La gente fuma en la vereda,
corre el aire
de una noche que termina,
vuelvo a ser lo que soy en mi espacio,
un Juancito que camina,
que habla sólo consigo mismo,
solo, como con un viejo amigo,
sellando una amistad definitiva.
Dejar de decir palabras pensadas,
dejar de decirnos en palabras pensadas,
romper el cascarón,
revelar el engaño,
ser sin saber qué somos
tres palabras destinadas a los muros,
nombro la cábala que enseña la memoria,
tres como veces,
tres como opciones,
tres el número señal
de la danza de las agujas,
igual de eterna que de predecible,
igual de eterna que de impredecible.
Sentir en profundidad
que somos
nuestro propio doble de riesgo,
que un día la vida se vuelve literal,
que hay un equilibrio
en la punta de una aguja
entre escribir en público,
improvisar en el escenario,
y pararse a decir verdades
a diestra y siniestra.
Decidir
que no existe el más allá,
que todo está de nuestro lado,
dedicar estas palabras
a las personas pequeñas,
a las tres que nos ayudaron
a escribir este poema.
domingo, 12 de mayo de 2013
viernes, 10 de mayo de 2013
Actuar, Escribir, Amar
Mis tres deseos
Aquellas ideas (el llegar a viejo con alguien en particular, el nunca perder mi casa y el ver mis muertos en el orden debido) se revelaron obsoletas durante los últimos meses. No voy a abundar aquí en detalles de que fue lo que paso, sencillamente no pudieron ser. Sobre el tercero de ellos si cabe una aclaración: en algún momento del año pasado descubrí que el próximo muerto en la lista debía ser yo, un yo que no era exactamente igual a mí, o –como decirlo con poesía- un yo del que me había alejado un poco, cuando el decidió mantenerse firme en un rumbo y una convicción que ya no me resultaban propias.
En la primera reformulación inteligida, pública, publicada, mencioné como mis nuevos tres deseos actuar, escribir y hacer el amor. Como la sabiduría a veces nos llega de golpe y a veces en cuotas, encuentro hoy necesario acomodar esta expresión de deseos, que por más cierta que sea no deja de colocarme en una situación de debilidad. Como en el caso anterior, voy a explicar (reformular seria mas fidedigno) mi tercer deseo, que pasa de “Hacer el amor” a “Amar”.
Queda claro que una de las formas de amar es hacer el amor, y –a quien le interese saberlo- no renuncio a ese placer como a ningún otro, pero no quiero confiar mi porvenir a la aparición de futuras parejas o compañías, que andarán por ahí siguiendo su propia órbita y –acá si confío- se cruzarán en algún momento con la mía. Condicionar mi buenaventura a ese encuentro me coloca en una situación de desventaja de la que voluntariamente me corro: mi felicidad debe nacer de mí, debo –y lo soy- ser una persona íntegra y completa, un individuo capaz de realizarse en sí mismo, y a partir de ahí atender mi propio camino y disfrutar lo que el futuro me departa.
Entonces los dejo ahí: Actuar, Escribir, Amar.
Tres acciones en las que me realizo en forma completa, como paso previo e indispensable a la perfección: actuar en público, ser leído, compartir el amor.
Tres acciones en las que me realizo en forma completa, como paso previo e indispensable a la perfección: actuar en público, ser leído, compartir el amor.
PD: Este post guarda relación con este otro, anterior:
martes, 7 de mayo de 2013
Personaje Alumbrado
Twinkle, twinkle, little star, How I wonder what you are!
Up above the world so high,
Like a diamond in the sky!
The girl with the kaleidoscope eyes
Lucy in the sky with diamonds
Lucy in the sky with diamonds
You reached for the secret too soon,
you cried for the moon.
Shine on you crazy diamond.
Shine on you crazy diamond.
Un personaje
de risa fácil,
de risa fácil,
de tristeza clara,
que se libera, sonámbulo
camina con los brazos vacíos
extendidos en abrazos,
con la piel seca
de lluvias ausentadas,
el futuro intacto
y una colección de miserias
de las que día a día
se caen hojas del catálogo.
que se libera, sonámbulo
camina con los brazos vacíos
extendidos en abrazos,
con la piel seca
de lluvias ausentadas,
el futuro intacto
y una colección de miserias
de las que día a día
se caen hojas del catálogo.
el de la princesa
que libera el sapo
para que croe en los jardines
sin pensar
en las garras de las aves.
Haciendo camino
a convertirse en estrella,
el recuerdo del sueño americano,
un dulce
twinkle twinkle little star
do you ever wonder
who you are?,
sin apuro por llegar,
calibrando la perspectiva
desde un canal de parto dilatado
esta naciendo un niño mas
con todo lo que eso implica:
el oficio de aprender
tan eterno como la propia vida.
domingo, 5 de mayo de 2013
Cenicienta
Y me dije ¿por qué no?
capaz que estás ahí, aun,
en ese lugar que es frontera
entre lo que somos
y lo que merecemos.
Traje conmigo algo más que olor a humo,
una sensación rara,
un frío que me cala donde no están tus brazos,
un silencio dulce con forma de guitarra,
algo muy parecido a la magia
esa cuyo nombre pronunciamos tantas veces.
Aquí y allá ahora están tan lejos,
despierto en la orilla de una playa,
de una playa tan desconocidamente playa.
No creo en nada, salvo en todo,
creo en la sal de mis hombros
que me duele como si la herida fuera propia.
-.-
Este fue el instante donde me vencí anoche
para abrir los ojos del otro lado,
del lado de la isla y de los náufragos,
del lado en el que sólo somos méritos,
y aun te veo como jugando a Cenicienta,
te veo caminar, y te veo de espaldas,
buscando en la arena, donde lavan las olas
la huella de un zapato de cristal
que a mí, aun, me queda grande.
sábado, 4 de mayo de 2013
Temperley Revertido
No es fácil ser un caníbaly no es fácil ser un actor,
la inquietud permanente del aplauso,
la espera de la carne de la carne,
la tentación de dar en función del otro,
el telón que nos protege y nos separa,
la posibilidad de actuar a mi costado.
Comenzar el viaje en las mejores condiciones,
sin apostar lo que no se debe,
clamar un punto final para esta noche,
tengo una ausencia que me duele, y algunos resultados
que desaparecen como el silencio cuando se lo nombra.
Me falta penetrar,
hundir el diente,
olvidar la geometría y los sistemas de ecuaciones,
renunciar al burgués titiritero
dueño de los hilos del que cuelga todo
menos mi cuello.
La tensión es como un dique,
algo queda confinado, preso, demorado,
los amigos son sinceros,
por algo es la distancia,
llego a donde llego y sólo a mi me importa cómo,
la vanidad es cara,
con el vuelto no compro el resto,
no estoy mirando hacia donde estoy mirando,
me empeño en mirar hacia otro lado
desesperantemente solo.
jueves, 25 de abril de 2013
Coincidencias MU
De la noche de anocheno voy a decir ni Mú,
tan sólo gracias
que quizás explique.
El lugar que yo quiero existe,
es este lugar
sano
-a salvo no está nadie-,
tengo dos cosas para ofrecerle
a una misma persona,
no todos tienen dos opciones,
para muchos hay una
y para todos hay por lo menos una
La historia del teléfono
la conozco de memoria,
con algunas personas la sigo viviendo
incapaz de encontrar la letra en común,
de darle nombre, de darle vida propia
afuera de nosotros mismos.
Aplaudo a una actriz
que es igual a como era
cuando tenía esa edad
una de las personas
con que me distrae mi conciencia
y creo que a veces
también mi inconsciente
repite coincidencias.
El vestido amarillo
me recordó a Cali,
una de las ciudades
de las que suelo recordar
los recuerdos de los recuerdos
de cuando tenía
la edad de la actriz
que me recuerda
a otra edad de otra persona
que me gustaba
de una manera otra.
Recibir un regalo
y un regalo de cumpleaños
aunque no sea creíble
la coincidencia.
Una figura inquietante
disfrazada de oscuro,
gentes conversadoras
y personas que no reconozco,
muchas ganas de escribir
que renuncié
para meterme adentro,
estar adentro,
la responsabilidad
y el pudor
por la imagen ajena.
conocidos y ausentes,
una gesta colectiva
que no me deja inmune
a la belleza en portugués,
al desgranar de uñas y cuerdas,
a un moño de regalo,
al dibujo premonitorio
de un hombre solo
con el corazón herido.
Aparece en escena
el fantasma de la madre
de la nueva generación,
desenfoca,
cambia el clima,
coincide con la niebla en el camino
en la que me muevo con cierta imprudencia,
la necesaria.
La mano
mide lo que puede,
se hacen transacciones,
se registran caras
cuyo nombre y contenido olvidaremos,
por lo menos
hasta la próxima coincidencia.
Y de repente
una hemorragia,
una sangría,
una calle cortada
desde hace un siglo
y el orgullo
colgado en las paredes,
un epílogo
digno del prólogo
es lo que queda
cuando es tarde
la hora de la noche.
viernes, 19 de abril de 2013
Abrazo
lleva unos días conmigo,
molestando,
queriendo decirme algocon un gesto
entrelíneas,
engañándomedesde un mapa del tesoro
que me promete
el mapa verdadero
del tesoro de verdad.
claro que sí,
y por que no
encontrar en tu abrazo ese tesoro,
una verdad tautológica,
el tesoro del abrazo del tesoro.
jueves, 18 de abril de 2013
Amor Moebius

Un racimo de balas
altivas y verdes,
un cadáver incierto.
La medianoche
cenicienta y el grito
error tenaz del orgullo,
tantos nortes cardinales
y el olvido tan vacío,
luz por odio en el espejo,
el lamento se seca
en la arena como lluvia.
El silencio o el sendero
hacia el amo de la piedra,
el laberinto escribe
en la hoja sin final
deseo,
no,
deseo,
no deseo.
no,
deseo,
no deseo.
lunes, 15 de abril de 2013
Estar
Olvidarme
lo que estaba por decir
sobre un escenario y una noche,
recordar palabras sueltas,
la idea de escribir,
el verso recurrente
que nos visita
y se retira.
Memoria de la noche que no fue,
la conversión del momento en otra cosa,
lo imposible de nombrar el origen
o la ventaja de olvidarlo,
un viaje de ida que recuerdo
desde antes de partir,
la satisfacción de lo eterno
puesto a prueba
y derrotado,
de un paso más,
y de otro más
después del último,
el drama griego,
el ser o estar,
ese viaje interior
tantas veces caminado,
la alegría desenfrenada,
la pasión puesta en escena,
el porqué si y el porqué no
tan jubilados.
Paso al ser del estar
y deshago el andén
con la duda del destino,
me subo al tren que me devuelve,
tomo contacto con lo real,
con un reloj que acusa
como la abuela bondadosa
que simula retar al niño
que pellizca golosinas.
Querer levantar vuelo una vez más,
que la noche no termine,
que la función siga,
y siga,
y siga siguiendo
cuando se cierren las puertas
y se haga la cuenta de las opciones,
cuando se pase revista
a los fantasmas y a los muertos,
cuando no queden testaferros,
mientras desangra la herida
cuyo parto no sabemos.
Presentarme con aplomo,
tomar nota
de que soy alguien más,
de que me escuchan,
la noche
tiene mucho de desierto
con sus oasis,
la verdad
es que nada ha sucedido,
todas estas medidas
son una cara de mi pasado
fresco y reciente
desde hace apenas,
sobrevivientes de un sueño
que aun no he conciliado,
distracciones en el aire,
espuma,
una colección
completa de sorpresas,
lo inesperado
puesto a la vista,
un designio,
un nuevo olvido
en la estéril búsqueda
de lo que no trajimos.
Pendiente de la cuenta regresiva
hasta el final de los colapsos,
la espera se hace tedio,
la noche se apaga,
suena la bocina
del barco sobre los rieles,
en una estación de trenes
que numera los muelles
se huele hasta el silencio
y mi voz retumba
en el plástico, el vidrio y el metal,
no temo a nada,
ni siquiera a la promiscuidad
de una oreja
que se peina desatenta
y acerca su espalda
hasta la mía.
No quiero recordar
la conjugación del verbo estar
mientras escribo un poema
pero el ser
tira y afloja
en la pulseada
y ahora pienso
en cuando lea esto,
quizás en unas horas
o mañana,
estoy o soy
es la pregunta
que me hace
el padre de la lengua inglesa
con una calavera en la mano,
o con un globo terráqueo,
o un pollo muerto,
o una ristra de ajo,
la pregunta traducida
en todos los idiomas,
hasta el de los peces y las plantas.
Camperas negras
del color del miedo,
ganas de callar los ojos
y asegurar dos cosas,
o tres, o cuatro,
la tentación de mantenerme en pie
cuando lo diferente se impone,
cierro la puerta,
cruje la quilla
al abrirse paso
y el agua se permite
como Salomón y Moisés,
me esmero en hacerme
la crítica de hoy,
en conocer los detalles
pero la opción es fluir, fluir
viento en popa,
máscaras a proa.
Contar la primera de las cuatro estaciones
y saber que faltan tantas
o una menos,
sin necesidad
interrumpo el silencio necesario
en la tercera respuesta a la pregunta,
un sitio donde no sé
si soy o estoy,
el recuerdo de algunos nombres
y algunas intenciones,
la certeza de una cama vacía
en todos los lugares que no ocupo,
pasajeros que suben y que bajan,
gente que circula por su espacio
como los pavos reales en invierno.
lo que estaba por decir
sobre un escenario y una noche,
recordar palabras sueltas,
la idea de escribir,
el verso recurrente
que nos visita
y se retira.
Memoria de la noche que no fue,
la conversión del momento en otra cosa,
lo imposible de nombrar el origen
o la ventaja de olvidarlo,
un viaje de ida que recuerdo
desde antes de partir,
la satisfacción de lo eterno
puesto a prueba
y derrotado,
de un paso más,
y de otro más
después del último,
el drama griego,
el ser o estar,
ese viaje interior
tantas veces caminado,
la alegría desenfrenada,
la pasión puesta en escena,
el porqué si y el porqué no
tan jubilados.
Paso al ser del estar
y deshago el andén
con la duda del destino,
me subo al tren que me devuelve,
tomo contacto con lo real,
con un reloj que acusa
como la abuela bondadosa
que simula retar al niño
que pellizca golosinas.
Querer levantar vuelo una vez más,
que la noche no termine,
que la función siga,
y siga,
y siga siguiendo
cuando se cierren las puertas
y se haga la cuenta de las opciones,
cuando se pase revista
a los fantasmas y a los muertos,
cuando no queden testaferros,
mientras desangra la herida
cuyo parto no sabemos.
Presentarme con aplomo,
tomar nota
de que soy alguien más,
de que me escuchan,
la noche
tiene mucho de desierto
con sus oasis,
la verdad
es que nada ha sucedido,
todas estas medidas
son una cara de mi pasado
fresco y reciente
desde hace apenas,
sobrevivientes de un sueño
que aun no he conciliado,
distracciones en el aire,
espuma,
una colección
completa de sorpresas,
lo inesperado
puesto a la vista,
un designio,
un nuevo olvido
en la estéril búsqueda
de lo que no trajimos.
Pendiente de la cuenta regresiva
hasta el final de los colapsos,
la espera se hace tedio,
la noche se apaga,
suena la bocina
del barco sobre los rieles,
en una estación de trenes
que numera los muelles
se huele hasta el silencio
y mi voz retumba
en el plástico, el vidrio y el metal,
no temo a nada,
ni siquiera a la promiscuidad
de una oreja
que se peina desatenta
y acerca su espalda
hasta la mía.
No quiero recordar
la conjugación del verbo estar
mientras escribo un poema
pero el ser
tira y afloja
en la pulseada
y ahora pienso
en cuando lea esto,
quizás en unas horas
o mañana,
estoy o soy
es la pregunta
que me hace
el padre de la lengua inglesa
con una calavera en la mano,
o con un globo terráqueo,
o un pollo muerto,
o una ristra de ajo,
la pregunta traducida
en todos los idiomas,
hasta el de los peces y las plantas.
Camperas negras
del color del miedo,
ganas de callar los ojos
y asegurar dos cosas,
o tres, o cuatro,
la tentación de mantenerme en pie
cuando lo diferente se impone,
cierro la puerta,
cruje la quilla
al abrirse paso
y el agua se permite
como Salomón y Moisés,
me esmero en hacerme
la crítica de hoy,
en conocer los detalles
pero la opción es fluir, fluir
viento en popa,
máscaras a proa.
Contar la primera de las cuatro estaciones
y saber que faltan tantas
o una menos,
sin necesidad
interrumpo el silencio necesario
en la tercera respuesta a la pregunta,
un sitio donde no sé
si soy o estoy,
el recuerdo de algunos nombres
y algunas intenciones,
la certeza de una cama vacía
en todos los lugares que no ocupo,
pasajeros que suben y que bajan,
gente que circula por su espacio
como los pavos reales en invierno.
sábado, 13 de abril de 2013
Estupidez y orgullo
Una vez más me olvido el monólogo que quería dar. Algo empecé a escribir, y me acuerdo retazos. Hablaba del orgullo y la estupidez, pensando en nosotros, pensando que me cabe más la estupidez que el orgullo. No quiero cambiar la palabra estupidez, me parece muy fuerte, muy poco literaria; podría decir timoratez, tibieza, pero a esta altura esas palabras se quedan cortas. Siempre creo que nos hablamos, sin mirarnos, nos mandamos mensajes, nos cruzamos canciones. Lo que dice Girondo lo sentí como munición gruesa. Me tienta hacer una especie de alquimia entre el álgebra y la memoria, como si tuviera alguna utilidad poder argumentar haber hecho intentos antes de justificar mi deserción, de la que estaba más o menos seguro. No hay mucha distancia entre el odio y el amor, y respirar ese enojo logra cualquier cosa menos convencerme de haber estado equivocado. No soy la misma persona de hace tantos años, no soy la misma persona de la de hace unos meses o unas semanas o unos días. No soy la misma persona de hace tres horas y tampoco soy la misma persona de mañana. Muchas veces le tuve temor al no. Hace un tiempo le tuve temor al sí. Sentir que yo quiero y vos querés, y dudar de si merezco. Sigo acumulando palabras y frustraciones, errores, omisiones. A la estupidez de no decirte lo que siento le sumo la estupidez de pensar que tu orgullo te impide hacer un gesto, como si tuviera prohibido hacerlo yo, como si no pudiera tomar el teléfono sin ninguna otra excusa. Me demoro pensando en la ocasión, el momento adecuado, el pertinente, hoy no porque no, si mañana, y mañana porque si, porque no, porque otro día. Me resulta tan difícil ser cobarde, y decir basta para siempre, y a otra cosa, y no me importa, y ya no quiero, y mejor así, y si no fue no fue, porque no tuvo que ser, porque no era, no correspondía. Escribir cien veces en la pared no debo, no debo, no debo, no debo. ¿Y porque no? creérmelo, darlo por cierto, emborracharme, olvidarte veinte años otra vez. Al fin y al cabo, nadie nos obliga a ser felices.jueves, 11 de abril de 2013
Bicicleta Nocturna
Hay una hora,
un momento del día en la noche
en que Buenos Aires se vacía
cuando la gente normal desaparece
y sólo quedan los restos,
lo que sobra,
lo que se esconde mal,
lo que no debemos desear ver,
una oferta de sexo dudoso,
corrillos de drogones por Constitución
buscando la manera
de conseguir otro porro
o una bolsa de merca
o quien sabe que, o una cerveza
y algunos homosexuales
que nadan esperanzados
conocedores
de que se acaba la baraja
y aun no completaron juego.
Me siento impune e inmune
como si mi bicicleta me volviera invisible
de la gente que se baja de los taxis
y los taxistas que peregrinan
buscando un pasajero trasnochado,
algún borracho con plata
o una puta particular
con servicio a domicilio.
Mis piernas
en piloto automático
disfrutan
la falsa como todas las promesas
y falsa como todas las seguridades
promesa de seguridad
de una senda reservada
en la que sólo me crucé
con una persona mujer
en quien mi voz y mi pose de poeta
no hacen blanco ni sombra.
Un giro de noventa grados
sugerido
por una marca en el pavimento,
una plaza vacía y enrejada
por un cinturón de castidad municipal
que la preserva
del ultraje
de la gente que vive a las estrellas.
Aprovecho la cuesta
pedaleo y acelero
la bicicleta y yo barranca abajo
favorecidos por el azar de los semáforos,
alcanzo a ver una rata valiente
peregrinar
de un escondite a otro.
Cerca del Once
aparecen más personas,
padres con niños, parejas
y más hombres,
se ve el miedo
en los ojos asustados
de la gente cuyo refugio
está en las oficinas
al cruzarse
con los revolvedores de basura,
con los seres que desprecian
su lugar en el sistema,
más travestis, más ebrios,
mas drogados, desahuciados
de una ciudad oculta que no duerme,
gente inmóvil que mira
con los ojos del águila
buscando un provecho
que algunos llaman injusto
y para otros es apenas
un plato de comida.
Buenos Aires de noche
por las calles escondidas,
por los lugares
que recomiendan evitar,
donde anida
lo sucio y lo malo,
la escoria y el descarte,
las almas
cuyo cartón de lotería
es un abecedario de ceros,
condenadas al desprecio,
a vivir entre la mugre,
a comer de la basura,
a dormir en los rincones,
a vestirse con las sobras
y a exigirnos la moneda.
Ya dejo atrás
la primera mitad del Once,
pedaleo, pedaleo
por una calle flanqueada
de edificios apagados
donde se evita la luz
y se arrugan las sábanas
y se duerme pensando
en las obligaciones de un mañana
de comercio, de oficina, de colegio
o de otras formas del engaño,
o en salir de putas a premiarse
o en salir a pagar premios
chupando vergas y negando besos.
Le pregunto
por la calle a la que voy
a un extranjero
que atiende un quiosco
en su propio país,
le pregunto de nuevo
a una mujer sola
que exhibe impúdica su miedo
previsor de un ataque
al que teme
como excepción y como norma.
Esquivo gentes en las veredas
paseadores de perros
que buscan complicidades,
proyectos de burgueses
que hacen fila en un Mc Donalds
para agradecer
un redondel de mierda o carne,
unas papas fritas
y un vaso de gaseosa, hielo y agua
con las burbujas perfectas,
esféricas y cronometradas.
La calle Gascón
es una promesa cierta,
llego al lugar
donde yo y mi insomnio y mi conciencia
nos refugiamos de nosotros mismos.
un momento del día en la noche
en que Buenos Aires se vacía
cuando la gente normal desaparece
y sólo quedan los restos,
lo que sobra,
lo que se esconde mal,
lo que no debemos desear ver,
una oferta de sexo dudoso,
corrillos de drogones por Constitución
buscando la manera
de conseguir otro porro
o una bolsa de merca
o quien sabe que, o una cerveza
y algunos homosexuales
que nadan esperanzados
conocedores
de que se acaba la baraja
y aun no completaron juego.
Me siento impune e inmune
como si mi bicicleta me volviera invisible
de la gente que se baja de los taxis
y los taxistas que peregrinan
buscando un pasajero trasnochado,
algún borracho con plata
o una puta particular
con servicio a domicilio.
Mis piernas
en piloto automático
disfrutan
la falsa como todas las promesas
y falsa como todas las seguridades
promesa de seguridad
de una senda reservada
en la que sólo me crucé
con una persona mujer
en quien mi voz y mi pose de poeta
no hacen blanco ni sombra.
Un giro de noventa grados
sugerido
por una marca en el pavimento,
una plaza vacía y enrejada
por un cinturón de castidad municipal
que la preserva
del ultraje
de la gente que vive a las estrellas.
Aprovecho la cuesta
pedaleo y acelero
la bicicleta y yo barranca abajo
favorecidos por el azar de los semáforos,
alcanzo a ver una rata valiente
peregrinar
de un escondite a otro.
Cerca del Once
aparecen más personas,
padres con niños, parejas
y más hombres,
se ve el miedo
en los ojos asustados
de la gente cuyo refugio
está en las oficinas
al cruzarse
con los revolvedores de basura,
con los seres que desprecian
su lugar en el sistema,
más travestis, más ebrios,
mas drogados, desahuciados
de una ciudad oculta que no duerme,
gente inmóvil que mira
con los ojos del águila
buscando un provecho
que algunos llaman injusto
y para otros es apenas
un plato de comida.
Buenos Aires de noche
por las calles escondidas,
por los lugares
que recomiendan evitar,
donde anida
lo sucio y lo malo,
la escoria y el descarte,
las almas
cuyo cartón de lotería
es un abecedario de ceros,
condenadas al desprecio,
a vivir entre la mugre,
a comer de la basura,
a dormir en los rincones,
a vestirse con las sobras
y a exigirnos la moneda.
Ya dejo atrás
la primera mitad del Once,
pedaleo, pedaleo
por una calle flanqueada
de edificios apagados
donde se evita la luz
y se arrugan las sábanas
y se duerme pensando
en las obligaciones de un mañana
de comercio, de oficina, de colegio
o de otras formas del engaño,
o en salir de putas a premiarse
o en salir a pagar premios
chupando vergas y negando besos.
Le pregunto
por la calle a la que voy
a un extranjero
que atiende un quiosco
en su propio país,
le pregunto de nuevo
a una mujer sola
que exhibe impúdica su miedo
previsor de un ataque
al que teme
como excepción y como norma.
Esquivo gentes en las veredas
paseadores de perros
que buscan complicidades,
proyectos de burgueses
que hacen fila en un Mc Donalds
para agradecer
un redondel de mierda o carne,
unas papas fritas
y un vaso de gaseosa, hielo y agua
con las burbujas perfectas,
esféricas y cronometradas.
La calle Gascón
es una promesa cierta,
llego al lugar
donde yo y mi insomnio y mi conciencia
nos refugiamos de nosotros mismos.
miércoles, 3 de abril de 2013
A proposito del 2 de abril
Entre las muchas heridas abiertas de nuestro pasado reciente, del pasado del cual al menos fui testigo vivo, esta pendiente el reconocimiento pleno a quienes fueron victimas de la inoperancia de nuestros mandos militares hace dos generaciones.
Para quienes no frecuenten Plaza de Mayo, ahi hay un grupo de soldados sosteniendo un reclamo justo y desoido, al que quiero darle mi voz: todos los soldados afectados a la quimera militar merecen el reconocimiento de la nacion. Este reconocimiento tiene varias formas, y -por algun motivo que no entiendo- nos llenamos la boca de palabras pero -como pais- no metemos la mano en el bolsillo.
El dinero no paga nada, pero ese no es un motivo para negarlo. Todo no se compra, todo no se vende. Algunas cosas no tienen precio. Pero si el reclamo es economico se debe atender, sin mas demoras. Como a las victimas de la represion ilegal, como a algunos soldados, como la ayuda a familias en situacion de crisis, como los subsidios.
Mas allá de que una guerra es una calamidad, una guerra como aquella cuyos muertos recordamos hoy fue nefastamente absurda, por inutil, por temeraria, por innecesaria.
Tengo fresco el recuerdo grotesco de un general cuyo grado militar era tan grande como su grado de alcohol en sangre, balbuceando sin poder terminar de enderezarse el anuncio de una aventura militar a cuyo previsible resultado cabe agregarle -si uno es optimista- el retraso de varias generaciones en la recuperacion de las islas.
Algunos creimos, otros aun creen, que esa gesta fue una consecuencia de la primera manifestacion popular adversa al regimen. Error. Nuestros afiebrados militares creyeron a pie juntillas la parabola de David y Goliat, y fuimos con la honda en la mano a presentarles batalla por si querian venir, creyendo que Estados Unidos no tomaria partido por Inglaterra y que el primer mundo nos venderia mejores armas que las que guardaba para si mismo.
Para que no se diluya lo que defiendo:
RECONOCIMIENTO PLENO A TODOS LOS SOLDADOS AFECTADOS A ESTA GUERRA.
domingo, 31 de marzo de 2013
A veces sueño el sí
A veces sueño el sí,otras pesadillas
donde todo es imposible,
cada tanto me propongo
no mirar más hacia atrás
y al término
de la vuelta al mundo
estas otra vez ahí,
es un día menos
o un día más tarde.
Recuerdo
la noche que alumbró
el acta de defunción,
el poema cuyo único defecto
fue ser el asalto final,
el triunfo del cobarde,
una estocada mal hiriente,
la justicia de Salomón
cobrándose mi garganta.
sábado, 23 de marzo de 2013
Otra noche más en Ludoviko
En el más allá nos encontramos todos
y desde allá desando el camino
hoy vi el amor demasiadas veces
para elegir acostarme solo.
No sé porque no supe hacer mas,
agregar mis labios sobre un beso ajeno,
tomé nota de otro amor imposible,
de un amigo, una mujer y un nuevo amigo.
Otra noche más en Ludoviko,
cada vez más cerca del otro lado,
le conté al nene mis intenciones,
le mostré la mano que sostiene la piedra.
Será ese día tarde o temprano,
tarde es nunca, nunca es tarde,
no se sabe lo que voy a decir,
hablaré del padre y de la madre,
de sus ausencias y de todo lo que signan.
Un poema más, no sé si decir esto,
no sé si decir que no sé que decir,
el camino se me hace largo
la hora se hace difícil,
ya no quiero más hablar de nada.
y desde allá desando el camino
hoy vi el amor demasiadas veces
para elegir acostarme solo.
No sé porque no supe hacer mas,
agregar mis labios sobre un beso ajeno,
tomé nota de otro amor imposible,
de un amigo, una mujer y un nuevo amigo.
Otra noche más en Ludoviko,
cada vez más cerca del otro lado,
le conté al nene mis intenciones,
le mostré la mano que sostiene la piedra.
Será ese día tarde o temprano,
tarde es nunca, nunca es tarde,
no se sabe lo que voy a decir,
hablaré del padre y de la madre,
de sus ausencias y de todo lo que signan.
Un poema más, no sé si decir esto,
no sé si decir que no sé que decir,
el camino se me hace largo
la hora se hace difícil,
ya no quiero más hablar de nada.
martes, 19 de marzo de 2013
Post Varieté
Resumir una varieté de cuatro horas raya con la insolencia. Es un esfuerzo que requiere el esfuerzo adicional de convertir una gratísima sensación de plenitud en una colección de recuerdos individuales, ejercicio que no es el de la hora. Fuerte, poderosa, variada (como supongo que su nombre indica). De entre todo lo que vi, voy a intentar una lectura del número en el que estaba más presente la palabra metáfora, en el que estaba más libre la palabra símbolo y en el que la palabra significado adquiere todos los colores de la luz a través de un prisma. No me resulta evidente como salir de la primera lectura, mientras espera el comienzo de un viaje, el sueño como liberador, si hay que hablar de la vida como una jaula y del pájaro afuera, lecturas todavía básicas, todavía muy parecidas a la primera, no contesta el porqué está ahí esa persona, el porqué está sola, el qué la espera, donde. De cierta forma no contesto nada, no he dicho nada que supere lo trivial. La palabra baile, la palabra danza (más adecuada), adquieren un significado nuevo, ¿cual es el viaje y de quién es?, ¿por qué la felicidad es inestable?, ¿por qué cuando salimos de la silla, cuando elegimos despertarnos, sucede todo tan rápido?, ¿por qué un violín puede ser una alfombra mágica que nos traslade?. Me cuesta escarbar, llegar al hueso, en este intento casi obsesivo de entender con mi lado consciente.
sábado, 16 de marzo de 2013
Varieté
Poseído,
voy a la varieté
hablando solo
y con Dios y con el Diablo,
echándoles en cara a cada uno
lo que tienen de impostores.
En situación,
pasando la realidad
de los sentidos
al inconsciente,
asimilando toscamente
las luces y los carriles
Presuroso
por compartir la buena nueva,
confirmar
en lo que viene
lo que leí en versos ajenos,
zambullirme en lo irreal,
nadar debajo del ombligo
en esa gigantesca placenta
una vida amniótica,
viendo el parto desde adentro,
esperando
la hora de nacer.
voy a la varieté
hablando solo
y con Dios y con el Diablo,
echándoles en cara a cada uno
lo que tienen de impostores.
En situación,
pasando la realidad
de los sentidos
al inconsciente,
asimilando toscamente
las luces y los carriles
Presuroso
por compartir la buena nueva,
confirmar
en lo que viene
lo que leí en versos ajenos,
zambullirme en lo irreal,
nadar debajo del ombligo
en esa gigantesca placenta
una vida amniótica,
viendo el parto desde adentro,
esperando
la hora de nacer.
lunes, 11 de marzo de 2013
Dividido
Vivir divididos.Alguien
concibió la maldición,
dio a luz
y pegó el grito.
La espada de Salomón
quiso que fueran dos mitades
que se miran y se esconden,
se conocen y se temen
discutiendo
como dos desempleados
desde sus jardines,
separados
por una tapia
delgada.
El día libre
presto a su final,
la orden de volver,
la tentación del otro lado,
que la taba
se decida de una vez
y confirme
lo que ya sabe de este caso.
Saludar
a los perros y a las gentes,
mirar escotes y braguetas,
de todo el dame dos y el vale cuatro,
contra flor al resto
y se acabó el partido.
Bien dijo quien
partir es morir un poco,
partido,
dividido.
sábado, 9 de marzo de 2013
Otra Noche En Ludoviko
Hipnotizarse sin dormir,
conocer la trastienda,
lo que pasa antes,
como se organiza,
reconocer una actriz,
conocer el número de cierre.
Se recitan los nombres sorprendidos,
escriben y tachan sobre los cuadernos,
no viven los nervios del debut
sino el olvido completo
de la próxima función,
fechan la hoja,
recuerdan la muerte de Bolívar
y eligen la música con esmero,
sobre una pared
yace minucioso
el orden de los artistas.
Ella baila
la canción del momento
en el centro de la pista,
voces y veces, necesidades negadas,
voy a usar la escoba
para todo lo que sirve,
voy a regalar otro poema.
Conozco
a las personas que trabajan,
otra noche en Ludoviko,
otra más,
no sé si soy o estoy actuando,
dejé de saber lo que se hace,
decir cinco palabras seguidas:
what are you doing here now?,
fue
como una sesión de gimnasia.
Esta noche voy a viajar
a medir las ramas de los árboles,
a presenciar un número fuerte,
me sorprende
creer que esta pueda ser la hora,
un poco de miedo a la palabra temprano,
respirar aire fresco
y presenciar el parto,
prescindir de las conversaciones,
la canción de soltar el pelo
rima con el brillo de la calva.
Es una noche para quedarse,
payaso collage,
no me dan los ojos,
la foto de la foto,
aunque me mirés así
circo gris,
a la una, a las dos
y a las tres
y acabo de contar una historia.
Confundir los nombres de los actores,
encontrar el vaso
perdido y olvidado,
la oportunidad
de hacer mi número
encontrar
las huellas de mis manos
sobre la pared
y mi palabra al aire libre,
empezar la cuesta
en punto muerto,
querer contarme quien soy,
pensar más despacio,
contarme a mí quien soy,
poner punto final a este poema,
ver toda la circunferencia desde el centro,
escuchar conversaciones
en todos los puntos cardinales,
estar atento a la belleza y a las copas,
ver el reparto de los panes y los peces,
apagar al mono
que nos revolea cocos
desde la palmera.
conocer la trastienda,
lo que pasa antes,
como se organiza,
reconocer una actriz,
conocer el número de cierre.
Se recitan los nombres sorprendidos,
escriben y tachan sobre los cuadernos,
no viven los nervios del debut
sino el olvido completo
de la próxima función,
fechan la hoja,
recuerdan la muerte de Bolívar
y eligen la música con esmero,
sobre una pared
yace minucioso
el orden de los artistas.
Ella baila
la canción del momento
en el centro de la pista,
voces y veces, necesidades negadas,
voy a usar la escoba
para todo lo que sirve,
voy a regalar otro poema.
Conozco
a las personas que trabajan,
otra noche en Ludoviko,
otra más,
no sé si soy o estoy actuando,
dejé de saber lo que se hace,
decir cinco palabras seguidas:
what are you doing here now?,
fue
como una sesión de gimnasia.
Esta noche voy a viajar
a medir las ramas de los árboles,
a presenciar un número fuerte,
me sorprende
creer que esta pueda ser la hora,
un poco de miedo a la palabra temprano,
respirar aire fresco
y presenciar el parto,
prescindir de las conversaciones,
la canción de soltar el pelo
rima con el brillo de la calva.
Irse
y sin decir por qué,
sentirse
por un momento extraño,
doy las gracias
ante la fórmula obsequiada
y atesoro el presente,
cambio manzanas por nueces,
pierdo la pelea
con el dinero.
y sin decir por qué,
sentirse
por un momento extraño,
doy las gracias
ante la fórmula obsequiada
y atesoro el presente,
cambio manzanas por nueces,
pierdo la pelea
con el dinero.
payaso collage,
no me dan los ojos,
la foto de la foto,
aunque me mirés así
circo gris,
a la una, a las dos
y a las tres
y acabo de contar una historia.
Confundir los nombres de los actores,
encontrar el vaso
perdido y olvidado,
la oportunidad
de hacer mi número
encontrar
las huellas de mis manos
sobre la pared
y mi palabra al aire libre,
empezar la cuesta
en punto muerto,
querer contarme quien soy,
pensar más despacio,
contarme a mí quien soy,
poner punto final a este poema,
ver toda la circunferencia desde el centro,
escuchar conversaciones
en todos los puntos cardinales,
estar atento a la belleza y a las copas,
ver el reparto de los panes y los peces,
apagar al mono
que nos revolea cocos
desde la palmera.
Se conversa
del lado oscuro de la casa
pero he leído menos,
mientras fuman porro
como nueces,
cada tanto
un botellazo en la cabeza,
como metáfora,
come on baby dame nesquick
y un tema de los Doors,
evito lo que no me interesa
y voy y vengo
como el holandés errante,
compré una botella
para cambiar un billete,
casi de alta
de la rutina de los jueves,
la gente ya sabe
lo que me gusta hacer,
imaginarme detrás del escenario,
ver la letra hecha pública,
conversar con todos
y conmigo y con nadie.
Faltan los naipes sobre la mesa,
tal vez hoy sea
la noche cuando actuar
para ir a decir
lo que yo creo
cuando me den la entrada,
cuando me den el pie,
ahí vienen los artistas,
los veo en primera fila,
si esto fuera un karaoke
elegiría cantar
borracho y loco
junto a la mujer que admiro.
del lado oscuro de la casa
pero he leído menos,
mientras fuman porro
como nueces,
cada tanto
un botellazo en la cabeza,
como metáfora,
come on baby dame nesquick
y un tema de los Doors,
evito lo que no me interesa
y voy y vengo
como el holandés errante,
compré una botella
para cambiar un billete,
casi de alta
de la rutina de los jueves,
la gente ya sabe
lo que me gusta hacer,
imaginarme detrás del escenario,
ver la letra hecha pública,
conversar con todos
y conmigo y con nadie.
Faltan los naipes sobre la mesa,
tal vez hoy sea
la noche cuando actuar
para ir a decir
lo que yo creo
cuando me den la entrada,
cuando me den el pie,
ahí vienen los artistas,
los veo en primera fila,
si esto fuera un karaoke
elegiría cantar
borracho y loco
junto a la mujer que admiro.
Llegar tarde y primero al mismo tiempo,
bienvenidos al otro lado
suenan las puertas,
hay un dato
que no está dado,
que nadie tiene,
pongo la botella en su lugar,
acomodo el vaso
y dejo reservada mi baldosa,
que no corra peligro
sentado en el piso,
me equivoco al pronunciar un nombre
aunque la duda subsiste.
bienvenidos al otro lado
suenan las puertas,
hay un dato
que no está dado,
que nadie tiene,
pongo la botella en su lugar,
acomodo el vaso
y dejo reservada mi baldosa,
que no corra peligro
sentado en el piso,
me equivoco al pronunciar un nombre
aunque la duda subsiste.
Tengo
la formula de la felicidad
pero no la conozco,
yo estoy aportando.
la formula de la felicidad
pero no la conozco,
yo estoy aportando.
viernes, 8 de marzo de 2013
Palabras Vivas
Así son las cosas, de tanto en tanto
me quedo a solas con mi ausencia
en un escenario absurdo de tan grande
bajo la atenta mirada de quien sabe
cuantos pares de ojos de fantasmas.
me quedo a solas con mi ausencia
en un escenario absurdo de tan grande
bajo la atenta mirada de quien sabe
cuantos pares de ojos de fantasmas.
Me siento cerca de lo que estoy buscando,
de aquel poema que exprese lo perfecto,
aun y a pesar de saber que nadie espera
o nadie quiere o nadie quiso nunca,
cualquiera sea la verdad libra mi voz
para que las palabras que gesto sean paridas
y vayan por ti y por todas tus opciones.
de aquel poema que exprese lo perfecto,
aun y a pesar de saber que nadie espera
o nadie quiere o nadie quiso nunca,
cualquiera sea la verdad libra mi voz
para que las palabras que gesto sean paridas
y vayan por ti y por todas tus opciones.
martes, 5 de marzo de 2013
Paseo nocturno
como una esfinge negra
y un póker de deseos
con los ojos convertidos en garras
se abalanzó
con la desesperación
del ave de carroña:
se trata de comer o morir.
Esa exacta misma manera,
ese momento de alucinación
en el que el brillo de los dientes
le habla al hombre,
el sólo recuerdo me pone en guardia,
sobre la tierra arrasada
se sigue trabajando,
especialmente de noche,
intentando convertir la vida en versos
Me apuro
bajando escaleras
por ese último tren
al que me voy a subir
solo como estoy ahora,
una semana, quince días,
una distancia inalcanzable.
Por ahí
un calor negro
aterriza en mi sexo,
el engaño a la espalda de uno mismo,
lo militar del uniforme, y la visera
del soldado desertor, desconocido
tomando del hombre las opciones.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)










