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viernes, 19 de julio de 2013

Arthur Cravan

Otro ejemplo ilustrado de lo fortuito.

Desde que Arthur Cravan nació y murió hasta que yo supe de él pasó un siglo y varias generaciones, entre las que incluyo varias transcurridas sobre mí mismo.

No sé que hacían estos amigos míos en Lomas de Zamora esa mañana o esa tarde, antes de ser mis amigos. Apenas me llegó una película absurda y delirante que -de casualidad, cuando no- me llamó la atención. Un tipo pintón y un tipo pintoresco, y esos versos recitados que me causaron algo que me trajo hasta aquí, donde enhebro esto en la confianza de ser una cuenta más en una carrera de postas que hoy te alcanza.

haganme el favor de tirar a la basura toda esa dignidad,
vayan a correr por el campo,
atraviesen las planicies a galope tendido como un caballo,
salten la cuerda, y cuando tengan seis años de vuelta
ya no sabrán nada, y verán cosas extraordinarias



¡Hie! 

¿Qué alma disputará mi cuerpo?
Oigo la música:
¿me arrastrará?
Me gusta tanto el baile
y las locuras físicas
que siento con evidencia
que, de haber sido jovencita,
habría acabado mal.
Pero desde que estoy sumergido
en la lectura de esta revista ilustrada
juraría no haber visto en mi vida
fotografías tan maravillosas:
el océano perezoso meneando las chimeneas,
veo en el puerto, sobre el puente de los vapores,
entre mercancías imprecisas,
mezclarse los chóferes con los marineros;
cuerpos lisos como máquinas,
mil objetos de la China,
las modas y los inventos;
luego, dispuestos a atravesar la ciudad,
en la suavidad de los automóviles,
los poetas y los boxeadores.
¿Cuál es esta noche mi error?
¿Qué entre tanta tristeza
todo me parece bello?
El dinero que es real,
la paz, las vastas empresas,
los autobuses y las tumbas;
los campos, el deporte, las queridas,
hasta la vida inimitable de los hoteles.
Quisiera estar en Viena y en Calcuta.
Tomar todos los trenes y todos lo navíos,
fornicar con todas las mujeres y engullir todos los platos.
Mundano, químico, puta, borracho, músico, obrero, pintor, acróbata, actor;
viejo, niño, estafador, granuja, ángel y juerguista; millonario, burgués, cactus, jirafa o cuervo;
cobarde, héroe, negro, mono, Don Juan, rufián, lord, campesino, cazador, industrial,
fauna y flora:
¡soy todas las cosas, todos lo hombres y todos los animales!
¿Qué hacer?
Probaré con el aire libre,
¡quizás ahí podría prescindir
de mi funesta pluralidad!
Y mientras la luna
más allá de los castaños,
 unce sus lebreles,
e, igual que un caleidoscopio
mis abstracciones
elaboran las variaciones
de los acordes
de mi cuerpo,
que mis dedos pegados
a la delicia de mis llaves
absorben frescos síncopes,
bajo mociones inmortales
mis tirantes vibran;
y, peatón ideal
del Palacio Real,
me embriago de candor
incluso con los malos olores.
Repleto de una mezcla
de elefante y de ángel,
lector mío, paseo bajo la luna
tu futura no fortuna,
armada con tanta álgebra
que, sin deseos sensuales,
entreveo, fumadero del beso
coño, mamada, agua, África y descanso fúnebre,
detrás de los estores ya tranquilos,
la calma de los burdeles.
Bálsamo, ¡oh mi razón!
Todo París es atroz y yo odio mi casa.
Los cafés ya están oscuros.
Sólo queda, ¡oh mis histerias!
Los claros establos
de los urinarios.
Ya no puedo seguir quedándome fuera.
Esta es tu cama; sé tonto y duerme.
Pero, último inquilino
que se rasca tristemente los pies,
y, aunque cayendo a medias,
si yo oyese sobre la tierra
retumbar las locomotoras,
¡cuán atentas podrían volverse mis almas!

lunes, 8 de julio de 2013

Jack Kerouac

La única gente que me interesa es la que está loca, la gente que está loca por vivir, loca por hablar, loca por salvarse, con ganas de todo al mismo tiempo, la gente que nunca bosteza ni habla de lugares comunes, sino que arde, arde como fabulosos cohetes amarillos explotando igual que arañas entre las estrellas

JK

sábado, 26 de enero de 2013

¿Símbolos?


Existen unas coincidencias notables en la vida a las que nosotros nos gusta rebajar de categoría y decirles casualidades, hasta que entendemos, en algún momento, por algún hecho iluminador, que hay una conexión tangible e inmaterial entre distintos aspectos de la vida.

Hace -en las dimensiones de mi vida- muchísimos años compré y quiso el azar que fuera ese, un disco de Joan Báez cantando en castellano canciones que eran todas bonitas, pero dentro de eso alguna era más importante que otra. De una de esas que supo importarme, hace una cantidad de años imprecisable, sobre un papel de almacén, tomé nota de la letra. Empieza diciendo: Sube a nacer conmigo hermano.


Este papel fue doblado en dos, en cuatro y en ocho y permaneció sobreviviendo a mi completo olvido en una caja de madera de la que lo saqué hace pocos días, una caja de madera que contiene este papel y otros papeles con otras cosas escritas, que tienen importancia o la tuvieron en el momento en que entraron en ella, cuyo contenido no inventarié después de que me la devolviera hace unos meses la que fue mi primera esposa. Yo había curioseado en esta caja hace unos días o unas semanas o unos meses, pero (recién) la última vez que curioseé la caja lo encontré: a pesar de ser el papel que estaba más arriba no lo había visto. Este reencuentro se produjo a los pocos días de terminar de leer un libro de poesía, una selección -caprichosa como toda selección- de poemas de Neruda, que es el autor de estos versos que son conocidos, pero no para todo el mundo.

Cuál es la línea que va desde un afán por conocer música que me llevó en algún momento de mi vida a comprar un cassette en español de Joan Báez en una punta y en otra punta me hace conocer a una persona, cuya casa visito, cuyo libro me presta, y en él encuentro este poema que reconozco cuando lo leo de aquella canción, esto último antes, unos días, pocos, escasos pero antes de reencontrar el papel donde había tomado nota de los versos. Que este papel sobreviva, que esta caja me fuera devuelta ahora cuando aun no he retirado mis pertenencias de mi anterior hogar en forma sistemática, me fui trayendo las cosas que fui precisando, pero no he traído mis discos, no he traído mis fotos, no he traído mis libros. Esta curiosidad, esta casualidad tan prolijamente encadenada por una mano invisible me tiene hoy, acá, hablando de esto.

Y una amiga sube a Internet un audio de Joan Báez cantando en Hanói durante un bombardeo americano y otra amiga se pregunta si debemos reconocer símbolos en nuestro camino y yo le respondo así:
Sube a nacer conmigo hermano.

Dame la mano desde la profunda
zona de tu dolor diseminado.
No volverás del fondo de la roca.
No volverás del tiempo subterráneo.

El último libro que termine de leer es de Umberto Eco, que de símbolos sabe mucho, y el que estoy leyendo ahora es de Alcira Argumedo, que expone con muchísima claridad algunas facetas del pensamiento social comprometido.

¿Símbolos?. ¡Claro que sí!

BONUS:


Sube a nacer conmigo, hermano.

Dame la mano desde la profunda
zona de tu dolor diseminado.
No volverás del fondo de las rocas.
No volverás del tiempo subterráneo.
No volverá tu voz endurecida.
No volverán tus ojos taladrados.
Mírame desde el fondo de la tierra,
labrador, tejedor, pastor callado:
domador de guanacos tutelares:
albañil del andamio desafiado:
aguador de las lágrimas andinas:
joyero de los dedos machacados:
agricultor temblando en la semilla:
alfarero en tu greda derramado:
traed a la copa de esta nueva vida
vuestros viejos dolores enterrados.
Mostradme vuestra sangre y vuestro surco,
decidme: aquí fui castigado,
porque la joya no brilló o la tierra
no entregó a tiempo la piedra o el grano:
señaladme la piedra en que caísteis
y la madera en que os crucificaron,
encendedme los viejos pedernales,
las viejas lámparas, los látigos pegados
a través de los siglos en las llagas
y las hachas de brillo ensangrentado.
Yo vengo a hablar por vuestra boca muerta.
A través de la tierra juntad todos
los silenciosos labios derramados
y desde el fondo habladme toda esta larga noche
como si yo estuviera con vosotros anclado,
contadme todo, cadena a cadena,
eslabón a eslabón, y paso a paso,
afilad los cuchillos que guardasteis,
ponedlos en mi pecho y en mi mano,
como un río de rayos amarillos,
como un río de tigres enterrados,
y dejadme llorar, horas, días, años,
edades ciegas, siglos estelares.

Dadme el silencio, el agua, la esperanza.

Dadme la lucha, el hierro, los volcanes.

Apegadme los cuerpos como imanes.

Acudid a mis venas y a mi boca,

Hablad por mis palabras y mi sangre.


domingo, 29 de julio de 2012

Wish You Were Here

No pretendo de vos nada que aun no seas,
ni siquiera confío en que no cambies,
sólo espero interpretar tus intenciones,
encontrar el lugar en el que nacen las sonrisas,
robarte un poco de calor algunas noches
-tomarlo prestado quizás- como ayer.



Me hiciste tanta falta anoche
y me dormí escuchándome decir te amo,
y no estabas aquí,
y me desperté recordando versos ajenos,
wish you were here,¿pero adonde?
¿en que rincón de la pecera nuestras almas?


No sé aun cual será la flecha,
o la nota o el acorde o la palabra,
quisiera que estés aquí, donde preciso, donde alcanzo,
impaciente te contemplo renunciar a los fantasmas,
sosteniendo un milagro con alambres oxidados,
defendiendo la quimera del pasado necesario,
y ambos exiliados de nuestra común trinchera.


Wish You Were Here
Pink Floyd


So, so you think you can tell
heaven from hell,
blue skies from pain.
Can you tell a green field
from a cold steel rail?
A smile from a veil?
Do you think you can tell?

And did they get you trade
 your heroes for ghosts?
Hot ashes for trees?
Hot air for a cool breeze?
Cold comfort for change?
And did you exchange a walk on part in the war
for a lead role in a cage?
How I wish, how I wish you were here.

We’re just two lost souls 
swimming in a fish bowl,
year after year, 

running over the same old ground.
What have we found?
The same old fears,
wish you were here.
¿Así que crees que puedes distinguir
entre el cielo y el infierno?
¿Entre el cielo azul y el dolor?
¿Puedes distinguir un campo verde
de unos fríos rieles de acero?
¿Una sonrisa a través de un velo?
¿Crees que lo puedes distinguir?

¿Consiguieron que cambiaras 

a tus héroes por fantasmas?
¿Cenizas ardientes por árboles?
¿Aire caliente por una brisa fresca?
¿La fría tranquilidad por un cambio?
¿Intercambiaste un papel secundario en la guerra,
por un puesto como líder de la jaula?
Como desearía, como desearía que estuvieras aquí.

Somos tan sólo dos almas perdidas
nadando en una pecera,
año tras año, 

corriendo sobre la misma vieja tierra.
¿Qué es lo que hemos encontrado?
Los mismo temores de siempre,
desearía que estuvieras aquí.


viernes, 27 de julio de 2012

La visita (reincidente)

Temía que no entendieras el argot, y no entendiste. Me imagino la situación, mensaje de Juan con lo que no se sabe que es, mirá así como me escupe un que-se-yo. ¿Que me quiere decir?. Ah, voila mon ami, Una mezcla de tango y circo en Do Menor, con olor a noche y burdel. Que grata la sorpresa, el nuevo horizonte.

Voy manejando, pasando los temas -dejándolos pasar- y el auto se interna en lugares impensados, donde por un momento estoy en el escenario, dando pasos de mimo, a cada golpe denso en el piano, espero la pausa entre uno y otro acorde para desplazarme como una sombra fosforescente por ahi, esquivando otras siluetas; y al paso siguiente estoy sentado frente a un canal, oreándome de una noche de alcohol entre el fresco y una garua imperceptiblemente fina que no alcanza a apagar un cigarrillo, prestándole atención a un semáforo que persigue el ritmo desde atrás haciendo juegos de luces azules y naranjas. Camino solo por ahí, disimulando mi soledad con otros que cruzan o comparten mi camino, fantasmas condenados a vagar hasta discernir el misterio, y algún que otro duende desandando la vereda, intentando que su mirada errante coincida con alguna otra demorada en la trasnoche, y lo veo como recorre uno por uno los rostros a su alcance, sin que nadie reconozca que precisa su complicidad.

Suena un bandoneón y alguna cuerda, con reminiscencias de una tarantella, intentando alegrar un entierro a fuerza de resucitar recuerdos añejos, y cada tanto vuelvo aquí, a repensar mis palabras mientras dejo que mi espalda ondule sacudiendo mi cabeza, un eterno contrapeso, que siempre quiere ir hacia otro lado, evitando la caída, eso es, oponiendo resistencia a la inercia. Así de pronto se disimula una alegría, entre una batahola de tambores metálicos, y se vuelve a silenciar, como apagándose en un susurro que se hace lejano.

Suena La Visita y todo se oscurece de nuevo. Escondí no se que, escondí no se que, escondí mi cara de los espejos, ese verso si lo escuché, los días contados en las paredes, este encierro pronto va a terminar, ¿quien eligió estas voces?, ¿yo que voy a hacer, si ella nunca llega? insiste, y de pronto mi esfuerzo se desvanece, y el paréntesis que abrí se cierra y otra vez aparece en escena esa visión, mi alma esperando, cierro los ojos, estás otra vez, y me pega, me pega, y yo intento escribir cada vez más rápido para distraerme de una palabra que me encuentra, por más que me esconda me encuentra, incide y reincide reincidente, y no caí hoy más temprano ni la vez anterior en la cuenta de todo esto que tienen para decir, y la pista al final se pierde en un ruido sordo, como todo se pierde, y descanso al fin, hasta que el próximo puñal me haga cosquillas por debajo del esternón, buscando el último camino.

La visita
Pequeña Orquesta Reincidentes

Escondí las fotos que miro siempre
Escondí las cartas y los regalos
Escondí mi cara de los espejos
Encendí papeles detrás de mí.

Revolví cajones desde temprano
La cigarra duerme su decepción
Los días contados en las paredes frías
Este encierro pronto va a terminar.

Miro el reloj
Vuelve tu nombre
Cierro los ojos y estás otra vez.

Y yo qué voy a hacer
si ella nunca llega
con todo este dolor
con toda esta desdicha?

Yo nunca supe bien si me quisiste
Yo sé que si la culpa muerde escupe el hueso
No es tan tarde el fin para saber si puedo
alimentar mi alma esperándote.

Miro el reloj
Vuelve tu nombre
Cierro los ojos y estás otra vez.

Y yo qué voy a hacer
si ella nunca llega
con todo este dolor
con toda esta desdicha?

sábado, 21 de julio de 2012

Adios, Marluce

Marluce, Luci, MAR, Marluce Araujo Ramos, 
Hermana de Marinaudo y de Marli y de Marlene y de otros tantos hermanos mas, con los que compartia siempre el comienzo del nombre y las iniciales, un chiste del padre, empecinado en que todos sus hijos fueran MAR, mar como el oceano tropical frente a Recife, y poco mas se, poco mas pudo contarme de todo eso, por un sentimiento tonto, que no se si llamar verguenza, o pudor, de un padre que se ganaba la vida machete en mano, descolgando cocos.

Marluce fue un amor. Tuve varios, pero el de ella fue el primer amor que me dolio, desde el momento en que supe que era un amor condenado a no durar, desde el momento en que me dijo que todo terminaria algun dia, pese a lo cual decidimos seguir viviendolo, impunemente, sin decir nunca adios. No hubo un ultimo beso o una ultima palabra o una ultima nada, porque no tuvimos esa ceremonia de despedida, todas las veces que nos vimos, hasta incluyendo la que luego fue la ultima, las vivimos como una fiesta mas, un encuentro mas, un estar mas. Supongo que fue mejor asi, evitarnos vernos cara a cara, evitarnos la profunda tristeza de abortar mirandonos de frente, estupefactos por el horror que nos causamos, por lo que nos negamos.

Como todos los amores, este tambien tuvo su cancion. La voz de Gal Costa siempre fue un inductor de su memoria, apenas escuchar un acorde, apenas escuchar el primer Eu preciso, ver aparecer su rostro sereno y sus manos y prestarle atencion a la cancion, y en cada verso se me iba el punzazo a las estrellas, y cuantas veces, en otra compañia, ya en los brazos de otro amor, forzar mi distraccion, alejarme de esos versos, por respeto a quien me acompañaba y por evitar la lembrança, ese recuerdo añorante, ese recuerdo presente.

Pero fue hoy, aujourdi, la excepción, el cambio, el click, la mutación, no se como llamarlo. Hoy la volvi a escuchar, hoy la volvi a leer, y algo, algo tan fuerte como aquello me esta pasando hoy. Gracias, gracias Gal Costa, gracias Luci, gracias a la vida, gracias.

Eu preciso te falar
Te encontrar de qualquer jeito
Prá sentar e conversar
Depois andar
De encontro ao vento...

Eu preciso respirar
O mesmo ar que te rodeia
E na pele quero ter
O mesmo sol que te bronzeia...

Eu preciso te tocar
E outra vez te ver sorrindo
E voltar num sonho lindo...

Já não dá mais prá viver
Um sentimento sem sentido
Eu preciso descobrir
A emoção de estar contigo...

Ver o sol amanhecer
E ver a vida acontecer
Como um dia de domingo...

Faz de conta que ainda é cedo
Tudo vai ficar
Por conta da emoção
Faz de conta que ainda é cedo
E deixar falar
A voz do coração...

miércoles, 11 de julio de 2012

Cortázar lee a Cortázar

Encontré por ahi el disco citado, cuya lectura recomiendo, especialmente desde el minuto 18. Exactamente 18:00 para los puntillosos, y dejo en la voz del lector algunas posibles explicaciones de los motivos de esa recomendación, adicionales al hecho de que por ahi arranca la lectura de "Conducta en los velorios", texto que ya comenté, sobre el que vengo a hacer una fe de erratas.

Hete aqui, que mi memoria acomoda las cosas a su antojo, y resulto ser que no es él el protagonista del velorio, sino un relator en off. El resto del disco tiene lo suyo también. Que lo disfruten.

lunes, 9 de julio de 2012

Rayuela

En eso estamos.

Perdido detrás de algunas urgencias, vengo demorando mi reencuentro con esta parte de Cortazar. No soy un erudito en él, ni un estudioso, pero en la impronta de mi molde lo encuentro varias veces.

Recuerdo escucharlo leer, en un viejo disco de vinilo, de los de púa y 33rpm (Cortázar lee a Cortázar), un cuento donde él es el muerto, describiendo su velorio: no recuerdo una frase, pero si el cuadro, colección de descripciones de lugares comunes y falsedades, con él, su propio cadáver, llevando la voz. Antes o después de ese encuentro lo crucé en La vuelta al día en 80 mundos, que releí hace poco, y recuerdo también haber tenido abierto y en mis manos Los autonautas de la cosmopista, de lo que no recuerdo nada, ni siquiera haber avanzado en su lectura. Hace poco hablé aquí de él y de su aproximación a los conceptos de locura e idiotez, defectos que pretendo -sin demasiado mérito quizas- compartir. Muy poco más.


Volviendo a Rayuela, encuentro algunas semejanzas frescas. En particular, la noche de anoche. Avancé en el libro -que elegí leer siguiendo el orden "natural" de los capítulos- hasta una reunión, en la casa/departamento de no se quien, el Club -espío en el libro porque mi memoria me da muestras de que no debo pasar tantos días sin volver una lectura- decía el club donde Babs y Gregorovius y la Maga y Horacio y Ronald y Wong y alguno más, a lo largo de varios capítulos, continuan la tertulia, donde la elección de la música es una parte transversal del argumento, y las charlas se abren y se cierran, en un ejercicio literario que me cuesta hilar, porque todos hablamos con todos, en distintos momentos, y minutos después o quizás antes de la pregunta de Javier tengo la respuesta, pero se la lleva Noelia, mientras intercambiamos el tema con el que ella traía, y ella a su vez la recibe como parte de su conversación con Bárbara y vuelvo a sentarme pero en la silla que no era la mía o si lo era pero sin haber ejercido antes el transitorio derecho de propiedad e irremediablemente junto a La Maga y así como el encontrarnos y desencontrarnos todos coincidiendo chez-vous en si me hizo recordar la reunion del club, encuentro en los hilos de la charla el mismo entramado del libro, esa cosmovisión donde se da un orden natural, numeral, secuencial, de las cosas y al mismo tiempo coexisten planos curvos y espacios multidimensionales, y las voces hay que rastrearlas, saltando de cruce en cruce, y en cada perspectiva hay un sentido distinto para las mismas voces.

Rayuela es también mi manera de expresar, entonces pienso en la continuidad de este espacio en que me hallo y me pierdo, dejando voces de un dia para otro, retomando en cualquier lado lo que deje por ahi, yendo y viniendo, e imagino la relectura de esta revista siguiendo un orden cronológico, cosa que de tanto en tanto intento, con la ilusión a veces y el temor otras veces de encontrar un hilo que enhebre las cuentas, alternando ese mecanismo que es un ejercicio de la sensatez con una tómbola imaginaria que me lleva de una página a cualquier otra, lo que también es un ejercicio de la sensatez, pero distinto, y según el método el resultado.

13
Envuelto en humo Ronald largaba disco tras disco casi sin molestarse en averiguar las preferencias ajenas, y de cuando en cuando Babs se levantaba del suelo y se ponía a hurgar en las pilas de discos de 78, elegía cinco o seis y los dejaba sobre la mesa al alcance de Ronald que se echaba hacia adelante y acariciaba a Babs que se retorcía riendo y se sentaba en sus rodillas, apenas un momento porque Ronald quería estar tranquilo para escuchar Don't play me cheap.


14
Salió del rincón donde estaba metido, puso un pie en una porción del piso después de examinarlo como si fuera necesario escoger exactamente el lugar para poner el pie, después adelantó el otro con la misma cautela, y a dos metros de Ronald y Babs empezó a encogerse hasta quedar impecablemente instalado en el suelo.


15
De manera que con toda seguridad Ronald volvería a Big Bill Broonzy, guiado por asociaciones que Oliveira conocía y respetaba, y Big Bill les hablaría de otra barricada con la misma voz con que la Maga le estaría contando a Gregorovius su infancia en Montevideo, Big Bill sin amargura, matter of fact.

Delicioso, vigente, necesario.

jueves, 21 de junio de 2012

Elogio de la idiotez

Quisiera, como quisiera, 
tener la misma capacidad que Cortazar,
de encontrar la forma perfecta
de explicar algunas cosas. 



Hace años que me doy cuenta y no me importa, pero nunca se me ocurrió escribirlo porque la idiotez me parece un tema muy desagradable, especialmente si es el idiota quien lo expone.

Puede que la palabra idiota sea demasiado rotunda, pero prefiero ponerla de entrada y calentita sobre el plato aunque los amigos la crean exagerada, en vez de emplear cualquier otra como tonto, lelo o retardado y que después los mismos amigos opinen que uno se ha quedado corto. En realidad no pasa nada grave pero ser idiota lo pone a uno completamente aparte, y aunque tiene sus cosas buenas es evidente que de a ratos hay como una nostalgia, un deseo de cruzar a la vereda de enfrente donde amigos y parientes están reunidos en una misma inteligencia y comprensión, y frotarse un poco contra ellos para sentir que no hay diferencia apreciable y que todo va benissimo. Lo triste es que todo va malisimo cuando uno es idiota, por ejemplo en el teatro, yo voy al teatro con mi mujer y algún amigo, hay un espectáculo de mimos checos o de bailarines tailandeses y es seguro que apenas empiece la función voy a encontrar que todo es una maravilla. Me divierto o me conmuevo enormemente, los diálogos o los gestos o las danzas me llegan como visiones sobrenaturales, aplaudo hasta romperme las manos y a veces me lloran los ojos o me río hasta el borde del pis, y en todo caso me alegro de vivir y de haber tenido la suerte de ir esa noche al teatro o al cine o a una exposición de cuadros, a cualquier sitio donde gentes extraordinarias están haciendo o mostrando cosas que jamás se habían imaginado antes, inventando un lugar de revelación y de encuentro, algo que lava de los momentos en que no ocurre nada más que lo que ocurre todo el tiempo.

Y así estoy deslumbrado y tan contento que cuando llega el intervalo me levanto entusiasmado y sigo aplaudiendo a los actores, y le digo a mi mujer que los mimos checos son una maravilla y que la escena en que el pescador echa el anzuelo y se ve avanzar un pez fosforecente a media altura es absolutamente inaudita. Mi mujer también se ha divertido y ha aplaudido, pero de pronto me doy cuenta (ese instante tiene algo de herida, de agujero ronco y húmedo) que su diversión y sus aplausos no han sido como los míos, y además casi siempre hay con nosotros algún amigo que también se ha divertido y ha aplaudido pero nunca como yo, y también me doy cuenta de que está diciendo con suma sensatez e inteligencia que el espectáculo es bonito y que los actores no son malos, pero que desde luego no hay gran originalidad en las ideas, sin contar que los colores de los trajes son mediocres y la puesta en escena bastante adocenada y cosas y cosas. Cuando mi mujer o mi amigo dicen eso --lo dicen amablemente, sin ninguna agresividad-- yo comprendo que soy idiota, pero lo malo es que uno se ha olvidado cada vez que lo maravilla algo que pasa, de modo que la caída repentina en la idiotez le llega como al corcho que se ha pasado años en el sótano acompañando al vino de la botella y de golpe plop y un tirón y no es mas que corcho. Me gustaría defender a los mimos checos o a los bailarines tailandeses, porque me han parecido admirables y he sido tan feliz con ellos que las palabras inteligentes y sensatas de mis amigos o de mi mujer me duelen como por debajo de las uñas, y eso que comprendo perfectamente cuánta razón tienen y cómo el espectáculo no ha de ser tan bueno como a mí me parecía (pero en realidad a mí no me parecía que fuese bueno ni malo ni nada, sencillamente estaba transportado por lo que ocurría como idiota que soy, y me bastaba para salirme y andar por ahí donde me gusta andar cada vez que puedo, y puedo tan poco). Y jamás se me ocurriría discutir con mi mujer o con mis amigos porque sé que tienen razón y que en realidad han hecho muy bien en no dejarse ganar por el entusiasmo, puesto que los placeres de la inteligencia y la sensibilidad deben nacer de un juicio ponderado y sobre todo de una actitud comparativa, basarse como dijo Epicteto en lo que ya se conoce para juzgar lo que se acaba de conocer, pues eso y no otra cosa es la cultura y la sofrosine. De ninguna manera pretendo discutir con ellos y a lo sumo me limito a alejarme unos metros para no escuchar el resto de las comparaciones y los juicios, mientras trato de retener todavía las últimas imágenes del pez fosforecente que flotaba en mitad del escenario, aunque ahora mi recuerdo se ve inevitablemente modificado por las críticas inteligentísimas que acabo de escuchar y no me queda más remedio que admitir la mediocridad de lo que he visto y que sólo me ha entusiasmado porque acepto cualquier cosa que tenga colores y formas un poco diferentes. Recaigo en la conciencia de que soy idiota, de que cualquier cosa basta para alegrarme de la cuadriculada vida, y entonces el recuerdo de lo que he amado y gozado esa noche se enturbia y se vuelve cómplice, la obra de otros idiotas que han estado pescando o bailando mal, con trajes y coreografías mediocres, y casi es un consuelo pero un consuelo siniestro el que seamos tantos los idiotas que esa noche se han dado cita en esa sala para bailar y pescar y aplaudir. Lo peor es que a los dos días abro el diario y leo la crítica del espectáculo, y la crítica coincide casi siempre y hasta con las mismas palabras con o que tan sensata e inteligentemente han visto y dicho mi mujer o mis amigos. Ahora estoy seguro de que no ser idiota es una de las cosas más importantes para la vida de un hombre, hasta que poco a poco me vaya olvidando, porque lo peor es que al final me olvido, por ejemplo acabo de ver un pato que nadaba en uno de los lagos del Bois de Boulogne, y era de una hermosura tan maravillosa que no pude menos que ponerme en cuclillas junto al lago y quedarme no sé cuánto tiempo mirando su hermosura, la alegría petulante de sus ojos, esa doble línea delicada que corta su pecho en el agua del lago y que se va abriendo hasta perderse en la distancia. Mi entusiasmo no nace solamente del pato, es algo que el pato cuaja de golpe, porque a veces puede ser una hoja seca que se balancea en el borde de un banco, o una grúa anaranjada, enormísima y delicada contra el cielo azul de la tarde, o el olor de un vagón de tren cuando uno entra y se tiene un billete para un viaje de tantas horas y todo va a ir sucediendo prodigiosamente, el sándwich de jamón, los botones para encender o apagar la luz (una blanca y otra violeta), la ventilación regulable, todo eso me parece tan hermoso y casi tan imposible que tenerlo ahí a mi alcance me llena de una especie de sauce interior, de una verde lluvia de delicia que no debería terminar más. Pero muchos me han dicho que mi entusiasmo es una prueba de inmadurez (quieren decir que soy idiota, pero eligen las palabras) y que no es posible entusiasmarse así por una tela de araña que brilla al sol, puesto que si uno incurre en semejantes excesos por una tela de araña llena de rocío, ¿qué va a dejar para la noche en que den King Lear? A mí eso me sorprende un poco, porque en realidad el entusiasmo no es una cosa que se gaste cuando uno es realmente idiota, se gasta cuando uno es inteligente y tiene sentido de los valores y de la historicidad de las cosas, y por eso aunque yo corra de un lado a otro del Bois de Boulogne para ver mejor el pato, eso no me impedirá esa misma noche dar enormes saltos de entusiasmo si me gusta como canta Fischer Dieskau. Ahora que lo pienso la idiotez debe ser eso: poder entusiasmarse todo el tiempo por cualquier cosa que a uno le guste, sin que un dibujito en una pared tenga que verse menoscabado por el recuerdo de los frescos de Giotto en Padua. La idiotez debe ser una especie de presencia y recomienzo constante: ahora me gusta esta piedrita amarilla, ahora me gusta "L'année dernière à Marienbad", ahora me gustas tú, ratita, ahora me gusta esa increíble locomotora bufando en la Gare de Lyon, ahora me gusta ese cartel arrancado y sucio. Ahora me gusta, me gusta tanto, ahora soy yo, reincidentemente yo, el idiota perfecto en su idiotez que no sabe que es idiota y goza perdido en su goce, hasta que la primera frase inteligente lo devuelva a la conciencia de su idiotez y lo haga buscar presuroso un cigarrillo con manos torpes, mirando al suelo, comprendiendo y a veces aceptando porque también un idiota tiene que vivir, claro que hasta otro pato u otro cartel, y así siempre.



Cortazar, claro.


PD: Yo ya sabia que era loco, y estaba algo orgulloso de ello, pero ademas soy idiota, soy tan idiota.
PD: El texto se titula: Hay que ser realmente idiota para... (Ensayo). (Gracias a Carlos por el dato)

martes, 10 de abril de 2012

Escalones

Así como toda flor se enmustia y toda juventud cede a la edad,
así también florecen sucesivos los peldaños de la vida;
a su tiempo flora toda sabiduría, toda virtud,
mas no les es dado durar eternamente.
Es menester que el corazón, a cada llamamiento,
esté pronto al adiós y a comenzar de nuevo,
esté dispuesto a darse, animoso y sin duelos,
a nuevas y distintas ataduras.
En el fondo de cada comienzo hay un hechizo
que nos protege y nos ayuda a vivir.

Debemos ir serenos y alegres por la Tierra,
atravesar espacio tras espacio
sin aferrarnos a ninguno, cual si fuera una patria;
el espíritu universal no quiere encadenarnos:
quiere que nos elevemos, que nos ensanchemos
escalón tras escalón. Apenas hemos ganado intimidad
en un morada y en un ambiente, ya todo empieza a languidecer:
sólo quien está pronto a partir y peregrinar
podrá eludir la parálisis que causa la costumbre.

Aun la hora de la muerte acaso nos coloque
frente a nuevos espacios que debamos andar:
las llamadas de la vida no acabarán jamás para nosotros...
¡Ea, pues, corazón arriba! ¡Despídete estás curado!

Herman Hesse

lunes, 9 de abril de 2012

¿entendido?

No creo que entiendas lo que quiero decir hoy. Por mi parte, no está claro ni siquiera por que me siento frente al teclado a escribir. No tengo un tema, no tengo una frase, no tengo nada que justifique que alguien se detenga frente a esto que digo hoy.

Tan solo escribir, escribir. Tengo mil cosas que hacer, de las que no deseo hacer ninguna, y la que si siento que deseo hacer ahora ... languidece por falta de una idea que la alimente, y la otra que siento que deseo hacer, debe esperar aun, un poco más. Como quien sale a caminar sin saber ni donde ni para que, sin ni siquiera la expectativa de que el camino le presente en algún lado la justificación del acto, así me senté a escribir, confiando en que el avance de las letras se mantenga, pero sin mayor confianza en que aparezca la idea cuya ausencia -lamento desilusionar a los optimistas- aun no aparece. Escribo porque si. Podría dormir una siesta, pero tampoco tengo ganas de hacerlo, aun cuando cierta pereza parece indicarme que quedarme dormido en un sillón es una empresa completamente factible.

Quiero hacer algo de lo que tenga ganas. Vengo -me levanté un minuto y se ve que la circulación sanguínea algo aporta- de poner a calentar agua para el mate en la pava eléctrica, con regulador de temperatura. En el camino pensaba que podría dejar de escribir y ponerme a terminar un espejo, una pequeña artesanía, a la que solo le falta el último paso, pero eso supondría dejar de escribir, que es algo que me gusta hacer y que ya estaba haciendo. Esperará el espejo otra oportunidad, ya que en esa ida y vuelta hasta la pava apareció el tema.

Un gran hallazgo la pava. Tiene una perilla que permite indicar el punto de corte, para que el agua quede a la temperatura que tiene que quedar. Inicialmente le apuntamos al final de la letra E de la palabra MATE, y a medida que va acumulando sarro en el fondo metálico le damos un poco más al termostato, porque si no deja el agua un poco más fría de lo que me gusta. Cada tanto la limpiamos con vinagre, para quitar el sarro que se adhiere en un proceso gradual y continuo, una suciedad que se acumula sin que nos demos cuenta como, y al final degrada las cosas. Surgió de un regalo, luego de una seguidilla de veces en que el agua se reiteraba en el hervor cuando la olvidaba -proceso que en casa se menciona como "hacer una nube"-, y mis lamentos al aire al respecto inspiraron la elección, porque para hacer té o café el agua debe hervir, y si me la olvido tan solo agrego un poco, pero con el mate, si te pasas, tenés que andar agregando agua fría o cambiándola.

Justo hace un rato encontraba y compartía en Facebook (tengo muchos costados, también el cholulo) un texto de Neruda, que para quien lo conozca le alcanzara con esto "Muere lentamente quien ... no arriesga lo cierto por lo incierto, ..." y para quien no lo conozca la foto al pie o Google, y en ese ir y sencillamente poner la pava con la certeza de que el agua estará como me gusta.


Cuidado con la costumbre, que suaviza los matices, disimula las aristas, esconde los pliegues. Nos vamos repitiendo en los mismos caminos, a fuerza de reiterarlos nos hacemos familiares de los errores, regresamos y regresamos a donde ya estuvimos, asidos a un recuerdo de lo que fue, para volver a ver lo que ya cambió y no está más, para terminar lo que quedo inconcluso, sujetos a una obligación de completar, como si la condición natural del vaso sea estar lleno.

Bienvenida la incertidumbre.
Bienvenido lo desconocido.
Bienvenido el riesgo.
Bienvenida la vida.

Es curioso, como la vida va sembrando y plantando en cada uno, dejando semillas y rastros sobre nosotros, sin saber como ni para que. Recuerdo ahora un poema de Herman Hesse, con el que un ex-compañero de trabajo se despidió cuando dejó la empresa, que viene al caso y publicaré otro día, demasiado hermoso para perderlo al final de este post.

sábado, 7 de abril de 2012

Problema y Caos

Podría decir que cada tanto me asalta una idea, lo cual sería bastante cierto, aun cuando la imprecisa expresión "cada tanto" esconde que las ideas, -mis ideas, que son todo lo que soy- me tienen a su merced, y se suceden, incansables, una tras otra, desde que me despierto hasta que me duermo, y no siempre menos oníricas que las que se asoman en mis sueños cuando la razón descansa. No dejo de pensar, no en el sentido del pensamiento analítico, no en el sentido de la razón aplicada, sino pensar dicho como metáfora de la sucesión de ideas y palabras, de imágenes, a veces geométricas, muchas veces lógicas, y muchas veces absurdas, que se me presentan en una secuencia que no puedo prever ni gobernar. Podría decir que en mi reina la anarquía, pero la anarquía no reina, y aunque yo no lo deduzca hay un orden, y el orden supone reglas, y las reglas, nos gusten o no, asi como elevan al azar a la categoría de ciencia -la estadística-, del mismo modo convierten a la anarquía en una disciplina apta para la aproximación metodológica, metódica y lógica, el caos,

Bienvenido sea el caos. Entre tantas cosas, se me apareció un verso hoy, que atribui a la Madre Teresa de Calcuta, con el que mis neuronas se alinearon para darle vida a este post. Gracias a Internet, esta version moderna de Alejandría, esta materialización de la biblioteca de Babel soñada por Borges, y a Google, que no sería otro que el bibliotecario, pude rescatar el poema en un instante:

LA VIDA ES UNA OPORTUNIDAD, aprovéchala
LA VIDA ES BELLEZA, admírala.
LA VIDA ES BIENAVENTURANZA, saboréala.
LA VIDA ES UN SUEÑO, hazlo realidad.
LA VIDA ES UN DESAFIO, enfréntalo.
LA VIDA ES UN DEBER, cúmplelo.
LA VIDA ES UN JUEGO, juégalo.
LA VIDA ES UN TESORO, cuídalo.
LA VIDA ES UNA RIQUEZA, consérvala.
LA VIDA ES AMOR, gózalo.
LA VIDA ES UN MISTERIO, descúbrelo.
LA VIDA ES UNA PROMESA, realízala.
LA VIDA ES TRISTEZA, supérala.
LA VIDA ES UN HIMNO, cántalo
LA VIDA ES UNA LUCHA, acéptala.
LA VIDA ES UNA AVENTURA, arriésgate.
LA VIDA ES FELICIDAD, merécela.
LA VIDA ES VIDA, defiéndela.

Mi memoria no es buena. Recordaba un poema más breve. En teoría de conjuntos, aprendí el concepto de definición por extensión y por comprensión, y la diferencia entre detallar y definir. La definición es implícita, incluye todos los resultados posibles, en tanto que el detalle, por ser expuesto, deja a la vista lo que está y lo que no. A veces elijo un camino, a veces otro, según lo que quiera decir. Hay que tener cuidado, porque la misma palabra puede representar algo distinto para quien la pronuncia y quien la escucha. El gran riesgo de la definicion por comprension, mi preferida, es que quien escribe la fórmula y quien la interpreta deben estar en sintonía, para disminuir el riesgo de deformación de la idea. La función de los ejemplos es ayudar al receptor a decodificar correctamente la intención.

Releyendo el poema, encuentro dos versos que faltan, o que yo hubiera incluído, y que quizás puedan ser la definición por comprensión o parte de la definición por comprensión de las palabras de la santa, y sus versos, ejemplos de lo que se debe deducir de lo que digo aquí:

LA VIDA ES UN PROBLEMA, resuélvelo.
LA VIDA ES UN CAOS, entrégate.

Siempre y cuando el poema citado no sea una definición por comprensión, en cuyo caso lo mío puede ser considerado un par de ejemplos de dudosa necesidad, o algo muy parecido a la insolencia, o las dos cosas al tiempo.

miércoles, 2 de noviembre de 2011

El SEXO oculto del dinero

Un titulo prometedor.
Lamento.
Una desilusion, pero que quizas sea provechosa.

Mi padre fue un infatigable lector. Perdi la cuenta de la cantidad de bibliotecas que hubo en su casa. En algun momento conte nueve, cuando yo aun vivia con el, pero luego siguio juntando y leyendo libros.

Menuda tarea, la de vaciar la casa de mis padres cuando murieron. En el reparto de cosas, entraron los libros, cada uno de los hermanos tomo los que quiso y encontro, yo hice lo mio. Entre los libros que me guarde, estaba este, llamado "El SEXO oculto del dinero", con la palabra SEXO escrita bien grande en la tapa. No recuerdo con que expectativa lo guarde, pero si recuerdo en que pensaba cuando hace poco le dije "libro, te llego la hora", y lo lleve a mi mesa de luz con otros varios de contenido parasexual, algo de humor tematico para alimentar la hoguera.

Sorpresa. Es un libro de psicologia, escrito por Clara Coria, que desarrollo en varias obras y con distintos enfoques la tematica del sexo y el dinero.

Recomiendo el libro, abiertamente. Creo que todas las mujeres debieran leerlo, a fin de descubrir la trampa que la cultura occidental ha construido en su perjuicio. Los hombres tambien deberian leerlo. Algunos hombres, para saber como ¿aprovechar? y perpetuar la perversidad del modelo, los hombres que coincidan conmigo, para entender como romper el maleficio, que no solo condena a las mujeres.

Desde tiempos inmemoriales, y hasta no hace mucho, el hombre fue el responsable de proveer el dinero y la mujer de administrarlo; el trabajo domestico no se considero trabajo sino lugar natural; liberacion femenina de por medio, la mujer salio a trabajar y ganar dinero (en general, menos dinero que el hombre por la misma tarea), pero reservandose el lugar preasignado, entonces los dos ganan dinero pero el hombre decide mas (no digo gana, digo decide) y los trabajamos pero la mujer trabaja mas, porque los hombres "colaboramos" en las tareas del hogar, que no son nuestras.

La relacion de dependencia de la mujer hacia el hombre, proveedor del dinero, no se rompio con la posibilidad de ganar dinero por parte de las mujeres. Las mujeres ganan dinero, pero los hombres lo administran. Les dejamos el derecho de decidir como gastar lo de todos los dias, y nos reservamos la decision de que hacer con los ahorros, con la plata accesoria.

Estos y otros conceptos estan desarrollados en este libro, que insisto en recomendar.
Hay en internet algunos resumenes, para quienes quieran evitar el libro.

Les recomiendo este link en 4shared

o este otro

lunes, 24 de octubre de 2011

Adios Yoni

Hoy por la mañana falleciò Yoni.

No voy a hacer una biografia, ni a analizar sus mèritos, ni buscarè el lugar comùn del juicio indulgente sobre aquellos que se van antes. Solo me detengo a rescatar del olvido su gigantesco talento de abuelo. Para mi, que los dos mios murieron relativamente jovenes, uno antes de que yo tenga memoria y el otro dandome apenas tiempo para registrar unos minimos recuerdos, de verlo venir con unas golosinas de provincia, unas nueces rellenas de o con algo dulce, si pudiera elegir un modelo de abuelo, seria este.

Lo despedimos en Olivos. En la espera del responso, saludos, miradas, abrazos, frases y silencios; lagrimas de los mas dolidos, respeto y pudor de los menos dolidos, algunas lagrimas propias casi escondidas.

Sobre la pared de la capilla, encontre una placa con estos versos (quizas deformados por mi memoria) atribuidos a Francisco Acuña de Figueroa, aunque se cree no son propios de èl.

Tú que ciego en el placer
Cierras del alma los ojos,
Contempla en estos despojos
Lo que eres, lo que has de ser;
Ven a este sitio a aprender
Del hombre la duración.
Que en esta triste mansión
De desengaño y consejo,
Cada sepulcro es espejo,
Cada epitafio es lección.


Las lei una y otra vez, las transcribi gracias a Google, las comparto. Por cierto, no por su estilo literario, formal pero preterito, sino por la claridad y oportunidad de la advertencia, por decirle de algun modo.

La mejor manera de honrar a los muertos es vivir mientras estamos vivos.
Si, claro, tu tambien lo sabias.

lunes, 26 de septiembre de 2011

Balada del Cafe Triste

Carson Mc Cullers escribio lo que sigue, ademas de algunas otras cosas que aun no conoci. Me senti, al leerlo por primera vez, completamente identificado. No se si la naturaleza del amante, de la persona que ama por vocacion y conviccion y necesidad, que ama porque ese es su impulso vital es siempre asi, o acaso todo esto fue escrito confiando en que, sin saberlo, asi lo viviria. No quiero parecer presumido, pero tengo la sensacion de que habla de mi, por todos lados.

" Ante todo, el amor es una experiencia compartida por dos personas, pero esto no quiere decir que la experiencia sea la misma para las dos personas interesadas. Hay el amante y el amado, pero estos dos proceden de regiones distintas. Muchas veces la persona amada es sólo un estímulo para todo el amor dormido que se ha ido acumulando desde hace tiempo en el corazón del amante. Y de un modo u otro todo amante lo sabe. Siente en su alma que su amor es algo solitario. Conoce una nueva y extraña soledad, y este conocimiento le hace sufrir. Así que el amante apenas puede hacer una cosa: cobijar su amor en su corazón lo mejor posible; debe crearse un mundo interior completamente nuevo, un mundo intenso y extraño, completo en sí mismo. Y hay que añadir que este amante no tiene que ser necesariamente un joven que esté ahorrando para comprar un anillo de boda: este amante puede ser hombre, mujer, niño; en efecto, cualquier criatura humana sobre esta tierra. Pues bien, el amado también puede pertenecer a cualquier categoría. La persona más estrafalaria puede ser un estímulo para el amor. Un hombre puede ser un bisabuelo chocho y seguir amando a una muchacha desconocida que vio una tarde en las calles de Cheehaw dos décadas atrás. Un predicador puede amar a una mujer de la vida. El amado puede ser traicionero, astuto o tener malas costumbres. Sí, y el amante puede verlo tan claramente como los demás, pero sin que ello afecte en absoluto la evolución de su amor. La persona más mediocre puede ser objeto de un amor turbulento, extravagante y hermoso como los lirios venenosos de la ciénaga. Un buen hombre puede ser el estímulo para un amor violento y degradado, y un loco tartamudo puede despertar en el alma de alguien un cariño tierno y sencillo. Por lo tanto, el valor y la calidad del amor están determinados únicamente por el propio amante. Por este motivo, la mayoría de nosotros preferimos amar que ser amados. Casi todo el mundo quiere ser el amante. Y la verdad a secas es que de un modo profundamente secreto, la condición de ser amado es, para muchos, intolerable. El amado teme y odia al amante, y con toda la razón. Pues el amante está tratando continuamente de desnudar al amado. El amante implora cualquier posible relación con el amado, incluso si esta experiencia sólo puede causarle dolor.

Asi, entonces, decia antes de citar, asi es mi relacion con mis amados, incluyendote a ti en una especialisima situacion de privilegio. Asumo, con absoluta conviccion, mi destino de amante sobre ti. Lo escuche la noche de Leon y te lo remarque al oido, la belleza de esos versos de los cuales solo recuerdo las tres palabras que mejor definen todo: Intuicion de Dios, y creo que ahi esta la explicacion, si hiciera falta, de todo cuanto me ocurre contigo.

Juntemos las dos intuiciones entonces, la de Dios (cualesquiera que sean el tuyo y el mio) que cruzo nuestros caminos, y la de quien supo que debia dejarme escrito este mandamiento, de entregarme a ti como poseso, porque seran inutiles todos mis intentos de evitarlo. No hay fuerzas, no hay destinos, no hay opciones; amarte, amarte, amarte, perdida y completamente, en cuerpo y alma, de noche y de dia, el amor me gobierna, el amor hacia ti me condiciona, me obliga, me protege de todos los males (inclusive de mi mismo), me orienta, me cobija, me fortalece, me acrecienta, y justifica mi estar y mi ser.

Hay, aunque lo declame generoso, algo de egoista en mi amor. Egoismo, quiero decir yo mismo, te amo por y para sentirme bien amandote, yo me siento mejor al amarte, me siento util y valioso. Te ofrezco y entrego mi amor, completamente incondicional, pero absolutamente interesado. Como un modesto jardinero, sembre mi amor en ti, con la esperanza y la necesidad de verlo crecer y dar frutos, y no me refiero aqui a los hijos que nos dimos, sino a los otros frutos del amor, esa capacidad de entender, saber, acompañar, percibir, comprender, alentar, perdonar, consolar, reconfortar. Veo hoy, ya no un arbol de amor, sino un bosque de amor entre nosotros, simbolos y signos del amor que nos tenemos, a cada paso, en cada lugar, en cada forma.

La eleccion, si acaso esta es una eleccion, cosa que dudo pero dejemosle el nombre, quizas si sea una eleccion pero no mia, sino de algun gran organizador de almas, de convertirte en mi amada, te quita la responsabilidad, pero no te exime de la posibilidad del merito; podria amarte a pesar de todo, de hecho lo he hecho, pero verte convertida no solo en mi amada sino en amable, antes de ser mi amada ya lo eras, amable en el mas literal de los terminos, verte como sujeto valido para la eleccion, merecedora de amor, necesitada de amor, deseosa de amor, la apuesta es certera, confiada, firme; del mismo modo y por el mismo motivo, me produzco y me esmero, como un gran impostor me presente ante ti, escondiendo mis peores males, porque mi ser precisaba con urgencia ser amado y precisaba con urgencia de tu amor, y por eso ante ti me mostre tan amable como pude, y cuando las primeras mascaras cayeron y quede desnudo, y cuando cayeron las ultimas y ya no quedo ni piel sobre mi alma, expuesto ante ti con mi coleccion de miserias a cuestas, confie en el milagro de seguir siendo, ante tus ojos, un hombre amable.

Amarte es mi conviccion y mi sentido, y debere amarte aun cuando no reciba tu amor, porque asi esta escrito por alguien tan fuerte como las montañas del mundo, que me ha enseñado este modal y el valor de la mision, pero asi como los espejos devuelven las imagenes, la luz enciende los colores y los oidos multiplican las voces, tu devolucion, el ser tu amante que te elije como amada y ser mi amada que me elije como amante, no pasaria de aqui, no alcanzaria nunca lo sublime del amor, sino hasta que tu elijas ser amante, y tu me elijas como amado, y yo acepte y elija ser tu amado de ti mi amante, y ahora si, yo el amante de tu mi amada y tu mi amante de yo tu amado, hacemos la amalgama de los cuerpos y las almas, fundimos nuestros nucleos, fusionamos nuestros seres, y somos uno, somos un perfecto uno, en el que tenemos todo.

La perfeccion existe, en este pacto reciproco, esta mutua necesidad, esta orden superior de ser y estar, de ofrecer y recibir, vida sobre vida, atomo por atomo, aire por aire, carne con carne, que nos hace gozosos e invencibles.

viernes, 23 de septiembre de 2011

Ignacio Campastro

Hace poco mas de 2 años, decidi que estos versos que siguen merecian ser conservados.
Se los atribui a la persona de quien me llegaron, Ignacio Campastro, a quien le debo una disculpa.

No por la confusion, claro esta, sino por otros motivos, que yo conozco y el debiera.

Yo creo que en el trono debe estar este hombre, bien calzado y coronado.
Creo que los que hicieron tantas cosas deben ser dueños de todas las cosas.
Y los que hacen el pan deben comer! Y deben tener luz los de la mina!
Basta ya de encadenados grises! Basta de pálidos desaparecidos!
Ni un hombre más que pase sin que reine. Ni una sola mujer sin su diadema.
Para todas las manos guantes de oro. Frutas del sol a todos los oscuros!
Yo conocí aquel hombre y cuando pude, cuando ya tuve ojos en la cara,
cuando ya tuve la voz en la boca lo busqué entre las tumbas y le dije
apretándole un brazo que aún no era polvo: "Todos se irán, tú quedarás viviente.
Tú encendiste la vida. Tú hiciste lo que es tuyo."


Son de Neruda. Por si acaso no lo sabias.
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