenza, o pudor, de un padre que se ganaba la vida machete en mano, descolgando cocos.

Marluce fue un amor. Tuve varios, pero el de ella fue el primer amor que me dolio, desde el momento en que supe que era un amor condenado a no durar, desde el momento en que me dijo que todo terminaria algun dia, pese a lo cual decidimos seguir viviendolo, impunemente, sin decir nunca adios. No hubo un ultimo beso o una ultima palabra o una ultima nada, porque no tuvimos esa ceremonia de despedida, todas las veces que nos vimos, hasta incluyendo la que luego fue la ultima, las vivimos como una fiesta mas, un encuentro mas, un estar mas. Supongo que fue mejor asi, evitarnos vernos cara a cara, evitarnos la profunda tristeza de abortar mirandonos de frente, estupefactos por el horror que nos causamos, por lo que nos negamos.

Como todos los amores, este tambien tuvo su cancion. La voz de Gal Costa siempre fue un inductor de su memoria, apenas escuchar un acorde, apenas escuchar el primer Eu preciso, ver aparecer su rostro sereno y sus manos y prestarle atencion a la cancion, y en cada verso se me iba el punzazo a las estrellas, y cuantas veces, en otra compañia, ya en los brazos de otro amor, forzar mi distraccion, alejarme de esos versos, por respeto a quien me acompañaba y por evitar la lembrança, ese recuerdo añorante, ese recuerdo presente.

Pero fue hoy, aujourdi, la excepción, el cambio, el click, la mutación, no se como llamarlo. Hoy la volvi a escuchar, hoy la volvi a leer, y algo, algo tan fuerte como aquello me esta pasando hoy. Gracias, gracias Gal Costa, gracias Luci, gracias a la vida, gracias.

Eu preciso te falar
Te encontrar de qualquer jeito
Prá sentar e conversar
Depois andar
De encontro ao vento...

Eu preciso respirar
O mesmo ar que te rodeia
E na pele quero ter
O mesmo sol que te bronzeia...

Eu preciso te tocar
E outra vez te ver sorrindo
E voltar num sonho lindo...

Já não dá mais prá viver
Um sentimento sem sentido
Eu preciso descobrir
A emoção de estar contigo...

Ver o sol amanhecer
E ver a vida acontecer
Como um dia de domingo...

Faz de conta que ainda é cedo
Tudo vai ficar
Por conta da emoção
Faz de conta que ainda é cedo
E deixar falar
A voz do coração...

viernes, 20 de julio de 2012

Entiendo

El mundo
se ha puesto a favor mio,
de una forma rara,
que entiendo y reconozco
en los breves instantes
en que gana mi conciencia,
la silenciosa, la invisible.

El criterio no es sencillo,
ni el libreto, ni el papel,
el camino
trae sorpresas
detrás de cada codo.

Escucho un coro de voces,
el par que me dice,
la que me explica,
la que bendice.

Ches amis

La nuit
des mes nouveaux amis

Me gusta cocinar. Hay algo de entrega en ese mettier. Podría, con esos mismos ingredientes, zanahoria, repollo, cebolla, hacer una ensalada, y también seria alimento, pero las oportunidades son pocas, y esta quería aprovecharla. Poder estar ahí, un rato, ofreciendo mi tiempo y algún don, compartiendo lo que me gusta.

Dejé invadir mi espacio. Por no hacerlo solo, permití que otro corte las verduras, disimulando al principio mi contrariedad -no fueron cortadas como es debido-, poco después aceptando las diferencias -no todo el mundo las corta como yo-, y finalmente, aplaudiendo la diversidad -que bueno que las cortés así, como mejor te parezca, jamás se me hubiera ocurrido ese modo-, y en realidad, me encantó la ayuda, me encantó no estar solo en la cocina, me encantó callarme la boca y morderme la lengua y dejar hacer, me encantó ver gente haciendo cosas que nunca antes había presenciado.

No sé si el auditorio dudaba del proceso o desconfiaba de mi capacidad, puesto en esos términos suena mal, ofensivo, o por lo menos raro, quizás debí expresarlo de otro modo, pero escuchaba las voces de gente preocupada por aportar su grano de arena, por participar, por asegurarse el mejor éxito posible de mi esfuerzo, sugiriéndome colocar un ingrediente primero y otro después, controlar el fuego, que todo se cocine a su ritmo, que no se pase ni quede crudo, (¿a eso te referías con lo de que la cocción debe hacerse al ritmo del ingrediente mas lento?), ajustar la sal y la salsa de soja, un poco más de vino al disco -y otro poco para mí, que lo merezco- y a ejercitar la paciencia, vigilarlo y removerlo cada tanto, que los sabores se impregnen, que los ingredientes se amalgamen entre sí, y cuando ya está listo, cuando ya está a punto, falta poner la mesa, y cuando ya nada falta, falta que nos sentemos, y finalmente, fuimos como Fuenteovejuna, urdiendo el crimen.

Esta escena se repitió, idéntica, a la hora del postre. Me costó trabajo preparar esas manzanas, estaba disperso, como en otra, pero fue bueno que me haya ganado cierta confianza de los reunidos, ya nadie opinó -sobre la fondue de manzanas- mientras la aprontaba, ni siquiera el principal accionista, que miraba de reojo de tanto en tanto, más preocupado en encontrar la manera de decir lo que todos sabemos sobre lo que todos sabemos, pero de una forma tal que logre penetrar mi testarudez.

Azúcar, manzana, canela y limón, en cantidades y proporciones difíciles de mensurar. Soy apegado al método, y en otro contexto hubiera pesado las manzanas, medido la canela y lo demás, porque no son lo mismo 3cm3 de canela que 4 pocos, pero anoche no pude, sencillamente encontré y puse, a ojo, confiando en que si otras veces me salió rico, esta vez también sería así, y así fue. Sencillamente hacer, tratando de hacer bien, pero haciendo como me salga, sin sentir miedo al error ni a estropearlo ni a que no tuviera aceptación.

En ese punto hay una contradicción con la comida; el chop suey debía salir bien, imperiosamente debía salir bien, porque muchas cosas dependían de ello. Era la comida de todos, era la nuestra, todos aportamos ahí y no había un plan B, si no salía bien todos terminaríamos contrariados. Acumulo tensión en esos casos, cuando el fracaso no es una opción, cuando el resultado importa y tiene que ser uno y no otro, me cuesta vencer el miedo, actuar con naturalidad, sencillamente hacer.

A la hora del postre la situación era diametralmente opuesta. El postre era un accidente, una propuesta adicional y tardía, y si hubiera salido mal, al pozo del jardín y ya, lo lamento muchachos, y a otra cosa. Quizás por eso, por estar a cubierto del error, lo hice como lo hice, confiado en hacerlo bien, y si no que la vida me lo demuestre. Cuando no temo perder, apuesto sin pensar y medir.

Tuvo aceptación. Sé que será imposible volver a hacerlo y que salga igual. Lo probé, apenas, lo dejé a los demás porque no lo hice para comerlo yo, sino para que otros lo disfruten. Mientras daban cuenta de él, recordaba a la tante Marie recordar mas temprano -didácticamente- que enviudó en siete meses, siete meses pueden ser la diferencia entre una vida y otra, siete meses atrás era diciembre y comenzaba el verano y en siete meses más se terminara el verano que hoy aun no empieza y nos parece tan distante. Recordaba a Drexler también, otro que te dice lo que sabés pero de la manera en que necesitás que te lo digan. Entre esa nube de recuerdos le dije a la dueña de casa, "esta puede ser tu última oportunidad en la vida de probar esto", una trivialidad chistosa, una frase ocurrente, si la aplico a un poco de manzanas cocidas.

Y volver aquí, rato después, y encontrar tanto para decir, tanto para contar, y ver como las palabras se escaparon. Recordar las caras, la gente hablándome, hablándome con una claridad absoluta, y yo recuerdo apenas las palabras con las que todos, todos, todos querían contribuir; hay un momento en que el mensaje no viene en las palabras, sino de ojo a ojo, de ser a ser; hay un momento en que las palabras son música, son paisaje, son decorado, y buenísima la música y el paisaje y los decorados y buenísimo todo, pero me quedo con las sonrisas y las miradas, los platos vacios y las botellas secas, y esa sensación de ser un niño otra vez, al cual hermanos y tías mayores le hablan y le explican, le instruyen y aconsejan, le enseñan y encarrilan.

miércoles, 18 de julio de 2012

Coherencia

Empiezo a pensar en escribir, y las ideas se amontonan, precipitadas, urgidas, y para colmo, o para peor, o por suerte, no llego a escribir una cuando ya hay varias mas que se asomaron, a dar la vuelta, como pidiendo pista; y aun no puse la primera oracion que pense, y ya no se si sera la que encabece el proximo parrafo, o la olvidaré antes del punto y aparte.

Que cosa, la coherencia. Lo primero que pense es que es una virtud, y que no la tengo. ¿Cuando decimos que algo es coherente, que una persona es coherente?. Cuando no se contradice, cuando su discurso gestual coincide con su discurso oral, si, hasta aca si, pero ... ¿ese discurso ... coincide con el curso, con el transcurso?. Cuesta saberlo, no es inmediato darse cuenta, diferenciar lo real de lo impostado, diferenciar el ser del parecer, el desear del querer.

Hay palabras, simbolos del pensamiento, que tienen matices. No es lo mismo la coherencia que la constancia, mantener siempre el mismo rumbo no es necesariamente una muestra de coherencia, y hasta podria ser una obsesion. Uno tiende a ver a la gente y sus trayectorias, e hilvanando lo que uno conoce (¿que conocemos?) de otra persona, sus gestos, sus anécdotas, su entorno, sus intereses, percibe una continuidad, un hilo, o un plano, o un espacio, en el que mas o menos se acomodan las piezas, y dice coherencia.

Me gusta Pepe Mugica, por poner un ejemplo de lo que digo. Miralo donde esta, presidente de un pais, en un momento de la historia en que el ideal de prócer esta (casi) completamente obsoleto, y lo escuchas hablar de sus conceptos de pobreza y libertad, y no solo te hace sentir profundamente incomodo con tus miserias y tu incapacidad de renunciar a tergiversar tus prioridades, sino que te obliga a replantearte varias veces la palabra que, porque, para que.

La coherencia no resulta ser una consecuencia de los hechos, sino un antecedente. Uno es coherente antes del acto. La coherencia no es una actitud voluntaria. La coherencia es un hecho liberador, a partir de la coherencia dejamos de cargar con la pesada obligacion de seguir un proposito, buscar un destino, respetar un rumbo. Asocio la coherencia con la imprevision, la improvisacion, me libero de cualquier condicionante, y sencillamente soy, no hago ni digo, soy, estoy; desde los ojos que me ven expreso coherencia, exhibo coherencia, pero desde mis propios ojos -los cierro- sencillamente transcurro, sin siquiera evaluar la coherencia de mis acciones.

La constancia, otra virtud que me resulta poco familiar, es el ejercicio intencional de las opciones, en aras de un objetivo. Sere constante en el esfuerzo, ahorrare todos los meses, regare las plantas todos los dias, hare ejercicio regularmente, no faltare al taller, ire a misa los domingos. La constancia reconoce un libreto, al cual nos ceñimos, y de algun modo empiezo a dudar de la condicion de virtud de lo que me impone una obligacion. Entiendo casi la constancia como un atributo abstracto, sin signo, un magnificador de lo que sea objeto de ella.

Pienso de nuevo en la coherencia, tratando de recordar un dicho, de alguien conocido pero cuyo nombre no recuerdo, explicando que, quien crea ver una ruptura, una discontinuidad entre su pasado y su presente, o entre sus distintos pasados, esta cometiendo un error, por falta de perspectiva, porque siempre hay una unidad conductora, un factor comun en el conjunto. Ya del vamos, el que juzga la coherencia es un tercero, a quien puede parecerle que una y otra cara de la misma persona no son coherentes, pero desde uno mismo ... ¿como no ser coherente con uno mismo?. ¿acaso es posible no serlo?.

Al fin y al cabo, la coherencia tiene que ver con uno mismo. Las acciones de cada uno deben ser coherentes con cada uno, pero no necesariamente las distintas acciones de un mismo "cada uno" son coherentes entre si, porque un dia como con sal porque me place y otro dia como sin sal porque me cuido, y si no ves la coherencia, como con sal cuando quiero comer con sal y como sin sal cuando quiero comer sin sal, y en los dos casos he sido coherente conmigo, en ese momento.

¿Conoce de coherencia un rio de llanura?. En su devenir, fluctua, hacia uno y otro lado, en un momento va hacia el norte y luego al sur,

Lo pongo en perspectiva, lo miro de lejos y me digo a mi mismo que estoy banalizando la idea, evaluando la coherencia en detalles nimios. Lo que hace poco me parecia una afirmacion valida, de pronto me parece una sandez. Hay algo de bipolar quizas, pero aun la bipolaridad tiene una coherencia, en la alternancia de posiciones. Y digo esto, y pienso en un momento que es coherente, y en otro momento pienso que no, y si una cosa es algo y no es algo, entonces no es algo; pero al mismo tiempo, si una cosa no es algo y es algo, entonces si es algo.

martes, 17 de julio de 2012

Machookca ("machuca")



Al son de alto, me detengo, y te lo digo. No importa donde estés, si el azar no quiso otra cosa estarás lejos, en algún lugar desde el cual presumirás de ignorar ser la dueña del mensaje, y si mi intención se corona, te tendré cerca, a una distancia breve, mínima, innecesaria, y podré mirarte a los ojos y ver en ellos el reflejo de mis labios, y mirar tus labios por si acaso tu intención es mirar su reflejo en mis propios ojos, y nos diremos recíprocamente machookca, en un instante fugaz, escaso, tras el cual dejaré caer los párpados, pesados como los cajones de las viejas cajas registradoras, intentando retener en mi memoria las luces y sombras de tu rostro.

¿Y si la vida se resume a esto?. Iré por ahí, pensando, repitiendo para mi mismo machookca, machookca, como un mantra hindú. ¿Y si sólo pudiera usar esta palabra, y si no pudiera pronunciar ninguna otra, iría por ahí, mostrando machookca, saludando machookca, preguntando machookca, compartiendo machookca. Comportándome de una manera primitiva, obligado a que mis ademanes, mis gestos, mis ojos y mis manos hablen por mí, cuando te exija ¡MACHOOKCA! o te proponga ¿machookca? o sencillamente machookca, así sin más.

¿Y si me libero aun de la voz?. Ya ni siquiera hablo, tan solo divago por el espacio, dejo que el aire me lleve de un lugar al otro, remontando y derivando las corrientes, permitiendo que mis erráticas órbitas se crucen y fecunden con todas las órbitas ajenas, incluyendo las tuyas, que de tan ajenas me duelen, con un dolor tan persistente que me permite ignorarlo, olvidarlo, no lo siento, ya no lo siento y puedo estar días sin sentirlo (quizás hace una vida que me acompaña agazapado), pero alcanza una vez, alcanza un suspiro, un roce, para reverdecerlo todo, y cuando eso ocurre, todo me duele, todo mi cuerpo me duele, todo mi ser me duele, me duele tu sombra lejos de la mía, me duele no respirar el aire que exhalás, me duele no escucharte cuando caminás, cuando abrís la puerta, me duele no robar comida de tu plato y no tener la oportunidad de alcanzarte un café para jugar al juego de esconder que hay otro interés en el contacto con tus manos -que no fue casual, por si aun lo dudas, y me laceran esas dudas-, y me duele no ser yo quien te coloque el abrigo sobre los hombros y más me duele no ser yo quien te lo quite al recibirte.

¿Y si me libero de todo?. Ya no tengo ataduras, ya no tengo referencias. Cierro los ojos, cierro fuerte los ojos y los vendo y ya no veo, ya no sé donde estoy, donde estás, donde está cada uno de los otros; ahora es un sueño, nado en plasma, inmerso en un útero gigantesco, un mar placentario y tibio, plácido, en el que me muevo como un pulpo, extiendo y contraigo mis brazos y mis piernas, busco, no busco, encuentro, no encuentro, y sos todos los animales del mar que recorro, sos la medusa que me invita con sus movimientos curvos, sos la anguila inasible, sos la mantarraya cuya electricidad contrae mis músculos, sos un pez que se camufla eligiendo el color de las paredes y las cortinas, y sos el cardumen que me evita como en los juegos infantiles, presto a disgregarse ante mi presencia cuando me dirijo a él para cerrar filas nuevamente detrás mío; y sos el barco hundido cuyo tesoro ansío y sos el anzuelo cuya carnada muerdo y sos las redes en las que caigo y sos todo, sos todo el fondo del mar, el lecho marino y los volcanes submarinos y la Atlántida y el agua salada y la sal del agua y la arena y los caracoles y los erizos y no hay nada, no queda nada aquí que no lleve tu presencia, y mis branquias destilan el aire, el oxígeno del mar, al cual le grito y le reclamo y le imploro una y otra vez tu nombre, Machookca, pero de mi boca sólo salen burbujas sordas que no te llegan, irremediablemente ascendentes, que se escapan sin herirte hacia la superficie donde estallan.

lunes, 16 de julio de 2012

Quiero

Aun me duelen esos días,
aun me duelen,
aun.

Quiero desafiar al tiempo,
comprobar que el sepulcro es un estado,
que las tres dimensiones no son ciertas
y que el futuro y el pasado son raíces.

Quiero cerrar los ojos
a la sombra de tus bucles,
convertir tu cuello grácil en un tallo,
en el que mis labios siembren mariposas,
mientras mis brazos boas constrictor
se ciñen al continente de tu ombligo.


Quiero hablarte del altar y de la ofrenda,
del frío de las noches en el campo,
del doble fondo de la caja de Pandora,
y descifrar contigo los poemas del silencio.

Aun me duelen esos días
que no supe hacer tuyos.

domingo, 15 de julio de 2012

Confusión

A veces creo ver claro, y a veces dudo de todo. Siento, en cualquiera de esos momentos, tanto la certeza absoluta sobre aquello en lo que creo como la certeza absoluta y completa de la duda, de lo pertinente que es la sensación de duda.

No existe el apocalipsis como fin. Cuando pensamos que el camino se termina, pensamos mal, porque no hay un final, no hay una meta, no hay un lugar donde las cosas finalicen. Siempre hay un resquicio, una puerta oculta en el fondo del callejón, tras la cual se abre un nuevo espacio. Así estoy hoy, a ciegas, a tientas, tratando de ver, de encontrar, de dar el paso que justifique y de sentido a todos los anteriores.

Decía un amigo, un conocido, algo así como "cuando tenemos un martillo, todos los problemas parecen clavos", lo que tiene su verdad, en cuanto nos apegamos a lo conocido para solucionar lo nuevo, lo que muchas veces es útil, muchas veces es correcto, pero esta es una conclusión, y no una hipótesis. Siempre vemos hacia atrás, a ver cual de las llaves que ya usamos alguna vez podrá ser la adecuada para la puerta de hoy; y entre tanto, la puerta esta ahí, y cuando se nos acaben las llaves probaremos con cualquier otra cosa.

Me siento muy vulnerable, hoy, a veces. Quiero encontrar casualidades. Quiero, ansío, me urge casi, encontrar un remanso. Entre todo lo que perdí, o lo que dejé, o lo que tuve y hoy no tengo, hay muchas cosas que añoro. Añoro la sensación de abandonarme, confiado. Añoro la sensación de saber que hay un ángel de la guarda para mí, hecho carne y presencia y alas. Sé que le importo a mucha gente, sé que hay mucha gente que me quiere y me aprecia, pero me cuesta, horrores me cuesta no ver en cada mano la caricia que preciso. Podría ponerme vulgar, podría hablar en un lenguaje que no es el mío, me resisto. Ando por ahí, sobreviviendo, y podría hacer mio ese verso urgente de Víctor Heredia, pero no es esa la urgencia que me atosiga, no es esa la necesidad que me mantiene frágil, y aun cuando plagie sus palabras, me sonarían mal.


Cuidado, cuidado conmigo Juan. El vacío me atormenta. No está lo que estaba, para bien o para mal, no está, y ese vacío es tuyo. Tenelo, aprendelo. No intentes negarlo, no intentes el muletto, no intentes el provisorio. Ni siquiera intentes la búsqueda.

viernes, 13 de julio de 2012

Ayer

La luz,
la misma de tus ojos,
surgía de tus yemas,
entre pausas y claroscuros,
que hacían joven el aire
y me acunaban entre promesas.




Recuerdo,
cuando todo era futuro,
o presente,
y no hacia balances,
ni promediaba palabras.

Primero llegaron los juicios,
y luego los prejuicios,
y ambos y todos
llegaron temprano.



miércoles, 11 de julio de 2012

Cortázar lee a Cortázar

Encontré por ahi el disco citado, cuya lectura recomiendo, especialmente desde el minuto 18. Exactamente 18:00 para los puntillosos, y dejo en la voz del lector algunas posibles explicaciones de los motivos de esa recomendación, adicionales al hecho de que por ahi arranca la lectura de "Conducta en los velorios", texto que ya comenté, sobre el que vengo a hacer una fe de erratas.

Hete aqui, que mi memoria acomoda las cosas a su antojo, y resulto ser que no es él el protagonista del velorio, sino un relator en off. El resto del disco tiene lo suyo también. Que lo disfruten.

lunes, 9 de julio de 2012

Rayuela

En eso estamos.

Perdido detrás de algunas urgencias, vengo demorando mi reencuentro con esta parte de Cortazar. No soy un erudito en él, ni un estudioso, pero en la impronta de mi molde lo encuentro varias veces.

Recuerdo escucharlo leer, en un viejo disco de vinilo, de los de púa y 33rpm (Cortázar lee a Cortázar), un cuento donde él es el muerto, describiendo su velorio: no recuerdo una frase, pero si el cuadro, colección de descripciones de lugares comunes y falsedades, con él, su propio cadáver, llevando la voz. Antes o después de ese encuentro lo crucé en La vuelta al día en 80 mundos, que releí hace poco, y recuerdo también haber tenido abierto y en mis manos Los autonautas de la cosmopista, de lo que no recuerdo nada, ni siquiera haber avanzado en su lectura. Hace poco hablé aquí de él y de su aproximación a los conceptos de locura e idiotez, defectos que pretendo -sin demasiado mérito quizas- compartir. Muy poco más.


Volviendo a Rayuela, encuentro algunas semejanzas frescas. En particular, la noche de anoche. Avancé en el libro -que elegí leer siguiendo el orden "natural" de los capítulos- hasta una reunión, en la casa/departamento de no se quien, el Club -espío en el libro porque mi memoria me da muestras de que no debo pasar tantos días sin volver una lectura- decía el club donde Babs y Gregorovius y la Maga y Horacio y Ronald y Wong y alguno más, a lo largo de varios capítulos, continuan la tertulia, donde la elección de la música es una parte transversal del argumento, y las charlas se abren y se cierran, en un ejercicio literario que me cuesta hilar, porque todos hablamos con todos, en distintos momentos, y minutos después o quizás antes de la pregunta de Javier tengo la respuesta, pero se la lleva Noelia, mientras intercambiamos el tema con el que ella traía, y ella a su vez la recibe como parte de su conversación con Bárbara y vuelvo a sentarme pero en la silla que no era la mía o si lo era pero sin haber ejercido antes el transitorio derecho de propiedad e irremediablemente junto a La Maga y así como el encontrarnos y desencontrarnos todos coincidiendo chez-vous en si me hizo recordar la reunion del club, encuentro en los hilos de la charla el mismo entramado del libro, esa cosmovisión donde se da un orden natural, numeral, secuencial, de las cosas y al mismo tiempo coexisten planos curvos y espacios multidimensionales, y las voces hay que rastrearlas, saltando de cruce en cruce, y en cada perspectiva hay un sentido distinto para las mismas voces.

Rayuela es también mi manera de expresar, entonces pienso en la continuidad de este espacio en que me hallo y me pierdo, dejando voces de un dia para otro, retomando en cualquier lado lo que deje por ahi, yendo y viniendo, e imagino la relectura de esta revista siguiendo un orden cronológico, cosa que de tanto en tanto intento, con la ilusión a veces y el temor otras veces de encontrar un hilo que enhebre las cuentas, alternando ese mecanismo que es un ejercicio de la sensatez con una tómbola imaginaria que me lleva de una página a cualquier otra, lo que también es un ejercicio de la sensatez, pero distinto, y según el método el resultado.

13
Envuelto en humo Ronald largaba disco tras disco casi sin molestarse en averiguar las preferencias ajenas, y de cuando en cuando Babs se levantaba del suelo y se ponía a hurgar en las pilas de discos de 78, elegía cinco o seis y los dejaba sobre la mesa al alcance de Ronald que se echaba hacia adelante y acariciaba a Babs que se retorcía riendo y se sentaba en sus rodillas, apenas un momento porque Ronald quería estar tranquilo para escuchar Don't play me cheap.


14
Salió del rincón donde estaba metido, puso un pie en una porción del piso después de examinarlo como si fuera necesario escoger exactamente el lugar para poner el pie, después adelantó el otro con la misma cautela, y a dos metros de Ronald y Babs empezó a encogerse hasta quedar impecablemente instalado en el suelo.


15
De manera que con toda seguridad Ronald volvería a Big Bill Broonzy, guiado por asociaciones que Oliveira conocía y respetaba, y Big Bill les hablaría de otra barricada con la misma voz con que la Maga le estaría contando a Gregorovius su infancia en Montevideo, Big Bill sin amargura, matter of fact.

Delicioso, vigente, necesario.

No sé

No se si soy distinto ni mejor,
no puedo presumir de nada,
no puedo ni siquiera argumentar,
la utilidad de un propósito,
o el valor de una propuesta.

Solo se
que no se lo que me pasa, 
que nombre darle en palabras.
solo se
que algo pasa en mi,
ante tu inaccesible cercania.

sábado, 7 de julio de 2012

Saber

Si yo supiera, sabría,
y no querría saber si ya supiera,
si no temiera.

No conozco el nombre de esto,
no sé si llamo amor a lo que vos, y tantos otros,
y por no saber si es
dejo pasar uno tras otro los días,
disimulando el silencio de mis noches
-ese espacio vacío y reservado junto a mí-
en el que imagino tu presencia,
tu carne y tu calor y tus olores,
y tus labios y tus ojos y tus manos.

No sé si es amor, si lo supiera,
sabría si es amor o es una urgencia,
o un embrujo que me has hecho en otra vida,
o una astilla encarnada que aun me duele,
o brasas vivas vestidas de cenizas.

No sé si es amor, y si lo fuera,
y aunque no, aun es bastante,
para despertar a mi sangre del letargo,
para entender los puntos cardinales.

Si yo no fuera yo, sino yo mismo,
si no fuéramos tú y yo, sino nosotros,
podría explicarme frente a ti,
podríamos buscar juntos la palabra,
esa que no sé, que no conozco,
esa, la que ansiamos pronunciar,
esa, la que no nos hace falta.

viernes, 6 de julio de 2012

¿asi es el amor?

Frente a todos, incluyéndote, me repito en la pregunta, sin saber como se llega desde ahí a los niños malvendiendo gallinas en un mercado boliviano, sin lograr conectar a la niña que llora en la ventana con las sirenas cuyo canto no debo oír. Olvido mis letras. Darme a luz con 5.5 kg de peso, haber estado 38 horas en una cama de hospital, dura, negándote a parirme para retenerme dentro de ti cuanto pudiste. ¿Así es el amor?.

Tenía otro papel ayer, pero no me quedo nada de él para poner aquí. Odessa, foto, entrar y salir en el personaje, camino de un rincón al otro, rebotando en las paredes, esquivando tus ojos, con la vista clavada en un horizonte -del que solo se que está detrás de los ladrillos- juego a ocupar tu espacio sin tocarte, expresando todo menos lo real, haciendo verídico el juego. Tu presencia me inquieta, pero finjo que es el azar quien no nos cruza, cuando en realidad soy yo quien lo evita. Tengo miedo -que palabra horrible me parece, e inadecuada- a olvidar el libreto. Estoy aquí por un motivo, el que declaro, el que reservo, el que escondo. Hay un vínculo oculto, que no se me revela, entre todo esto, un deseo que no logro descifrar, aun cuando la primera aproximación es trivial, inmediata. Podría decir que mi deseo es tal o cual, y sería cierto, pero hay una verdad más verdadera, mas grande aun, cuyo nombre no conozco.

-.-

Permíteme creerme noble. Quizás lo sea. Quiero lo mejor para ti, y quiero lo mejor para mi. No negaré mi deseo, no reniego de él, pero para ser lo mejor para ti no es suficiente con ser mejor compañero o mejor amante o convertirme en tu mecenas y alentarte a volar, a desplegar tus alas, a ir por ahí, buscando, creciendo, escalando, para llegar a la cima y ver que se ve desde allá. Ser lo mejor para ti requiere mantenerte en un estado permanente de sorpresa, expectante; ser impredecible, en el sentido de que nunca sepas que, como, cuando, que no logres entender, que no hagas pie. Viva. Mantenerte viva, sorprenderte viva. ¿Así es el amor?

martes, 3 de julio de 2012

La entrega

Sólo a vos se te ocurre aceptar esto. Si, la plata, ya sé, pero de ahí a guardar esto en tu casa e imponerte el deber de llevarlo a la casa de no-se-quién, donde nos están esperando, corrijo, donde están esperando recibir este paquete, y tu peregrina idea de llevar el teleobjetivo y sacarle fotos a las estrellas.

¿Me querés explicar qué hacemos con una cabeza humana en la heladera?. Chorrea sangre, huele mal. Pensé que era otra cosa, y hubiera preferido seguir pensando que era otra cosa. ¿Para qué abriste esa caja?. ¿Por qué me lo contaste?. Sospecho que lo abriste antes de volver a no entregarlo, antes de organizar un nuevo sorteo, para ver a quien le toca en suerte, y sospecho, si, sospecho también, que hiciste trampa con los palitos para que me tocara el más corto.

Insisto, lo mejor que podemos hacer es irnos. Agradezco que me acompañes, no me gustaría no haber hablado con algún amigo un rato antes de morir. Sí, tengo miedo. ¡Sí, tengo miedo!. Por eso me quiero ir, lo antes posible, apenas dejar esto, irme a algún lugar donde nadie me conozca. Ningún familiar, ninguna casa anterior, me voy al interior, a General Pico, o Catamarca, o a Rio Tercero. Me voy a inventar una nueva vida, laburar en algún supermercado, lo que fuera. Pero no quedarme acá, si me quedo me van. ¿Realmente pensás que Dominguez se fue después de su entrega?. Capaz que si, capaz lo encuentro en algún pueblo, el mencionaba ciudades de Corrientes, dice que las guaraníes son mas dadas, pero no sé, ¿le habían pedido una más, no?, y él no quiso, no sé si te acordás. Esta le tocaba a él, y de pronto desapareció. 


No sé qué pensar, por eso no quiero pensar más. Cada idea que tengo, es peor que la anterior. Lo último que se me cruzó por la cabeza fue que este Dominguez está atrás de todo esto, haciéndonos la cama, esperándonos en ese campo, y que va a ser él mismo quien se cargue nuestros cadáveres. O el mío, si entro solo se va a cargar el mío y nada más. O ¡pará!. ¿No serán socios ustedes?. Esa idea también me cierra, el se esconde, vos me vendés, se reparten mi plata y dicen no saber nada de mí, salvo que me iba a ir al interior. 


A veces pienso, también, en toda la gente que fuimos dejando de ver. El Negro cayó con el camión con porro, y nunca entendí muy bien cómo fue que se suicidó en el penal, si lo iban a sacar libre por no se que sutileza legal. Y no fue el único caso raro. El Chori era el tipo más sano que conocí en la vida, no tomaba ni soda, explicame como fue que abrió la bolsa de merca y se puso a tomar hasta quedarse duro para siempre. Se muere mucha gente, y la que no se muere se evapora, y que querés que te diga, yo tengo mis dudas. 


¿Esta cabeza de quien será?. ¿Vos la viste?. Cuesta darse cuenta, pero es de una mina, una mujer joven, hasta te diría que bonita. Sí, bueno, bonita antes de lo que le pasó. La gente no mata porque si, salvo los locos, que salen a matar por deporte, o por fama, la gente mata por dos motivos: plata y celos. Y esta mina, no sé si era la amante infiel de algún capo, o se quiso ir de algún sauna y no supo hacerlo. Viste que ahí es un mundo aparte. Siempre la más nueva es la favorita del gerente, la que recibe a los tipos más limpios, o de mejor billete, hasta que deja de ser la favorita, cuando aparece alguna más nueva, para reemplazar a las que se "vuelven" a su pueblo de origen. ¡Mentira!. No vuelven a ningún lado, directo a los perros, y los huesos al rio. Andá a saber. Capaz que se enseñoreo con el capo -o la capa, por que no- y durante un tiempo vivió feliz el cuento de Cenicienta, hasta que le puso un cuerno mal puesto y así le fue, o el capo de los capos le pidió al capo una prueba de fidelidad -tu cabeza o la de ella-, o esta mina, ya señora de alguien, se le negó a quien no se le debía negar. 


¿Vale la pena?. ¿Vale la pena vivir así?. Corriendo, saltando, de susto en susto, sin saber a quien creerle y a quién no. Que te digo, yo ya estoy cansado, por eso me quiero abrir, empezar otra cosa, juntarme con alguna mujer, un poco más grande no importa, y casi mejor. No sueño con el amor, ya no, pero no dormir solo, que te cuiden un poco, te cocinen, te ceben mate. Una mina de vuelta, doblando el codo, sin mayores pretensiones, que precise algo de mí, que quiera un hombre en la casa. Nada más. Vos sos joven, tenés estudios. ¿Porque te metiste en esto?. Podías haber arrancado para otro lado, y es más, estás a tiempo de arrancar. ¿Juntaste plata, no?. Debes haber juntado, no te comprás ni los cigarrillos, compras las papas de a una, agua de la canilla. ¿Para que la juntás, un kiosco?. ¡Una calesita!. ¿En serio una calesita?. Miralo vos, al señor calesitero, saludando a los nenes, la sortija para los nenes, relojeando a las mamis, a ver las mamis sin sortija, ¿esas son candidatas, no?. ¿Les vas a contar de donde sacaste la plata?. No, claro que no, el señor es un señor, heredó de alguna tía, lo echaron de algún laburo y con la plata que les sacó -una mina de oro lo de los accidentes laborales- decidió poner lo suyo.


-.-


Lo siento pibe. No te veo futuro. El delito no es lo tuyo -ni de ningún flojo, los flojos siempre pierden- pero la calesita tampoco va a poder ser. No sé donde tenés la plata. Me gustaría saberlo, para ir directo ahí, y después dedicarme a revolver todo. Que parezca un homicidio en ocasión de robo; eso me dijo Dominguez. Cuando te encuentren van a pensar eso, después van a encontrar la cabeza -bien podrida espero-, algún arma con prontuario, y te aseguro que te van a hacer famoso, endosándote un par de hechos que no son tuyos, pero viste como es la cana, le gusta resolver casos de tanto en tanto, para justificar el sueldo del que no viven.

lunes, 2 de julio de 2012

Yago

La tarde impone un silencio,
como el de los cementerios vacíos
de deudos y de muertos,
donde ya no hay ni sombras,
ni fantasmas, ni recuerdos.

Veo apenas un puñado de aves
cambiando de lugar entre los árboles,
distrayéndome del peso de la tierra,
que me oprime y me ingiere
a medida que caen rítmicas
tus paladas de sepulturero.

Cerraré fuerte los ojos,
antes de que aciertes a cubrirlos.


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