
y me dedico a enhebrar veces
cómo si fuera la última voz,
la única, la primera
fotografía del amor
o de la muerte
o la locura florecida,
las tres caras de la ausencia
dispuestas sobre un mismo lecho,
válvulas de escape
de la molestia de vivir.
Está ahí
siempre está ahí, como un ángel
para sacarnos del letargo.
A veces trato de encontrar respuestas
para las preguntas que me clavo,
cada palabra es una lanza y una duda.
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