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martes, 20 de marzo de 2012

Noche

Crepúsculos del descanso,
prólogo y epílogo,
donde la razón y la voluntad se callan,
y el músculo desobedece la inercia y la cordura.

Son esas horas,
entre sueños fugaces,
donde tu amor aun es posible.

Este es el momento,
en que mi voz se hace verso sobre ti,
y tu cuerpo se hace mar y se hace orilla,
y mis manos son jinetes en tus médanos,
y el pulpo y la medusa se cortejan,
y las olas impacientes y erráticas
se reiteran haciéndose espuma en tu arena,
indiferentes a lo que diga el universo
y atentas al capricho de la marea.

martes, 7 de febrero de 2012

¿Y ahora qué?

Dame un mapa de tu amor.
Dame que quiero encontrar tu corazón.

La pregunta desnuda la duda, y la duda desviste el temor.

Confieso no sentirme preparado para lo que sigue. Quizás si lo esté, pero no lo siento así. Muchas veces he tenido el ánimo desprotegido, anduve deambulando medio atontado, esperando un cachetazo que me despierte, o que me duerma, y me permita descansar un rato de los fantasmas. Aun estoy vivo, y no podría decir que "me va mal", por lo que debo deducir que me haya sentido o no preparado, que lo haya estado o no, no han hecho mayor diferencia.

Esta sensación, la de no saber que viene, por un lado estimula, por otro lado asusta. Quizás el hecho de que esté lloviendo y no haya sol tenga que ver. Por algo, los antiguos adoraban al Sol, como dador de dones, como generador de vida. ¿Eran creencias primitivas, no?. Adorar al sol, el agua, la tierra. Después apareció otro que dijo "Todo esto lo invente yo" y allí nos fuimos, crédulos, como si el hacedor fuera más importante que la obra. El caso es que llueve, es un día gris, y una cierta tristeza se apodera de mí.

Tengo un día así. Debiera estar más o menos contento, pero no me sale aun. Si creyera que el dinero hace la felicidad, tendría el consuelo de una indemnización. Es cierto que calma los nervios. Puedo aguantar unos meses. Si consigo pronto un nuevo empleo, puedo capitalizar unos pesos, lo que no viene nada mal. Hay algunas cosas postergadas, por falta de presupuesto.

Miro el jardín. El agua lo revive. Los verdes se ven más limpios, y el mar de pinocha gana un color naranja. La grama finalmente está ganando donde faltaba cubrir, ya casi todo está verde, o parece verde desde aquí. Las orquídeas comienzan a florecer. En un par de semanas, o quizás un poco más, habré o habremos o le habremos pagado a alguien para que pinte lo que tenemos que pintar. Me falta colgar algún cuadro en su nueva ubicación, hay un par de adornos nuevos que quiero ubicar donde se luzcan. Los plantines de frambuesa parecen prosperar.

Curioso, pero confirmado. Una casa cada vez más personal y más linda, un jardín que gratifica. Se nota, tanto en la casa como en el jardín, el propósito de mejorar. Uno se pone un objetivo, traza un plan, lo ejecuta, ¡y funciona!. Si todo fuera tan sencillo. O al menos, tan inexorable. Como quisiera que no me martillen la cabeza los versos de Spinetta.

martes, 17 de enero de 2012

Mi sangre

Mi voluntad,
carcelera de mi mismo,
yace en mi sangre,
que me recorre,
que me conoce,
que me gobierna,
testaférrea de mi carne.

Presa en mis venas,
mantiene el instinto alerta,
nutre el músculo,
y esconde las intenciones,
del hombre en sus cavernas.

Oxidada y líquida,
del color de las pasiones,
la vida que me circula,
elije tus besos,
para jugar vampiros,
y matar y morir,
cruzando piernas y sangrías.

lunes, 16 de enero de 2012

El fin del futuro

Cuando no tenga más futuro,
me beberé uno a uno,
todos los recuerdos añejados,
que tatuaste en mi piel,

Pedazos de vida,
rescatados en las noches,
restos del naufragio,
tan útiles como campanas,
llamando,
a la asamblea del desierto.

Se nos va la vida,
al tiempo que va viniendo.

No le temo a las órbitas,
ni a las vueltas,
ni a las norias,
le temo a repetir,
los errores de tu ausencia,
me quedaré en silencio,
haciéndote insomnio y fuga.

viernes, 13 de enero de 2012

Ancla y faro

Caminante no hay caminos,
sino estelas en la mar.

Me pasó, me pasa hoy, que "algo no me sale".
Quise escribirte unos versos, pero está visto, que no salen del aire. No se de donde salen, pero no es posible, no encuentro el modo de inventarlos a propósito. Cuando hago versos, no hago magia, no es que mis dedos caen sobre el teclado y ya está, hay algo que me lleva por ahí. Ese algo es la inspiración, y eso, generalmente, es merito de quien me inspira, ya sabrás quien.

Algo intenté. Podría falsearlos, mostrártelos tal cual, pero no me satisfacen. Hay algo en ellos que no está, les falta alma. Puedo ser yo también. Quizás estoy mas exigente conmigo que de costumbre, y por eso no me parecen dignos. Quizás sea día de prosa, y no de versos. Por eso elegi este tema, del que ya se lo que quiero decir. Veremos como me sale.

Quiero de vos, que seas eso. Mi ancla y mi faro. Preciso tu amor, y de las muchas formas y maneras en que preciso de vos y de tu amor, de las muchas formas de explicarlo, se me ocurrió esta.

Tengo un alma errante. Voy, vengo, vuelo. Mi ánimo es inquieto. A veces quiero simplemente estar, relajado, confiado, seguro; otras veces, mi alma quiere vagar, quiere escaparse, remontarse y contemplar un poco más allá.

¿Como saber a donde debo volver?. ¿Como saber hasta donde puedo alejarme?. El faro es la medida de la distancia. Mientras estés a la vista, estoy a salvo. Si te pierdo de vista, el reflejo de tu luz en el cielo me indica el camino de regreso. Y por eso, por tu luz, es que todas las veces que fue necesario pude volver, que supe adonde regresar. El faro es quien me dice hasta donde puedo ir. ¡Nunca apagues tus ojos!.

¿Y el ancla?. El ancla es lo que me sostiene. Como ahora. Lo que me permite abandonarme, confiado, a que hoy estamos y mañana también. El ancla me asegura en el muelle, en el día a día, la casa, los niños. El refugio conocido. Nuestra comunicación, nuestro estar juntos. Me anclo junto a ti, y una vez ahí, estoy a salvo también.

lunes, 9 de enero de 2012

Ajedrez

I

En luna llena,
cuando la reina poseída,
abandona el luto y se viste de novia,
el rey de los grises
se entrega al sacrificio,
complacido de su suerte.


II

Un ejército de trebejos,
avanza por los escaques,
se encarama a las torres,
cabalga entre alfiles y enroques,
hasta despejar el tablero,
de molestas distracciones.

Al final del juego,
solo queda una reina,
y un peón coronado,
dispuesto a perseguirla.


III

Hago avanzar mis peones,
desesperados de alfiles y de torres,
respondes a mis ataques,
inventando enroques de cintura,
el lecho es tablero y es testigo,
del zigzag entre tus jaques y los míos,
mientras galopan desbocados,
caballos, centauros y unicornios.

Te haré jaque mate en el ombligo,
cuando mi rey alcance tu bastión
y se corone peón al fin del juego.

miércoles, 4 de enero de 2012

Testamento

Apenas un casal de humanos,
refugiados en el lecho y el hogar,
íntimamente atrincherados.

Mientras las palomas mienten,
el descenso de las aguas,
con falsas ramas de olivo,
el agua del diluvio -eterno-
juega con los cuerpos de los indefensos,
y flotan a la deriva
los cadáveres
de los débiles sin arca.

Como Jonás,
desconocí tu voz y tu pedido,
y permanecí prisionero sin tu vientre,
hasta que el perdón dobló al orgullo,
y supiste devolverme a tierra firme.

Me pusiste ante los ojos la verdad,
del pesebre en el que revelamos a Dios,
para que crea y atestigüe esta fe;
tatuaste en mi piel el mapa de la tuya,
me hiciste misionero de tu iglesia,
y me largué a recorrerte urbi et orbi,
practicando el evangelio de tu carne.

Hollé tu costa con mi cayado,
y lo hundí separando las aguas,
ante un mar de humanidad,
dispuesto a sumergirme;
pisé todas las orillas ofrecidas,
bajo la fingida somnolencia de las olas,
disfrazadas de piernas y de brazos.

Hice sonar mis trompetas,
hasta ensordecerte,
sostuve mi voz encendida,
hasta que cayeron todas tus murallas,
y tomé por asalto Jericó,
desde todos los puntos cardinales.

Fui desde allí a Jerusalén,
con mi cruz a cuestas,
a explicarte las parábolas,
y enseñarte los milagros;
inventamos un via crucis profano,
por valles y arroyos y colinas,
hasta llegar al Gólgota,
y conocer el sepulcro,
donde tus divinos ojos,
me supusieron muerto,
entre tus senos conversos.

martes, 3 de enero de 2012

La galería

Cuando el agua se pone triste,
la mariposa y el escarabajo se cobijan,
como orgullosos de un destino que les es ajeno,
sin ningùn otro propòsito confeso.

La lluvia lava el polvo de los verdes,
humedece los recuerdos,
refresca y vivifica los colores.

Sentado veo el suelo naranja de los pinos,
mientras intento descifrar de que hablan las cigarras,
el agua baja del tejado haciendo hilos,
que cavan una zanja castigando la gramilla.

Tu ausencia y tu presencia se alternan,
en las pausas de un paseo impredecible,
hay un juego de escondites fugaces entre la amnesia y la memoria,
que va sembrando el futuro de recuerdos elegidos.

Un mate largo y profundo nos reúne,
hacemos juegos rompiendo el silencio con su fondo vacío,
y me divierte verte sonrojada,
cuando recuerdo en ese sordo ruido,
al familiar gruñir del cerdo cuando hoza,
y la alocada carrera del perro bendecido.

Acontece la tarde enfrente nuestro,
y mantengo mis armas en vigilia,
esperando que el cielo se rinda,
cuando termine de caer a nuestros pies,
dando fin a lo apacible de la liturgia.

Pronto será el crepúsculo y la noche,
y la calma y la quietud serán fantasmas en fuga.
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