lunes, 31 de diciembre de 2012

Game Over 2012

Queridos amigos,

Termina el 2012, y llego a esta fecha con la sensación de que el único final que me faltaba presenciar en este año era el de este calendario. Fue, a pesar de las palabras baratas propaladas sobre la profecía de los mayas, un año lleno de fines del mundo, como todos los anteriores. Quienes me conocen saben que he muerto y resucitado en varios sentidos, quienes más me conocen más de estos varios sentidos pueden identificar.

Nos gusta ayudar a la memoria poniéndole fechas a los recuerdos, para conservarlos en los estantes adecuados. Al fin y al cabo solo somos recuerdos y el tiempo que nos queda, y entonces este 2012 será el año de teatro, de escribir, de mi separación, será el año de las personas a quienes amé, o me entregué o me ofrecí, será el año en el que comenzó un resto de mi vida inédito, distinto, inesperado en su riqueza.

A los amigos de siempre, agregué muchos, que confío en retener. El 2013 no tiene más valor que una hoja en blanco en un cuaderno demasiado usado y lleno de remiendos, pero –dije alguna vez en este blog- una hoja en blanco encierra todas las posibilidades. Veré que hago en mi cuaderno durante los próximos meses, no dudaré en pedirles ayuda cuando precise sostener mi mano, y –nobleza obliga- cuenten conmigo para mejorar los suyos.

domingo, 30 de diciembre de 2012

Final VII

La sensación de no saber quién soy,
donde estoy, a donde voy
montado en esta bicicleta de dos ruedas
voy mirando y veo recuerdos
de cumpleaños infantiles,
de flores de plantas plantadas,
la exacta sensación en la garganta
que no es tan nueva,
me cuesta no quemarme con el fuego,
me cruzo con gente que no está al tanto de nada.

Apurando un final que hace mucho ha sucedido
ya sé todo lo que preciso o precisaba
y me demoro haciendo cuentas y pasando en limpio,
sigo hablando y no sé si a alguien le importa,
no vale la pena complicarse en un final,
yo conozco la voz con la que hablo,
debiéramos tener una conversación ella y yo,
a veces me ofende, me escucha,
a veces llego a aceptarlo todo
y sostengo los naipes
castillos sobre burbujas.

Todo es tan imposible como posible,
no encuentro el orden,
estoy llegando a un lugar que yo conozco
para ir a otro lugar que yo conozco
pero no puedo hacer el viaje corto,
veo más gente que hace un rato,
veo las ofertas a las que obliga la hora.

Me miro como escribo y eso me distrae
del auto que me pasa, de la moto que lo sigue,
de lo que estoy pensando en forma recurrente,
tiempo de decirle basta a algunas pieles,
una piel nueva, un cuerpo más liviano,
la gente se habla como si se entendiera
y yo cambio el rumbo y ahora voy hacia el oeste
hacia la tarde, sigo mi sol
año nuevo vida nueva, el dicho dice y faltan dos días
que es como la mitad de medio segundo,
ya no necesito lo que no se necesita
cuando se obtiene lo que se necesita,
a esto hoy le digo adiós
aunque el eco canta indulto hasta la vista.

La vida no es margaritas a los chanchos
sino chanchos y margaritas,
ahora tengo el alma campechana
de decir las cosas simples,
este poema de pronto es un adiós
con el que alguien de algo se despide,
si es tiempo de cruzar pues dar el paso,
caminando se pisa más que en bicicleta
y para pisar hay que pisar descalzo.

De pronto me escucho
mis aires de poeta,
me avergüenzo de mi tercera persona
la que mira lo que hago,
le doy un par de vueltas a la plaza del pueblo,
intento hacer pie firme, no muy a salvo
y esto es porque no estoy pensando en mi mismo,
a veces es sólo sentarse y tomar un helado,
lo demás ya está resuelto,
lo importante se sabe, sino no importa,
descansar un rato, desear que nadie nos vea
que no nos importe nada,
pero nada excluye todo.

jueves, 27 de diciembre de 2012

Neruda, Saramago, Benedetti y yo

Casi me río desde el título que elegí para esta entrada, y casi me río de nuevo cuando se me ocurre que puede ser muy oportuno ilustrarla con la clásica figura de los monos: que no escuchen, no vean y no opinen sobre mi impertinencia de poner sus apellidos en el mismo cartel en el que me incluyo, como si fuera lo mismo un póker de ases que una pierna de ases y un dos de trébol.


A veces pienso en que me diferencia de ellos, o puntualizando bien la cuestión, que diferencias hay entre mis versos y los de ellos. No es que no las haya o que yo no las sepa hallar, pero me resulta un poco difícil hundir el bisturí en el centro de la herida, quizás porque hay varios lugares posibles para la incisión quirúrgica, por lo menos tantos como voluntarios interesados en comparar sus producciones con las mías, y probablemente más.

Leí apenas un par de poemas de Saramago. Me alcanzaron para darme cuenta de como ejerce la capacidad de coincidir conmigo en el uso de palabras y metáforas, y sin embargo, con tan distintos resultados. Para mi, que soy apenas un intento, es tan difícil determinar en que momento se distancia mi voz de la de èl que me viene a la mente la imagen de una partida de ajedrez –juego en el que también soy limitado- en la cual un imperceptible paso de peón determina la calidad del desarrollo y separa la victoria de la derrota.

De Neruda aprecio su vocabulario, su capacidad de usar palabras que conozco pero cuya existencia de algún modo no recuerdo, no tengo presente a la hora de escribir. Su riqueza expresiva me conmueve, aunque algunas metáforas requieren de mí la aplicación profunda de la fuerza de gravedad sobre mi nivel conciente para apagarlo y permitir que sus expresiones accedan a mi interior profundo revelando un significado nuevo. Da la casualidad –esta es la poesía- de que la mejor manera de leerlo es olvidando el significado preexistente de las palabras.

No logro el vuelo del chileno, no logro la pericia del portugués. Vuelvo a Benedetti, que parece -pero sólo parece- tan al alcance como su país desde Buenos Aires. Es un panadero que mezcla harina y agua, se maneja con lo más sencillo del lenguaje, no usa metáforas, no busca sus palabras en el diccionario, habla con la voz de una persona simple, común. No hace falta saber nada de nada para entender lo que dice, no hay una segunda lectura de èl, cuando dice casa quiere decir casa y cuando quiere decir cielo dice cielo, no hace juegos de palabras ni exhibiciones técnicas. Sólo dice, pero lo dice con tanta música y tanta magia.

Y de mi voz, poco puedo decir. Me gusta lo que escribo, aunque me reconozco un mal juez, y soy algo impúdico a la hora de exponer mi palabra, rayando con la obscenidad precoz. Debe haber entre todo lo que escribo –más que por mèrito propio por obra y gracia de la probabilidad y la estadística- algo que podría colar en la obra de alguno de estos monstruos y pasar desapercibido, pero no voy a hacer el intento de hallarlo para evitarme la pùblica lapidación.
Me rindo a los pies de los mayores.

domingo, 23 de diciembre de 2012

Contando hasta ocho

Venía pensando sobre la bicicleta dos versos memorables (que no llegaron a destino) cuando vi y leí un papel en el piso que decía: “sueña respeta ama vive camina y aprende disfruta no seas esclavo del dolor” para después invocar a Jesús. Hasta la invocación acompañé la lectura maravillado por lo oportuno de este mensaje en el piso. “Sueña respeta ama vive camina y aprende disfruta no seas esclavo” alcancé a leer hasta el momento en que decidí guardarlo como recordatorio. Hasta cierta parte lo entiendo universalmente válido, quizás disiento en el nombre y apellido de a quien se le adjudica la capacidad de asegurarnos libertad y vida. Creo en Dios, creo en “Dios es Amor”, creo que es cierto lo que un amigo del alma me mostró en una medalla, que fue San Agustín –sea él quien sea- quien dijo “Ama y haz todo lo que quieras”.

El paseo me llevó hasta una plaza, un espacio que hago sinónimo de libertad, y me trajo a este lugar de revelación: no estoy listo para ser de nadie, contra todas las urgencias.

Si digo "hay una fiesta y estoy invitado" puede leerse en dos planos, distintos: si la noche real es la de hoy, la fiesta de la noche de la metáfora también me espera. Tengo urgencias por hacer escuchar mi voz, urgencia por decir tantas cosas. Ahora ya sé lo que pasa después del balazo, los ocho segundos un día terminan.

Llegar a casa, ponerme cómodo, sentirme a salvo, son otras tres metáforas posibles.

-.-

Vi el fogonazo,
escuché el estallido
y estoy contando hasta ocho
mientras la bala desanda camino.

Me distraje un largo rato contestando mezquindades
en una batalla innecesaria,
hay voces que no quiero escuchar, no ahora,
a veces me encanta estar solo conmigo.

Hay recuerdos que resucitan, ensañados,
como esa noche donde te dije las cosas,
te dije tan claro que estábamos a un paso
y un hormigueo amanece a mis pies.

Necesito verte, hoy, ya, ahora,
y reírnos del valor de mi discurso.



No estoy listo para ser de nadie,
contra todas las urgencias
hay una fiesta y estoy invitado:
tengo urgencias por hacer escuchar mi voz,
urgencia por decir tantas cosas

Ya sé lo que pasa después del balazo
los ocho segundos un día terminan.


lunes, 17 de diciembre de 2012

Epitafio




















Estás tan filosa y al unísono tan frágil
que no sé cómo acercarme sin que nadie salga herido,
si ir de puntillas desde la noche de mis sombras
o al ritmo de la orquesta a plena luz del día,
no sé cómo atrapar este momento tan ausente,
cómo hacer que la lluvia caiga hacia las nubes.

Quiero dejar de pensar en opciones que no hubo,
ver que el viento se divierta jugando con las hojas,
olvidarme del olor que desnuda el acertijo
y de todas las maneras de nombrar las direcciones,
me falta poco tiempo para nacer de nuevo,
no hay un antídoto para mi propio veneno,
no hay un motivo para evitarnos nada.

Transcurre la tarde bajo una llovizna gris,
resucita el miedo a la palabra solo,
no hay un camino que se sepa a dónde va
ni una almohada que conozca las respuestas,
conservo colecciones de espejos que no fueron
y la manía de seguir pateando puertas.

No me sorprende saber todo tan claro
sino que cara y cruz no expliquen la moneda,
no encontrar el número par entre los primos
si es tan simple cómo sumar uno más uno.

Cómo evitar la tentación de la estadística
el álgebra puesta al interés de lo mezquino,
cómo hacer del futuro una promesa nueva
anclados en engordar el testamento,
terminar de aprender lo imprescindible
con tiempo de elegir nuestro epitafio.

domingo, 16 de diciembre de 2012

Preámbulo

La pregunta anuncia el naufragio
esa soledad tan indivisible
como el océano entre las islas.

Querer saber lo que se sabe
para decir lo que se sabe,
preámbulo
de necesidad irrelevante,
el temor de convertirse en una herida.

Ninguna promesa se hace para exigirla,
el recuerdo es un arma de doble filo
y la palabra es arena en un desierto estéril.

La cordura es un corset de seda,
no hay un pie si no hay un territorio.


sábado, 15 de diciembre de 2012

Tu nombre IV


Un incierto porvenir es todo cuanto poseo,
poco queda para ofrecer:
el recuerdo de las veces y el camino
y esta sensación de no saber
si naranja o si manzana o si las tres.

Llega el verano, madurando tantas cosas,
la certeza de que algunas no serán
y nadie ni nada podrá evitar que pase,
la calesita completa un giro más
desde alguna distancia todo son vueltas en redondo.

No sé donde estoy, no puedo contestar preguntas,
sólo decir tu nombre
solo hasta que escuches.

jueves, 13 de diciembre de 2012

En Peligro

If you should go skating
On the thin ice of modern life
Dragging behind you the silent reproach
Of a million tear-stained eyes
Don't be surprised when a crack in the ice
Appears under your feet.
You slip out of your depth and out of your mind
With your fear flowing out behind you
As you claw the thin ice

Me veo a mi mismo (espejo de tantos otros) andar por el camino escarpado de las cabras con el precipicio a un lado y desencontrado de un lugar donde dedicarme a pacer sin la omnipresencia del abismo, al que ya siento casi familiar, como una extensión natural de mi ámbito.

Saber que habrá un paso que será el último y no saber si será el próximo, si la capa de hielo que nos sostiene sobre la superficie resistirá nuestra quietud y ante la duda o detrás de ella sólo avanzar atento al crujido delator del peligro.


martes, 11 de diciembre de 2012

Final VI

Sólo resta el silencio
para que todos estén presentes
y comience la fiesta del final,
las exequias de la voz,
funerales de la carne

Cuando él llegue traerá la muerte,
la recesión necesaria
para resucitar lo pútrido.

Primero llegará la oscuridad,
después el frío, detrás lo inerte,
caducará el verde de los bosques
y los árboles serán huesos de fantasmas
incapaces del fruto y de la sombra.

Entre los troncos yermos
soplará el viento cascabel
al compás del ritmo regular
de los pasos escondidos
bajo la túnica mortuoria
de la dueña del metal
que merodea segando la maleza.

Veo
claridad venir del horizonte
entre chispas y artificios
mientras descanso
sobre un lecho de ramas secas,
espero al dueño del fuego
que viene por mi alma.

lunes, 10 de diciembre de 2012

Sociedad de consumo


Cada tanto me detengo, me sorprendo pensativo y contemplativo sobre mi lugar en el mundo, ese espacio en el que intento hacer pie y aunque de a ratos lo logro, la mayor parte del tiempo soy un pez a la deriva esforzándose por respirar en el fango. De algún modo pertenezco a la sociedad que me rodea y no logro abstraerme de un contrato que me asfixia.

La obligación de comprar mucho de cuanto preciso, la debilidad de precisar más cosas de las necesarias y la frustración de no poderlas conforman un círculo vicioso, un cinturón de plomo para el alma que se ve atrapada por una red pringosa que nos engaña entregándonos insatisfacción disfrazada de promesa.

La misma sociedad nos atenaza, atacándonos por nuestro lado más débil. Cuesta mantenerse altivo e indiferente ante la presión de algunos por imponernos sus necesidades y no es suficiente el ejemplo que podamos darle a nuestros hijos para educarlos en el rechazo a la trampa hecha sistema, cuando nos bombardean con el verbo tener y juntan los escombros con el verbo comparar.

Para ponerle la tapa a la olla, nos persiguen con la bandera de la culpa, buscando quebrarnos el brazo que no damos a torcer, para asegurar la continuidad de un modelo nefasto pero rentable que trae en una caja que dice felicidad las ofrendas de Pandora: envidia, miseria, codicia, lujo, gula, y la ilusión de que la próxima compra será la verdadera.


viernes, 7 de diciembre de 2012

Llegando tarde

Comenzar el fin de semana de esta manera, donde doblando el codo de un viernes apacible nos agita un compromiso. En un momento nos gana la urgencia por llegar a algún lugar a alguna hora y al momento siguiente el verbo que conjugamos es la impotencia, el asumir la convicción de que cuando lleguemos a ese lugar que hemos denominado nuestro próximo destino lo que el destino tenía para ofrecernos en ese lugar ya habrá terminado. Esta es la metáfora que tiene que ver en su versión tangible con una ruta cargada de autos, un camino largo y poco tiempo para recorrerlo. Cuando llegue a ese lugar que es ese lugar, donde esa persona que es esa persona va a haber estado haciendo eso que sé que es y al mismo tiempo no sé, esos serán un lugar y un momento en los que probablemente haya quedado ausente. Siguiendo con la metáfora, ciertos niveles de distracción y desmemoria se conjugaron para que lo sepa en el número de vez actual por obra y gracia de una voz muy familiar y tenga que ir contrarreloj para no llegar tarde. En la versión intangible de la metáfora digo exactamente las mismas palabras sobre un tema completamente diferente con el mismísimo y válido resultado. ¿Por qué de estas cosas me doy cuenta cuando me doy cuenta? es una tercera metáfora posible. A los efectos de seguir encontrando analogías poco importa cuando uno se anoticia que alguien pueda pensar que es tarde, que es muy tarde o que es demasiado tarde: a partir del momento en que uno se anoticia es cuando puede actuar. No se soluciona el muy tarde con tratar de llegar muy rápido y mucho menos el llegar demasiado tarde con intentar llegar demasiado rápido. Una vez producida la tardanza lo único que queda es tratar de llegar.



Fue una linda reflexión. Se me ocurrió y quise hacerla pública. Ahora voy a finalizar esta grabación para mirar la hora y saber cuál es mi grado de tardanza, con el cual llego al acto escolar de mi hija menor finalizando su primer año de jardín de infantes.

lunes, 3 de diciembre de 2012

Planes rotos

Amanecer, desayunar,
distraernos del milagro de la piel
enredados
en torpes simulacros de rutina,
unos trapos, un balde, cuatro platos,
todo eso que sabemos
es nada más que aire,
una mascarada en la que no creemos
mientras nos miramos de reojo
con cara de despreocupados
como si no nos importara tanto,
como si no tuviéramos la urgencia.

De las cosas que te quiero decir
elijo hablarte de los días y las horas
de la noche y la tarde y la mañana,
de que todas las ventanas son posibles,
de cómo hacer planes fuera de la cama
para que las sábanas den testimonio
de como se rompen después uno por uno,
de cómo todo lo que decimos se desvanece
cuando nos callamos la boca desvestidos;
vamos y venimos rompiendo juramentos
y nos cruzamos y es otra vez posible
que mi cuerpo y tu cuerpo se deseen, se precisen,
se incompleten al verse separados.

Al menos yo debiera renunciar
a hacer mapas en los que no estés presente,
debiera decirte la verdad, de una sola vez
hacerte saber que estás en todos mis futuros
y después, después que sepas
que todo lo demás será mentira
hablar de descansar y de no vernos
y de ahora no y de otro día
y hablar, hablar, hablar
mientras recuperamos fuerzas
para renegar de los que nunca creímos.

Con vocación de suicida
voy a morir entre tus labios,
me voy a arrojar al vacío tantas veces
entre tus brazos y tus piernas,
voy a honrar tu compañía,
voy a tomarte cada vez que pueda,
voy a entregarme tanto cuanto apruebes,
voy a ser tuyo, tuyo y tuyo.

Llego con mi bandera a ocupar un territorio,
llego con mi cuerpo y mi palabra,
vengo a tomarte en propiedad
con lo que no tengo y lo que soy
vengo a hacerte renunciar a otros caminos
-el que es mío nos pertenece-
estoy haciendo un pacto contigo:
estoy diciendo adiós a todo lo demás
estoy aceptando un lugar.

jueves, 29 de noviembre de 2012

Insomnio

5:18am

No hay una razón que pueda enunciar de porque el sueño se interrumpe a esta hora. No he descansado lo suficiente, ni tampoco he descansado cuanto me propuse. Sencillamente me desperté, sobresaltado por una pesadilla absurda, que no puedo interpretar. Ver desde lejos que mi abuela (no quedo claro cuál de ellas; tanto Tilín como Aíta murieron vírgenes de la informática hace años) dejó sobre la mesa de un bar, en la vereda, la notebook donde escribo ahora, acercarme con cierta premura y tomarla para que un parroquiano que se encontraba a pocos metros me confunda con un oportunista ladrón y alcance a colocarme una primera esposa mientras yo apenas comenzaba a balbucear una explicación sin darme tiempo a convencerlo de mi derecho. Creo que se estaba identificando como policía, pero esto último ocurrió en la frontera, en el preciso momento en que el sueño y mi estado de inconsciencia llegaban a su fin.

Me sobresalté, me serené, pensé en volver a dormir, pero este pensar fue tan solo la señal de arranque a mi cerebro. Una tras otra comenzaron a presentarse las imágenes y las ideas, y al cabo de pocos minutos me convencí de que no me volvería a quedar dormido a tiempo. Podria haber permanecido en la cama, con los ojos cerrados, intentando dormitar con suerte imprecisa y la certeza de que si recuperaba el sueño sería apenas unos minutos antes de que el despertador hiciera su primer anuncio. Opté por levantarme, cuando caí en la cuenta de que esta desventura podria dejar de ser anónima y convertirse en un relato personal.

En los pocos minutos que duró el intento de invocar a Orfeo recordé algunas cosas y noté otras. No sé de quién es el gallo que cantaba ni si es el mismo que sigue cantando, no he visto cual de mis vecinos es su dueño o anfitrión, y ahora ya levantado caigo en la cuenta de que no recuerdo haber escuchado un gallo cantar en los varios meses que llevo en este departamento constituido en simulacro de vivienda; el efecto de su voz ha sido útil, o por lo menos debo convenir en que es una de las causas de que diera por fracasado mi intento de acumular unos minutos más del otro lado de las sabanas y la conciencia.

Adelanté algo de los planes para hoy. Tengo terapia después del trabajo y una varieté para cerrar -espero que únicamente la parte pública de- la noche. ¿Y si voy con el auto?. Sé que hoy dormiré en otra casa, no sé aun si en la de Cecilia o en la de unos sobrinos, no sé donde dormiré viernes y sábado, el domingo sé que debo volver a recolectar a mis hijos, incluyendo a los menores en la casa de su madre, para participar de una reunión familiar. Podria ir en auto, dejarlo estacionado en la calle Pasco al 500, para juntarme con ella después de mi sesión de análisis, llegar en subte hasta la biblioteca a la cual me afilié hace unos días, que oficiará de teatro y restaurante y emprender luego si tengo suerte uno de los dos regresos posibles hoy (si no logro alinear los astros emprenderé el otro camino y dormiré solo). Es buena la idea de llevar el auto, porque entonces tengo más comodidades para transportar algunas mudas que podre precisar durante el fin de semana, que exceden la capacidad de la pequeña mochila en la que acomodé poco más que lo imprescindible para enfrentar el viernes después de hoy.

Es recurrente en mí la capacidad de imaginarme innecesariamente situaciones de conflicto, o de peligro. Adelantar discusiones. Este es uno de los temas identificados en un ejercicio previo a mi sesión de psicoanálisis de hoy, en una lista de cosas que aun no logro solucionar y con las que tampoco logro convivir con resignación. Es el tema del sueño, el que me despertó. Una situación de ese estilo, en la vida real, tiene muchas maneras de resolverse. Podria no haber estado la computadora en su lugar, al fin y al cabo era un blanco fácil para un oportunista como el que creyó que era yo aquel que me esposó tras confundirme, podría haberse producido un cortés cambio de palabras, pero la situación devino tensa y violenta. Hay una conexión muy evidente entre el inconsciente y los sueños, no voy a distraerme en el análisis interpretativo del significado detrás de los hechos soñados, sino puntualizar en el vivir por adelantado una experiencia bélica; no es tan evidente la conexión entre el inconsciente y el consciente, pero esta tendencia a adelantar y transitar hipótesis de conflicto que rarísima vez se verifican en la realidad es uno de los motivos en los que veo que la distancia de los sueños al inconsciente es la misma que la de lo consciente a lo insconsciente, con apenas unas dendritas de diferencia. Pienso ahora que quizás que no me la hayan robado constituye una mejora terapéutica.

Este mismo tipo de situación, quizás con un motivo más cierto, es la que imagino con el programador que tiene a su cargo construir un documento técnico, tarea que le asigné hace algunas semanas y que, a pesar de que declama que sólo le lleva un rato, aun no pudo comenzar. Al escribir aun no pudo comenzar ya me estoy adelantando por donde no debo, porque no tengo más que la firme sospecha de que no lo hizo, pero no tengo la certeza, como para ponerme a imaginar en qué tono llamarlo al orden o escalar la situación. No nos caemos bien, no debiera mezclar lo personal con lo laboral, pero ambos aspectos de mi vida confluyen sobre mí mismo. Me voy de tema. Ya no importa si tiene justificación o no el recelo con que me trata, no importa si el trabajo está adelantado o no, sino ¿por qué convertir la hipótesis de su atraso en una discusión?, ¿por qué adelantar los términos de una discusión que no se si sostendré?

Viví todas estas cosas, y alguna más que ya olvidé, porque en ese proceso de volver del otro lado a este algunas vivencias se pierden o quedan sepultadas en algún lugar profundo. Sé que no llegué a recordar todas las que me ocurrieron. Al encontrarme rodeado por mis dos hijos menores volví a pensar en la conveniencia de comprar una segunda cama de dos pisos, a fin de que cuando paso la noche con lo que desde hace unos meses a esta parte es mi familia completa tengamos un lugar para cada uno, aunque la cama matrimonial y este servidor merezcan mejor suerte que dormir solos, situación que ha sido necesaria también para que levantarme a escribir sea una mejor opción que quedarme en la cama despierto aprovechando esa hora de tiempo robada al sueño de una mejor manera.

lunes, 26 de noviembre de 2012

Estos días

Pasado
y más pasado,
toneladas de historia,
telarañas, redes,
una vida convertida en laberinto,
corro, corro
intentando caminos y puertas.

Estos días me resultan conocidos
y al mismo tiempo son tan nuevos,
no sé si ya te tuve o te soñé.

Ayer fue mañana hace dos días
y mañana será ayer en otros tantos,
los puentes que crucé ahora no existen
y tampoco los que enfrentaré mañana.

No pensar, no pensar,
no dejar que la duda sea una opción,
ir, ir, jamás volver, ir
siempre hacia el oriente
como un Ícaro sin alas.

domingo, 25 de noviembre de 2012

ñam ñam ñam

Lo que me gusta de ti
son las cosas sin nombre,
milagros intangibles.

Percibir la luz que se refleja
en tus ojos serenos como lunas,
el olor del aire cuando exhalas,
las baldosas tibias tras tus pies
y esa voz hecha íntimo secreto.

Cuando estoy contigo
no estoy solo sino a solas,
el mundo se eclipsa entre tus labios
y el sol se evapora en tu presencia;
eso también me gusta de ti:
como se enciende lo que iluminas
y se apaga todo cuanto no hace falta.

Cuando estoy contigo a solas
el universo se reduce a nada
más que ese espacio compartido
de brazos y piernas como espadas
afiladas y melladas tantas veces.

Cuando estoy contigo a solas
somos castillo y torre
y somos foso y planchada,
somos sólo necesarios,
sólo un todo entre la nada.

Domingo y solo

25/11/12 13:23

Como flores sin fruto,
como árboles sin sombra,
tengo un día tan huérfano,
palabras que no pronuncio,
caricias desperdiciadas
y esta tosca red
que atrapa algunas voces.

Entre todo lo que hay
tengo una ausencia,
un silencio estéril,
una soledad sin eco.

martes, 20 de noviembre de 2012

Lagrimas rojas

Lloramos por Awschvitz,
y los armenios
y los hutus y los tutsis
y los bosnios y los otros.

Lloramos por los nuestros
y los ajenos
unas lagrimas piadosas
que lavan nuestra conciencia
de todas las muertes
que nos cargamos
para comprar el progreso
de comfort y bienestar.

No los matamos a todos,
apenas los necesarios,
para decirnos dueños
de lo que no nos pertenece.

Todo comprado con sangre.

Etcétera

Apuestas sobre la mesa
al viceversa del sol,
cuando entendemos la palabra etcétera.

Como podré explicarte mi voz,
no la conozco, no sé, o si,
la duda debilita el equilibrio,
osteoporosis de mi mismo,
materia disuelta, degradada.

Deberé aprender a escribir,
si es cierto, habrá otro día.

lunes, 19 de noviembre de 2012

Del bien y del mal

En algùn lugar sabemos lo que està bien y lo que està mal, entendiendo bien y mal desde una òptica personal. No se trata de una dicotomìa planteada por sistemas morales o religiosos o legales, no es un bien o mal en la opiniòn de otros sino en la nuestra. Cuando acallamos todas las voces, las ajenas y las propias, y dejamos de acosarnos, de estudiarnos, cuando dejamos de lado todo lo que nos dijeron o nos hicieron creer y nos concentramos en lo mas bàsico de nuestro ser, el bien y el mal se reducen a un efecto sobre nosotros mismos.

miércoles, 14 de noviembre de 2012

Demencia


La fe en el juez
del juicio perdido
en algún lugar en otro lado,
los testigos aplaudiendo el alegato
y hablando cada quien de cada que
como si nadie escuchara.

Resultó la hipotenusa
un atajo huérfano de escalas
y yo tan submarino
gozo cuando no padezco
lo que Arquímedes predijo,
cada tanto me siento ajeno,
extraño del lugar en que buceo,
que no lo entiendas no lo desmerece
(que ya lo sepas tampoco).

Bajo las planchadas sobre el foso
y dejo los cerrojos francos,
jamás pido un santo y seña
antes de escalar la torre,
cuanto más lejos voy
mejor te escucho y te veo,
y más te necesito.

Debieras visitarme más seguido,
quizás logre contagiarte
la alegría que tengo al bailar solo
y la paciencia con que me desvisto
mientras amputo a los rehenes
para alimentar mis cuervos.

lunes, 12 de noviembre de 2012

Funerales

Todo está bien,
todo estará siempre bien,
aunque las nubes
hacen sombra y se hacen niebla.

Con la misma pala
con que trabajo la tierra,
con la misma cavo
el refugio del cadáver
que me habita,
me acompaña y me gobierna
haciéndome promesas al oído.

La muerte, otra vez
se hace presente y me saluda,
me trae flores, me corteja,
enciende velas, quema mirra,
pone los platos sobre la mesa
y tiende la mesa sobre mi lecho.

Está en duda mi lugar en el banquete,
la suerte de saciar mi gula
o una entrada triunfal en andas
con las vísceras ausentes
y el maxilar vencido
por un fruto entre los labios.

Todo está bien, menos el resto,
también todo estará bien cuando no esté,
siempre desprecié los funerales
disculpen si llego tarde al mío.

El deseo y el temor

El deseo y el temor (12/11/12)

Hay un grado de equivalencia planteado académicamente entre el temor y el deseo, hay una relación entre ambas cosas que tienen que ver con nuestro origen más primitivo posible. En el momento en que empezamos a pensar el temor y el deseo se aproximan. A nivel individual esto es así y a nivel general entendiendo por general el nivel más amplio posible, el nivel de la especie hu
mana. A ese nivel, cuando dejamos de ser como raza biológica algo no pensante para ser algo pensante, en ese preciso momento conocimos el deseo como motor de la acción y el temor como freno después de ver que alguna vez el deseo nos hizo sentir mal. El primer ser humano sobre esta tierra que tuvo la posibilidad de pensar tuvo un deseo y probablemente a ese primer ser humano algo le haya pasado y el segundo ser humano viendo lo que le pasaba al primero conoció el temor.

El temor debe ser posterior al deseo. Primero deseamos y después tememos. El temor y el deseo nos han acompañado desde –disculpen mi ignorancia- no sé si antes de Neanderthal o antes de Cromagnon, alguno fue más antiguo que el otro pero yo estoy hablando del hombre más antiguo de todos, el que no queda claro ni siquiera de donde fue. Ese primer ser humano conoció el deseo y ese o el que siguió conoció el temor y desde entonces hasta hoy están con nosotros. El deseo para decirnos donde y el temor para decirnos como. (Que y donde, cómo y cuándo).

Llevando esto a un plano más personal en la palabra temores coincidí contigo el otro día, en reconocernos mutuamente que tenemos temores que tienen que ver con lo que deseamos, por ahí uno piensa que el temor es no poder el deseo. Yo no tengo temor de perder nada de lo que no me importa. De lo que no me importa todo se puede perder. Lo que me importa es imperdible, lo que me importa es un deseo y a partir del momento que tengo el deseo contigo tengo un temor, de no poderlo. Estamos viviendo un pequeño milagro, si un milagro puede ser pequeño. Lo que estoy viviendo es un milagro, y está como un poco a prueba ver si es un milagro de verdad. El temor de que no nace del deseo porque si. Donde nos importa no podemos perderlo, lo deseamos y cuando lo deseamos conocemos el temor. El temor nos dice como lo que el deseo nos dijo donde. Primero se desea. Me complace compartir este milagro.

domingo, 11 de noviembre de 2012

El temor y el deseo

11/11/12

Hace unos dias entendi que el temor nace del deseo, y hace un rato encontre las palabras para explicarlo. Nuestra coincidencia en esa palabra -temores- y en ese temor en particular nace de un deseo en el que tambien coincidimos, como coincidimos en la palabra milagro y en la palabra amor.

sábado, 10 de noviembre de 2012

Me encanta

Me encanta tu manera de ser
tímida en tu timidez
para ocupar el lugar que eliges
como si fuera tuyo y no de otro
este, tu lugar en mi mundo.

Me encanta tu manera de ser,
la osadía de tus manos
marcando el territorio
del que no podré escapar
antes de que lleguen tus fauces.

Me encanta tu manera de ser
mía.

Me encanta tu manera de decirme
la importancia de vivir presentes
conscientes del horizonte.

Preciso descansar

10/11/12

Preciso descansar. A la falta de horas de sueño, sistemática, a la reiterada postergación del reparo, le sumo haber estado comiendo y bebiendo. Mi cuerpo acusa recibo de un ritmo insostenible y me presenta la cuenta en forma de pesadez y somnoliencia. Protagonizo una carrera de resistencia, me acerco a la meta, exhausto, con los párpados grávidos y densos suplicándome que permita que la fuerza de gravedad los clausure hasta que la cama se aburra de mí y me expulse entrada la mañana. Quiero dormir, dormir y dormir. Quiero sentirme liviano, enfrentar lo que sea sin esta permanente sensación de hastío que me doblega invitandome a cerrar los ojos y hacerme un ovillo, a esconderme de la luz.

miércoles, 7 de noviembre de 2012

Destino Varieté


Conservo la sangre fría
aunque no deba,
los ojos hielos
entre las llamas,
el oído aguzado
ante los dedos filosos
y ella y su corazón
en un cuarto de clausura.

Parado en primera fila
atiendo la canción
de la orquesta de la hora,
mientras jugamos a Sam
la vista y el ojo se disocian,
la noche se hace naranja
cuando bajo de los barcos
y hay tanto color en las calles,
tantos en tantas vidas,
a pesar del estorbo
de las plegarias expuestas.

El aire todo está redondo,
son sólo esferas y la mía
una pompa de jabón
cerca de su destino,
mi otra cara en el espejo
me está diciendo algo:
monos al norte y al sur,
por un momento viví la jaula.

En los ojos de la calle
las miradas parecen familiares,
vengo con la cara limpia
y tiempo suficiente para el paso,
el lobo no sabe lo que quiere
cuando evita atacar a sus becerros.

Me faltó hoy posar para la foto,
no comprendo el murmullo
de un canon de voces de cristal,
quiero lo que quiero pero no lo quiero ahora,
lo quiero cuando lo quiero, cuando quiero,
que dura es la vida del escriba
preciso de la herida y el desangre,
atento a una palabra que no llega;
algunos merecemos menos fama.

Camino como trying harder
aunque algunos no lo sepan,
así conocí la balsa de la perla
la noche del día que fui oso,
así tropecé con la manzana
que quise darte de probar
antes de aquel último verso
en la curva inesperada de la calle,
¿a qué sabe el sabor del mango verde?

Escribo porque alguien debe hacerlo,
cuán lejos estoy de ser poeta
como lejos estoy de ser actor,
no sé que quiero con quien sé,
casi grito al aire mi deseo
con la astilla de testigo,

Poco pude aprender hoy,
disfrutar cortando ramas,
acordarme de la amnesia y el olvido,
aceptarte como soy,
recordar hasta mi ausencia,
encontrar el papel perdido,
soy un escritor que no sabe
vivir con eso ni sin eso.

martes, 6 de noviembre de 2012

El amor


Algunos desinformados consideran a las relaciones sexuales como un fundamento del amor, lo que expone y deja en evidencia que el amor es algo que algunas personas aun no conocen. La ecuación es al revés. El acto sexual, eso que de lejos parece una batalla campal y carnal entre los cuerpos, en realidad es un proceso anárquico de construcción de un ideal, una tarea colaborativa en la que ambos amantes se complacen complaciendo, y encuentran el mayor gozo en el gozo provocado, pero no es la base sino la cúspide del amor, es la piedra central del arco romano, es el vértice de la pirámide, en ambos casos es necesario, para que el arco no se caiga por su propio peso o la pirámide no se note incompleta. .

Las bases del amor son otras. El amor parte de un compromiso, que es el respeto por la otra persona y por uno mismo, de sostenerse en la verdad, nace de la voluntad de construir sobre esa verdad básica un entramado común, que sea recíprocamente sostén cuando es necesario y un mecanismo de elevación y crecimiento ante cada oportunidad. El amor requiere confianza absoluta en su capacidad de repago, en que todo lo que hagamos en su nombre resultará en nuestro propio provecho, a corto, mediano o largo plazo. El amor implica un beneficio indirecto, para obtener lo mejor doy todo lo mejor que tenga con la absoluta certeza y convicción de que todo cuanto hemos dado nos será devuelto con creces. El que quiera tomar para sí el fruto antes de hacerlo pasar por el otro no va a recibir lo que espera sino lo que merece, el que va a tomar para sí del plato compartido antes de colocar lo que tiene en ese lugar debiera en primera instancia sincerarse consigo mismo y ver a que le está llamando amor, porque en algún lugar lo ha perdido. El amor es una totalidad, el amor es entrega total y el amor es aceptación total, sino es un contrato, sino es un acuerdo, y podrá ser un excelente contrato, un acuerdo provechoso, para una o ambas partes, no soy quien para cuestionar la manera en que cada uno saca adelante su vida, disimulando su soledad y su fragilidad, la manera en que cada uno de nosotros pone cosas entre uno mismo y la perspectiva cierta de nuestro inevitable final común para no pensar en él, y hasta debiera respetar que cada quien le diga amor a lo que quiera. No tengo una verdad absoluta -si acaso existe- pero tengo una opinión formada sobre estos fundamentos.

Quien se acerque a mí y me pida amor, debe entender a que llamo yo de esta manera, conocer la baraja con la que juego, prepararse a recibir todo de mí y estar dispuesto a dar vuelta los bolsillos hasta el último centavo. Así es como amo. Así es como espero.

lunes, 5 de noviembre de 2012

La canción de los grillos

Oigo grillos a lo lejos,
una marcha de grillos y trompetas
anunciando nada, mas que la llegada
tuya trayendo tantas cosas.

De pronto estás aquí y estoy completo
así como así estás aquí y ya está todo.

Llegar en el momento exacto,
llegar cuando hace falta,
en la hora en que el peligro arrecia,
en el instante antes que tarde.

De pronto estás aquí
y tengo todo y nada falta,
y estoy solo y contigo,
solos tú y yo y que descansen
todos mis otros,
todas mis voces salvo esta,
las que sé hacer venir a acompañarme
hoy se han vuelto innecesarias,
no importarnos nada, mas que nosotros mismos
no importarnos nada más que nada

De pronto estás aquí y estoy completo
escuchando grillos y cigarras
hablar enloquecidos del verano
bailando en la misma rama.

De pronto estás aquí y no hay más nada
que tu voz y tu presencia y tus alas.

domingo, 4 de noviembre de 2012

Tres deseos

De las cosas que digo y tiendo a repetir, tiendo a repetir Cortázar, tiendo a repetir muerte (en una acepción insospechable para quien no conoce el secreto celosamente guardado), tiendo a repetir locura porque es un tema que me compete y tiendo a repetir una publica manifestación en este lugar, una sorda manifestación en el lugar donde dejo impúdicamente expuestas las cosas que escribo: quiero pasar el resto de mi vida escribiendo, y quiero hacer teatro y quiero hacer el amor. Son los tres grandes deseos que tengo el día de hoy y desde una fecha imprecisa hasta hoy son los deseos que tengo todos los días.

Mis tres deseos históricos no se han cumplido. Quizás –dirán los supersticiosos- porque los hice públicos aunque no reconozco haberlos dicho en voz alta como la causa de que no se cumplieran. De aquel llegar a viejo contigo no quedó nada (contigo era otra persona, no ustedes), de el nunca perder mi casa tampoco voy a tener la suerte de no ver que no se cumple y sólo me queda en pie uno de los tres originales, el ver mis muertes en el orden debido, y de este que hasta hoy se cumple el orden debido me tiene entre ceja y ceja. Me estoy reclamando a mi mismo para sostenerlo, me estoy reclamando el terminar de matar a un Juan que debe morir junto con un pasado y darle lugar al Juan que quiere cumplir estos nuevos tres deseos.

Me había propuesto desde hace unos días pasar del decir lo que me pasa al hacer lo que me pasa y entonces hasta hace unos minutos me resistía a decir lo que me pasa ante este grabador, pero en este momento, en este lugar, a once kilómetros del lugar en el que cumplí lo ultimo que elegí hacer antes de lo que quiero hacer ahora, se interpuso este querer decir. Soy indulgente conmigo convenciéndome en una metáfora autorreferencial de que en este momento no estoy diciendo lo que me pasa sino que estoy haciendo lo que me pasa y lo que me pasa es querer decir lo que me pasa.

Mañana ante el auditorio del C.A.P. voy a hablar seriamente con alguna persona sobre uno de estos tres deseos. Quizás dos. Mañana haremos lo que nos pase mañana y dentro de un rato, en un rato, cuando tenga la posibilidad de dejar de estar hablando solo también seré lo que me pasa.

sábado, 3 de noviembre de 2012

Encuentro


Por vos.
Elijo una camisa importante y me esmero.

O si lo querés por mi.
Por acercar a mi a la persona que quiero cerca.

Hace un tiempo noté que el resto de mi vida cambia a cada instante.
No se mañana.
No se pasado.
Ejerzo una duda razonable sobre quien seré la próxima vez que me despierte.

Desde hace unos días, una duda me persigue.
Y creo que esta noche me da alcance.

Esta noche es el encuentro.

viernes, 2 de noviembre de 2012

Generosa


Como un puntazo
me llega la palabra generosa
anunciando estar dispuesta,
se enciende la pluma, y algo más,
toda la hoja se estremece.

En el ida y vuelta de las voces
mi eco habló el mismo idioma,
distingo letras, cuatro flores,
escasas estaciones del amor
que de pronto se palpa primavera,
no me importa como sino cual
ni tampoco cuando sino donde
están tu sombra y el milagro.

El tiempo se detuvo en ese instante
alumbrando planes que no hice,
sólo un corazón fuera de ritmo
elegía de acordes disonantes.

jueves, 1 de noviembre de 2012

Palabras prohibidas

Hay algunas palabras que trato de no usar. Los absolutos siempre me han parecido inalcanzables, aunque en esta frase que acabo de decir he cometido el primer furcio: casi siempre me parecen inalcanzables.

La palabra siempre y la palabra nunca son ciertas hasta el día de la excepción. Siempre que llovió paró, pero algún día va a empezar a llover y no va a parar nunca más; y nunca estuvo celeste la luna, pero algún día lo va a estar. Estos son ejemplos forzados, pero desde el punto de vista de la lógica más estricta, el siempre y el nunca sólo existen hacia atrás. De acá en adelante todo es posible, aunque debiera decir casi todo para ser consecuente con lo que digo. Asumo el casi como implícito en estas afirmaciones.

La única demostración posible de algo es por la vía positiva. Podemos verificar que una acción produce una reacción y nos simplificaremos la vida diciendo que siempre -aunque quepa una reserva- y aunque no podemos ser categóricos al afirmar que una acción no la produce nuevamente nos arriesgamos diciendo nunca. Falacias. En un tiempo tantas veces infinito, no podemos negar la posibilidad de nada.

El todo o nada es una variante de lo anterior, es mas atemporal, no tomamos el todo o nada en función del tiempo sino en función de cantidades, entonces la distinción posible en la escala del tiempo es que el todo o nada hacia atrás podrá ser cierto o falso, pero hacia adelante toma la forma de promesa o de apuesta.

Asocio –no sé porqué, quizás porque es un tema que me desvela- la palabra todo a la palabra amor. Me salen frases quizás cursis, como “todo es amor”, “el amor es todo”, no por cursis menos verdaderas. En particular el concepto de amor que yo defiendo es que el amor es todo, y cuando digo todo es todo, y este si es un todo sin condicionamientos ni excepciones ni letra chica. No hay un casi todo que sea amor, de ninguna manera.

La idea de nada me da miedo. No debiera tenerle miedo a nada, pero a esta misma idea le tengo un poco de miedo. La posibilidad de no lograr nada, no tener nada, no conseguir nada. La altísima probabilidad de que este tiempo que vivimos sea todo y que después no haya más nada nos ha desvelado a todos, o casi todos, desde siempre, o casi siempre, y el hecho de que esto sea todo y después nada es definitivamente el gran motor que debemos honrar.

miércoles, 31 de octubre de 2012

31/10


Poner la fecha antes de comenzar a escribir. Comenzar a escribir antes de saber de qué. Quizás sea el momento de leer, o de dormir, o de desear algo nuevo. Nada por aquí, nada por allá, palabras huecas e innecesarias, salvo que quiera ser indulgente conmigo y las llame superfluas.

¿Por qué hablar cuando no se sabe de qué?. Por lo mismo que respiramos y caminamos, por lo mismo que hacemos latir el corazón, porque si, porque el sol sale y cae, porque las olas golpean, porque el viento sopla y los árboles crecen.

Escribir mientras espero que pase lo que espero mientras sucede lo inesperado, mientras el agua baja entre diluvio y diluvio, mientras un ave se roba una lombriz, mientras el pasaje dormita, mientras se cruzan partos y funerales, mientras se come y se duerme, mientras se ama y mientras no, mientras se vive.

martes, 30 de octubre de 2012

Doble Discurso

Tengo algo parecido a la alegría en este momento. Estoy más o menos al día con lo que escribo, o al menos no me estoy atrasando respecto a una agenda errática cuyo ritmo lo establece mi propio corazón Logré finalmente darle un lugar a mi otra voz, tengo hoy un segundo blog -que no es este- en el que hablo libremente, eso me permite decir lo que quiera porque primero lo digo y después encuentro el lugar donde lo muestro. Esto de ahora mismo iba a ir al otro blog, pero decidí dejarlo en este, y a partir de ahí me condiciono un poco en forma adrede. Parte de la alegría es tener más claras algunas cosas y en la medida en que hablo conmigo sin rodeos esa claridad es tremenda, hasta límites insospechables. Ayer empecé a escribir un poema que me propuse trabajar, pulir para que dijera lo que quiero decir, ni más ni menos claro de lo necesario, sin perder eso que llamo el buen gusto. Hoy lo repasé o lo reescribí previsor dejando espacio entre los renglones para poder tachar a gusto, rehacerlo, desfigurarlo, recrearlo, quizás me ataque la indecisión y tenga muchas versiones, en ese caso quizás las publique todas, pero no aquí. Siéntanse libres de pedir la contraseña de mi otro espacio.

lunes, 29 de octubre de 2012

Asfixia

III)

Llorar la bondad y el dolor
de la impronta expuesta al peso,
que la suma de embates falaces
de la espada hecha cristal
siembre paladas de fatalidad y tierra
en la espalda sepultada por la duda.

Al pie de la muralla
el desierto asfixia al peregrino
sobre el músculo más frágil
carne hecha sal hecha trompeta
debajo de la suela de la bota
expira el embuste boquiabierto
como se da muerte a las serpientes
como la muerte recibe al hombre.


II)

Quiero hacer mía tu espada,
llorar el dolor y la alegría
de la impronta expuesta al peso
de la suma de embates falaces,
que cada uno de tus estoques
sea una palada más de tierra
en la espalda sepultada por la duda.

Al pie de la muralla
el desierto asfixia al peregrino
sobre el músculo más frágil
carne hecha sal hecha trompeta
debajo de la suela de la bota
expira el embuste boquiabierto
como se da muerte a las serpientes
como se da muerte al hombre.

I)

Quiero hacer mía tu espada,
llorar de dolor y de alegría,
que cada uno de tus estoques
sea una palada más de tierra
sobre la fragilidad del músculo,
la impronta expuesta ante el peso
de la suma falaz de los embates
la carne boqueando asfixia
y la duda sepultada por la espalda
un peregrino hecho sal en el desierto,
un trompetista al pie de la muralla
expira el embuste debajo de la bota
como se da muerte a las serpientes
como se da al resto de mi hombre.

domingo, 28 de octubre de 2012

Soledad


Estoy en un día triste. En un rato triste más bien, pero un rato tiene la capacidad de ser como una mancha, y hoy ya tengo el día sucio de un par de manchas. El principal objetivo de haber salido a comprar algo fuera de mi casa sin necesidad era salir de mi casa, salir de ese lugar que es este lugar, el de la palabra, y ver gente de verdad, poder hablar con alguna persona. El nombre de este texto es Soledad y esta que percibo de a ratos frecuentes y extensos es de la triste, la soledad del que esta solo aun cuando no quiere. Conozco la otra soledad, la soledad de estar conmigo mismo y estar bien y estar en ese momento completo y no necesitar al otro. Tengo de esta otra soledad, la soledad del que quiere tener un cuerpo al lado, la soledad del que no tiene a quien mejorarle el día, la soledad del que no tiene una voz para escuchar cuando la precisa. Es una soledad muy sola, y es una soledad que no se resuelve con espejitos de colores. La imperiosa necesidad de estar con alguien que nace no tanto de la soledad como de la soledad y la angustia de sospecharla infinita, de sentir por un momento que este estar solo puede ser definitivo –lo que no deja de ser una pesadilla de la que uno sabe que se va a despertar- pero eso lo sabe antes y lo sabe después de la pesadilla, el durante no tiene fecha de vencimiento. La soledad que describo tiene una única cura posible, la de una persona que necesita pasar el amor de la palabra al hecho y se impacienta ante la ausencia del milagro. Hay algo que se espera y que no llega, y nace el error en forma de búsqueda, nace un error que es estar pendiente de su aparición queriendo verlo, queriendo mantenerse alerta, no sea cosa que este ahí y no lo veamos, que nos pase desapercibido, desconfiando de la capacidad del amor para hacerse notar presente cuando se lo descubra. Lo demás son simulacros, son cosas buenas, son secretos tácitos, se ven, se disfrutan como amores. Hasta ahí podemos buscar, un cariño fuerte, hasta ahí podemos llegar en nuestro oficio de pescadores a tener suerte, y sacar un pez muy grande, pero el más grande sólo sale solo.

sábado, 27 de octubre de 2012

Tu nombre III


Me pasan muchas cosas, y las digo.
digo muchas cosas, y entre esas,
digo tu nombre,
pienso tu nombre,
pronuncio tu nombre,
y no te hago,
te pienso y no te hago,
te deseo y no te hago,
y duele,
cuando no me olvido duele,
de lo solo,
de lo dulce, de lo tibio
de un lugar entre tu piel,
el que mas cerca tuve
hablándome al oído,
diciéndome de vos
todo cuanto preciso.

viernes, 26 de octubre de 2012

Ceniciento


Es la medianoche de los cuentos
la muerte del hechizo
cuando el palacio se vacía de invitados
se encienden las luces
y sólo se escuchan
las voces de los ebrios rezagados
y el ruido de los platos recogidos.

Terminó la farsa y el embuste
no hay más nada de tomar
necesito un poco mas de mis mentiras
jugar al poeta bailarín
protagonista de los carnavales.

jueves, 25 de octubre de 2012

La cosecha

Estoy tenso, intranquilo
agotado de ver pasar las horas
esperando que madure lo maduro;
preparado para la cosecha ,
de los frutos necesarios,
las manos libres y la cesta vacía.

Me siento débil , próximo a caer,
tan largo como soy en mi carrera,
tropezar, morder el polvo,
despertarme vencido, sojuzgado,
fruto y carne corrompida
entregada a los cerdos y las bestias.

miércoles, 24 de octubre de 2012

Pensar en nada

No puedo dejar de pensar. Muchas veces he mentido y he dicho pensar en nada, lo cual -por lo menos en mi caso- es un imposible y sospecho que este es un mal muy común. Lograr que mi interior se calle, lograr que mi cerebro deje de presentarme palabras, imágenes, compases, olores, dejar de pensar en la vida hacia adelante y en la vida hacia atrás, en recordar y en proyectar, es algo que no puedo hacer. Lo más lejos que he llegado es a intoxicarme para caer en un sueño del cual no recuerdo nada y hasta de esa situación descreo como de ser el camino de no pensar en nada. A veces logro hilvanar ideas novedosas, ideas que nunca tuve, o asociar conceptos de una forma diferente a todas las anteriores.

Es muy difícil vivir conmigo mismo. Hace cuarenta y ocho años que lo hago y aun no terminamos de ponernos de acuerdo yo y yo sobre algunos temas y algún día gana mi derecho y algún día gana mi izquierdo. Encuentro últimamente que me causa placer y satisfacción poner por escrito parte de lo que me pasa. Son estas cosas que comparto, que hago públicas o trato de hacer públicas, a veces sin mayor repercusión. Leía en algún espacio personal algo que estaba planteado como una duda bastante seria y me animo a pensar que por ahí no era una duda, sino una negación vestida de pregunta. ¿Qué sería del escritor sin los lectores?. Y no es necesario que haya un lector para que haya un escritor, aunque sin ningún fundamento estadístico voy a generalizar desde mi propia experiencia: los escritores queremos ser leídos. El arte de la palabra, si no tiene un receptor, es casi un acto masturbatorio, que no realiza su completo valor. 

De las cosas que voy pensando, y voy dejando por ahí, esta ha sido una más.

Voy a descansar un rato.

Quizás mañana

Mañana
voy a hacerlo de nuevo,
voy a salir a buscarme
convencido
de la urgencia,
voy a querer
que estemos juntos
yo y quien sea
que sea yo mañana.

Planeo
emborrachar a mi otro yo,
darle de fumar, intoxicarlo
hasta que no quede nada en pie,
después
le rezaré a los muertos
una canción de despedida,
más tarde o más temprano
quedaré solo
sin siquiera un espejo donde verme,
renegaré de Narciso
en el agua estancada
y saldré rio abajo
buscando resbalar
en el juego
de los talones mojados,
donde me caiga será un bautismo
y naceré victorioso
a una vida nueva
libre del pecado de la culpa.

Profanaré templos y memorias,
convertiré
las brujas en ángeles
y los ángeles en pan,
el pasado
será solo para atrás,
un norte puesto al sur
crepúsculo
de la vida
correré, correré
hasta caer sin aliento
y entonces
reptaré como un lagarto
avanzando
lejos de la sombra
buscando un nido donde robar algo.

Mañana
una vez más
cerraré el día durmiendo solo
pensando que pasado, que quizás,
que otro día, que otra noche,
que otra piel, otro lugar,
y que otro día no habrá otro
y que habrá otro
detrás de la pulseada.

Quizás mañana, quien lo sabe
escriba de colores,
quizás mañana digo yo,
quizás mañana sabe nadie,
quizás un día alguna vez
nos escapamos de la cárcel
para volar
como pájaros libertos,
para tomar
de otro cuerpo nuestra sangre.

martes, 23 de octubre de 2012

Incurable

Detras del llanto
el amor brujo
mira su espejo desierto
y duele y sufre
la ausencia
del miembro amputado
maldiciendo el descanso
del arco de Cupido.

---

El amor entra
infecta y afiebra
como la flecha envenenada,
nos queda la herida
y este mal sin cura

El gran titirítero

Debiera encontrar un equilibrio entre mis ganas de escribir y … ¡caramba, me acabo de olvidar!

Estuve hablando algunas cosas antes, durante yo creo que unos quince minutos, que no sé si recordare pero eran palabras muy importantes, muy bien dichas, y da la casualidad -se reirá una amiga, ¿da la casualidad?- de que me olvidé de apretar el botón Play. Mi blog es un espacio personalísimo, donde hay una unidad general de todo y especialmente de lo que digo sobre mi mismo, en primera persona. Yo se que cada una de las cosas que digo tiene su lógica y es una unidad valida y el conjunto de las cosas también es una unidad valida con ciertas contradicciones, lo que parecen ser contradicciones cuando se mira muy de cerca un conjunto; cuando se lo mira con otra perspectiva lo que parece una contradicción en realidad es una armonía, un denominador común, un idea general única. El conjunto se ve también completamente coherente, tanto el conjunto como sus partes son congruentes, porque el gran titiritero que vengo siendo yo mismo decido que decir, y cierto dominio, cierta capacidad de gobernar la palabra me permitió formar este gran acertijo, esa suma de las partes que parecen haber dibujado algo pero no deja de ser un simulacro, una gran representación, porque a ese dibujo por acabado que parezca le falta lo que no esta dicho para ser entendido. Yo se, hablando entre personas, lo que dije y lo que no dije. Tengo un poco mas claro que es lo que no dije que lo que dije, pero no ejerzo un deber de vigilancia fronteras adentro de cada uno de estos dos continentes. De todas las cosas que se pueden decir no importa cual es la que se diga, y de todas las cosas que se pueden no decir, no importa cual es la que puede no decirse , en tanto y en cuanto tengamos perfectamente claro que lo que puede decirse se diga y lo que puede no decirse no se diga. Me interesaba conocer tu opinión le preguntaba en un momento a la persona que iba a ser destinataria de la hoja que no escribí, la versión original de todo esto. Ahora estoy recordando la idea, pero no estoy recordando las palabras. Eran mejores aquellas, eran mejores aquellas.

Lo verdaderamente importante es pasarla bien. Eso es lo que estoy tratando de hacer. Voy por la calle, y tengo no solo la sensación de que el universo conspira a favor mio (voy a explicar el verbo, porque la conspiración tiene algo de secreto y lo que el universo quiere hacer conmigo lo veo en todos lados). Entonces me paro frente a la vidriera de un negocio de venta de ropa para niños, donde hay una remera con letras y como lector no puedo evitar mirar las letras en orden de izquierda a derecha y de arriba hacia abajo. La remera me dice “Hey You”, lo cual constituye un llamado de atención aunque no entendamos inglés, Hey You, y ahí en ese Hey You, mientras digo esas dos palabras ya suena el primer acorde, el primer par de acordes de uno de los tantos temas de The Wall. Yo veo, veo señales, claras, sobre lo que necesita mi vida.

Y lo que he decidido es -que verbo horrible- malcriarme un poco. He decidido convertirme en un niño caprichoso y darme todos los gustos, entre los cuales escribir es uno, es uno importantísimo, y como por ahí no puedo darme en este momento todos los gustos que quiero, de los que me quiero dar y puedo me doy mucho. Esto que acabo de decir es lo mismo que decir que escribo a partir de una carencia, hay por lo menos un gusto que no me puedo dar para que tenga tanto tiempo y tanta necesidad, porque es mas la necesidad que el tiempo, de ponerme a escribir.

¿Que es lo que necesito?. Lo sé. Yo se lo que necesito y se que no puedo, se lo que necesito y se que no puedo y también se que si se quiere se puede. Es cruel cuando se cierra el circulo. La conclusión es que lo necesito pero no quiero, y esto es que me falta poco, me falta muy poco para querer lo que necesito y poderlo, y completarme.

Encontrar de escribir que es un gusto, que es un arte, y que una vez superada la urgencia por decir, podremos preocuparnos debidamente por la forma en que se dice, e ir detrás de un proyecto -que de las cosas que se que quiero esta es una que quiero mucho-, la posibilidad de sobrevivir de la palabra. No puedo aun pisar el freno, no puedo aun decir bueno ya está ya dije lo que me urgia decir ahora demos el paso y convirtamos lo que es una necesidad adornada por un talento en un talento a partir del cual podremos calmar otras necesidades.

Yo creo que va siendo hora de dar algunos pasos. La esquina esta más cerca. Esta mas cerca que hace un rato. Y es una decisión de cada uno dar esos pasos. Quisiera que algunas cosas no se noten hoy, o por ahora.

lunes, 22 de octubre de 2012

Adivinanza

Si quisiera hacerte una adivinanza te pediría que aciertes a saber en que estaba pensando hoy al despertarme. Para darte una ayuda innecesaria te diré que estaba pensando en algo muy parecido a lo que pensaba anoche a acostarme. Para que te sea mas fácil, es la misma persona en la que estoy pensando ahora. En vos estoy pensando.

Digo ¿nos pasará lo mismo?. Que hermoso sería. Así de pronto, vivir el milagro. Se teme lo que se desea, de algún modo. Yo tengo muchísimo temor de enamorarme y que alguien salga herido. No se sale ileso del amor, no se sale invicto, se sale con marcas, cicatrices, se sale alimentado y enriquecido.


Tengo muchísimo miedo de hacer daño,
tengo muchísimo miedo de la herida,
de apostar como me gusta, a todo o nada,
de apostar como sé, no hay otro modo.

Que vamos a hacer nosotros, sino amarnos.
entregarnos sin reservas ni medida,
encomendarnos uno al otro, y es bastante.
confiarnos cercanos la presente nueva vida.

Sobre todos los tatuajes anteriores hoy tu nombre.
Sobre todas mis vidas anteriores estos días.

Sobre tantas, tantas cosas,
una làpida tapando los cadáveres.
Y ahora, sos vos y somos yo.
Y ahora, aqui y mañana.

domingo, 21 de octubre de 2012

A mi hijo

A la madre que no tuve,
a la hija de esa madre,
a quien adopto
como ejemplo.




Que llegues más lejos,
que vueles más alto,
que desprecies todas mis frustraciones,
que yo no sea ancla ni lastre,
que no hagas nada por mi
-ni siquiera detenerte a decir gracias-
¡vuela!, ¡vuela!.

Me pesa la responsabilidad
de ser tu ejemplo
cuando soy consciente de tantos errores,
no hagas nada por mi,
no hagas de mi recuerdo una rutina,
olvídate
de todo cuanto te he enseñado,
vive, apenas vive
y no hagas nada más que eso.


sábado, 20 de octubre de 2012

Tu nombre II


Que ganas de respetarte tengo,
de respetarte sin medida y sin tregua.

Cuando hayas entendido eso,
mi mezcla de alma y ángel
piel de bebé,
¡cuando hayas entendido todo!

Me faltó nombrar la flecha,
esa, la que ya sabes,
debiera usar la palabra estaqueado
o dejar de usarlas todas
para exponer el pecho de mi cuerpo arqueado,
si tienes más, tira más, tíralas todas
con tu mejor puntería
acierta
en lo más profundo de mis versos,
explícame los detalles,
y rompe el arco.

viernes, 19 de octubre de 2012

Tu nombre

Entimistado
deambulo por la calle
asciendo escaleras sin final
y entro al epílogo taciturno,
lo perpetuo de tu ausencia
se hace presente en cada instante,
es lo único tuyo aquí conmigo,
los ojos abiertos que me miran
no ven que te estoy buscando en ellos
y todas las espaldas que sigo
son desiertos sin plumas y sin alas,
susurro tu nombre en una letanía
un murmullo musitado
como un mantra,
cada tanto subo a un árbol y te grito
pero nada, nada
mas que pájaros espantados
ante una caterva de curiosos
coleccionistas de anécdotas ajenas.






La ultima noche ya pasó
o será la próxima que llegue,
hoy haré guardia una vez más
en todas las esquinas de tu barrio
vestido de urgencia y esperanza.




De la noche al día

En este momento comienza la otra parte de la noche, la parte en la que me quedo solo y en esa clase de soledad que disfruto, que es la soledad conmigo, el momento en que me encuentro con la palabra y la saludo, la cortejo, responde al juego y construye una historia inédita, incierta, una historia por aprender.

El claro convencimiento de estar equivocándome en la manera en la que ofrendo mi afecto, en la manera en la cual procuro complacer mis intereses, el estar haciendo mal y estar haciendo mal sin intención de hacer mal sino acorralado por algo en lo que confluyen varios factores, uno de ellos mi urgencia por comprobar que somos amables y podemos ser amantes, por quizás la necesidad de descubrir que para alguna persona está perfecto lo que somos, suerte que no tuve con las dos grandes mujeres de mi vida. Arrastro y es la cadena que rompo la condena de mi madre a la pena capital y le agrego el desprecio de la mujer que améque no pudo aceptar que no me alcanzara su amor para apagar el mío.

Me encuentro hablando claro. Salgo un poco de Juan y me pongo en el Juan que escucha lo que Juan dice y al Juan que escucha lo sorprende lo que dice el Juan que dice. 

Está todo tan perfectamente claro: no tengo hoy ninguna certeza de hacia adonde va mi vida. No me atrevo a decir donde voy a estar en un año, no me atrevo a decir donde voy a estar siquiera en unos meses. No pongo la firma sobre ningún contrato, no reconozco ninguna hipoteca, no asumo ningún supuesto más que la vida, y es interesantísimo estar así.

Hasta creo -cuando otra vez vuelvo a escucharme- en el valor literario de lo que digo, condición de la espero esté claro que no me desintereso como valor agregado a la importancia de lo que expreso. Y lo que más, lo que más celebro de todo esto es que no elijo ni el contenido ni la forma, hablo y es así como hablo y digo lo que pienso en este momento en el que como tantas otras veces digo cosas que me sorprende notar que ya sabía.

Es la hora de corregir algunas cosas. Es urgente la necesidad de preservar lo que construyo, de edificar de una vez por todas en vez de jugar con los bloques de madera a construir y derruir sin darle tiempo a nada a que demuestra a donde llega. Cierta necesidad de destruir lo que estoy haciendo bien es hoy el motivo de mis desvelos. Esta necesidad de destruir, de negarme al éxito sigue siendo parte de una condena sobre amplificada. La prohibición de ser lo que soy se convirtió en la prohibición de ser feliz, y a partir de ahí cuando no me doy cuenta aquellas cosas que me están haciendo feliz son destinatario directo de mi traición aunque no hayan sido enumeradas en lo prohibido.

Yo he tenido un día felicísimo y aprendí, aprendí hoy, estos días pero hoy, la necesidad de ver al otro, de aceptar las reglas que propone en la misma mesa de negociación a la que presento las mías.

Va por mis amigos, va por mis amigas. No puedo cambiar nada de lo que pasó excepto la forma de mirarlo. Estamos llegando a destino, estamos llegando al lugar al que necesitamos llegar. Y una vez allí, mañana será otro día y trataremos de acordarnos de lo que aprendimos hoy.

jueves, 18 de octubre de 2012

Condenado

Como el útero de las horas
la noche alumbra
mi sentencia de nodrizas secas
de pechos impares
de alimento tibio y acre,
me humedezco sumergido
en un sopor agrio y maloliente
antes de sepultarme
en un arrullo viscoso.


Retrocedo
al día antes de nacer
cuando todo era promesa
y aun más,
un instante más allá,
en sòlo ocho segundos
lo comprendo todo,
la vida pena de muerte
por el precio del castigo, 
revancha de la semilla fusilada,
venganza de la bala asesina.

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