miércoles, 31 de octubre de 2012

31/10


Poner la fecha antes de comenzar a escribir. Comenzar a escribir antes de saber de qué. Quizás sea el momento de leer, o de dormir, o de desear algo nuevo. Nada por aquí, nada por allá, palabras huecas e innecesarias, salvo que quiera ser indulgente conmigo y las llame superfluas.

¿Por qué hablar cuando no se sabe de qué?. Por lo mismo que respiramos y caminamos, por lo mismo que hacemos latir el corazón, porque si, porque el sol sale y cae, porque las olas golpean, porque el viento sopla y los árboles crecen.

Escribir mientras espero que pase lo que espero mientras sucede lo inesperado, mientras el agua baja entre diluvio y diluvio, mientras un ave se roba una lombriz, mientras el pasaje dormita, mientras se cruzan partos y funerales, mientras se come y se duerme, mientras se ama y mientras no, mientras se vive.

martes, 30 de octubre de 2012

Doble Discurso

Tengo algo parecido a la alegría en este momento. Estoy más o menos al día con lo que escribo, o al menos no me estoy atrasando respecto a una agenda errática cuyo ritmo lo establece mi propio corazón Logré finalmente darle un lugar a mi otra voz, tengo hoy un segundo blog -que no es este- en el que hablo libremente, eso me permite decir lo que quiera porque primero lo digo y después encuentro el lugar donde lo muestro. Esto de ahora mismo iba a ir al otro blog, pero decidí dejarlo en este, y a partir de ahí me condiciono un poco en forma adrede. Parte de la alegría es tener más claras algunas cosas y en la medida en que hablo conmigo sin rodeos esa claridad es tremenda, hasta límites insospechables. Ayer empecé a escribir un poema que me propuse trabajar, pulir para que dijera lo que quiero decir, ni más ni menos claro de lo necesario, sin perder eso que llamo el buen gusto. Hoy lo repasé o lo reescribí previsor dejando espacio entre los renglones para poder tachar a gusto, rehacerlo, desfigurarlo, recrearlo, quizás me ataque la indecisión y tenga muchas versiones, en ese caso quizás las publique todas, pero no aquí. Siéntanse libres de pedir la contraseña de mi otro espacio.

lunes, 29 de octubre de 2012

Asfixia

III)

Llorar la bondad y el dolor
de la impronta expuesta al peso,
que la suma de embates falaces
de la espada hecha cristal
siembre paladas de fatalidad y tierra
en la espalda sepultada por la duda.

Al pie de la muralla
el desierto asfixia al peregrino
sobre el músculo más frágil
carne hecha sal hecha trompeta
debajo de la suela de la bota
expira el embuste boquiabierto
como se da muerte a las serpientes
como la muerte recibe al hombre.


II)

Quiero hacer mía tu espada,
llorar el dolor y la alegría
de la impronta expuesta al peso
de la suma de embates falaces,
que cada uno de tus estoques
sea una palada más de tierra
en la espalda sepultada por la duda.

Al pie de la muralla
el desierto asfixia al peregrino
sobre el músculo más frágil
carne hecha sal hecha trompeta
debajo de la suela de la bota
expira el embuste boquiabierto
como se da muerte a las serpientes
como se da muerte al hombre.

I)

Quiero hacer mía tu espada,
llorar de dolor y de alegría,
que cada uno de tus estoques
sea una palada más de tierra
sobre la fragilidad del músculo,
la impronta expuesta ante el peso
de la suma falaz de los embates
la carne boqueando asfixia
y la duda sepultada por la espalda
un peregrino hecho sal en el desierto,
un trompetista al pie de la muralla
expira el embuste debajo de la bota
como se da muerte a las serpientes
como se da al resto de mi hombre.

domingo, 28 de octubre de 2012

Soledad


Estoy en un día triste. En un rato triste más bien, pero un rato tiene la capacidad de ser como una mancha, y hoy ya tengo el día sucio de un par de manchas. El principal objetivo de haber salido a comprar algo fuera de mi casa sin necesidad era salir de mi casa, salir de ese lugar que es este lugar, el de la palabra, y ver gente de verdad, poder hablar con alguna persona. El nombre de este texto es Soledad y esta que percibo de a ratos frecuentes y extensos es de la triste, la soledad del que esta solo aun cuando no quiere. Conozco la otra soledad, la soledad de estar conmigo mismo y estar bien y estar en ese momento completo y no necesitar al otro. Tengo de esta otra soledad, la soledad del que quiere tener un cuerpo al lado, la soledad del que no tiene a quien mejorarle el día, la soledad del que no tiene una voz para escuchar cuando la precisa. Es una soledad muy sola, y es una soledad que no se resuelve con espejitos de colores. La imperiosa necesidad de estar con alguien que nace no tanto de la soledad como de la soledad y la angustia de sospecharla infinita, de sentir por un momento que este estar solo puede ser definitivo –lo que no deja de ser una pesadilla de la que uno sabe que se va a despertar- pero eso lo sabe antes y lo sabe después de la pesadilla, el durante no tiene fecha de vencimiento. La soledad que describo tiene una única cura posible, la de una persona que necesita pasar el amor de la palabra al hecho y se impacienta ante la ausencia del milagro. Hay algo que se espera y que no llega, y nace el error en forma de búsqueda, nace un error que es estar pendiente de su aparición queriendo verlo, queriendo mantenerse alerta, no sea cosa que este ahí y no lo veamos, que nos pase desapercibido, desconfiando de la capacidad del amor para hacerse notar presente cuando se lo descubra. Lo demás son simulacros, son cosas buenas, son secretos tácitos, se ven, se disfrutan como amores. Hasta ahí podemos buscar, un cariño fuerte, hasta ahí podemos llegar en nuestro oficio de pescadores a tener suerte, y sacar un pez muy grande, pero el más grande sólo sale solo.

sábado, 27 de octubre de 2012

Tu nombre III


Me pasan muchas cosas, y las digo.
digo muchas cosas, y entre esas,
digo tu nombre,
pienso tu nombre,
pronuncio tu nombre,
y no te hago,
te pienso y no te hago,
te deseo y no te hago,
y duele,
cuando no me olvido duele,
de lo solo,
de lo dulce, de lo tibio
de un lugar entre tu piel,
el que mas cerca tuve
hablándome al oído,
diciéndome de vos
todo cuanto preciso.

viernes, 26 de octubre de 2012

Ceniciento


Es la medianoche de los cuentos
la muerte del hechizo
cuando el palacio se vacía de invitados
se encienden las luces
y sólo se escuchan
las voces de los ebrios rezagados
y el ruido de los platos recogidos.

Terminó la farsa y el embuste
no hay más nada de tomar
necesito un poco mas de mis mentiras
jugar al poeta bailarín
protagonista de los carnavales.

jueves, 25 de octubre de 2012

La cosecha

Estoy tenso, intranquilo
agotado de ver pasar las horas
esperando que madure lo maduro;
preparado para la cosecha ,
de los frutos necesarios,
las manos libres y la cesta vacía.

Me siento débil , próximo a caer,
tan largo como soy en mi carrera,
tropezar, morder el polvo,
despertarme vencido, sojuzgado,
fruto y carne corrompida
entregada a los cerdos y las bestias.

miércoles, 24 de octubre de 2012

Pensar en nada

No puedo dejar de pensar. Muchas veces he mentido y he dicho pensar en nada, lo cual -por lo menos en mi caso- es un imposible y sospecho que este es un mal muy común. Lograr que mi interior se calle, lograr que mi cerebro deje de presentarme palabras, imágenes, compases, olores, dejar de pensar en la vida hacia adelante y en la vida hacia atrás, en recordar y en proyectar, es algo que no puedo hacer. Lo más lejos que he llegado es a intoxicarme para caer en un sueño del cual no recuerdo nada y hasta de esa situación descreo como de ser el camino de no pensar en nada. A veces logro hilvanar ideas novedosas, ideas que nunca tuve, o asociar conceptos de una forma diferente a todas las anteriores.

Es muy difícil vivir conmigo mismo. Hace cuarenta y ocho años que lo hago y aun no terminamos de ponernos de acuerdo yo y yo sobre algunos temas y algún día gana mi derecho y algún día gana mi izquierdo. Encuentro últimamente que me causa placer y satisfacción poner por escrito parte de lo que me pasa. Son estas cosas que comparto, que hago públicas o trato de hacer públicas, a veces sin mayor repercusión. Leía en algún espacio personal algo que estaba planteado como una duda bastante seria y me animo a pensar que por ahí no era una duda, sino una negación vestida de pregunta. ¿Qué sería del escritor sin los lectores?. Y no es necesario que haya un lector para que haya un escritor, aunque sin ningún fundamento estadístico voy a generalizar desde mi propia experiencia: los escritores queremos ser leídos. El arte de la palabra, si no tiene un receptor, es casi un acto masturbatorio, que no realiza su completo valor. 

De las cosas que voy pensando, y voy dejando por ahí, esta ha sido una más.

Voy a descansar un rato.

Quizás mañana

Mañana
voy a hacerlo de nuevo,
voy a salir a buscarme
convencido
de la urgencia,
voy a querer
que estemos juntos
yo y quien sea
que sea yo mañana.

Planeo
emborrachar a mi otro yo,
darle de fumar, intoxicarlo
hasta que no quede nada en pie,
después
le rezaré a los muertos
una canción de despedida,
más tarde o más temprano
quedaré solo
sin siquiera un espejo donde verme,
renegaré de Narciso
en el agua estancada
y saldré rio abajo
buscando resbalar
en el juego
de los talones mojados,
donde me caiga será un bautismo
y naceré victorioso
a una vida nueva
libre del pecado de la culpa.

Profanaré templos y memorias,
convertiré
las brujas en ángeles
y los ángeles en pan,
el pasado
será solo para atrás,
un norte puesto al sur
crepúsculo
de la vida
correré, correré
hasta caer sin aliento
y entonces
reptaré como un lagarto
avanzando
lejos de la sombra
buscando un nido donde robar algo.

Mañana
una vez más
cerraré el día durmiendo solo
pensando que pasado, que quizás,
que otro día, que otra noche,
que otra piel, otro lugar,
y que otro día no habrá otro
y que habrá otro
detrás de la pulseada.

Quizás mañana, quien lo sabe
escriba de colores,
quizás mañana digo yo,
quizás mañana sabe nadie,
quizás un día alguna vez
nos escapamos de la cárcel
para volar
como pájaros libertos,
para tomar
de otro cuerpo nuestra sangre.

martes, 23 de octubre de 2012

Incurable

Detras del llanto
el amor brujo
mira su espejo desierto
y duele y sufre
la ausencia
del miembro amputado
maldiciendo el descanso
del arco de Cupido.

---

El amor entra
infecta y afiebra
como la flecha envenenada,
nos queda la herida
y este mal sin cura

El gran titirítero

Debiera encontrar un equilibrio entre mis ganas de escribir y … ¡caramba, me acabo de olvidar!

Estuve hablando algunas cosas antes, durante yo creo que unos quince minutos, que no sé si recordare pero eran palabras muy importantes, muy bien dichas, y da la casualidad -se reirá una amiga, ¿da la casualidad?- de que me olvidé de apretar el botón Play. Mi blog es un espacio personalísimo, donde hay una unidad general de todo y especialmente de lo que digo sobre mi mismo, en primera persona. Yo se que cada una de las cosas que digo tiene su lógica y es una unidad valida y el conjunto de las cosas también es una unidad valida con ciertas contradicciones, lo que parecen ser contradicciones cuando se mira muy de cerca un conjunto; cuando se lo mira con otra perspectiva lo que parece una contradicción en realidad es una armonía, un denominador común, un idea general única. El conjunto se ve también completamente coherente, tanto el conjunto como sus partes son congruentes, porque el gran titiritero que vengo siendo yo mismo decido que decir, y cierto dominio, cierta capacidad de gobernar la palabra me permitió formar este gran acertijo, esa suma de las partes que parecen haber dibujado algo pero no deja de ser un simulacro, una gran representación, porque a ese dibujo por acabado que parezca le falta lo que no esta dicho para ser entendido. Yo se, hablando entre personas, lo que dije y lo que no dije. Tengo un poco mas claro que es lo que no dije que lo que dije, pero no ejerzo un deber de vigilancia fronteras adentro de cada uno de estos dos continentes. De todas las cosas que se pueden decir no importa cual es la que se diga, y de todas las cosas que se pueden no decir, no importa cual es la que puede no decirse , en tanto y en cuanto tengamos perfectamente claro que lo que puede decirse se diga y lo que puede no decirse no se diga. Me interesaba conocer tu opinión le preguntaba en un momento a la persona que iba a ser destinataria de la hoja que no escribí, la versión original de todo esto. Ahora estoy recordando la idea, pero no estoy recordando las palabras. Eran mejores aquellas, eran mejores aquellas.

Lo verdaderamente importante es pasarla bien. Eso es lo que estoy tratando de hacer. Voy por la calle, y tengo no solo la sensación de que el universo conspira a favor mio (voy a explicar el verbo, porque la conspiración tiene algo de secreto y lo que el universo quiere hacer conmigo lo veo en todos lados). Entonces me paro frente a la vidriera de un negocio de venta de ropa para niños, donde hay una remera con letras y como lector no puedo evitar mirar las letras en orden de izquierda a derecha y de arriba hacia abajo. La remera me dice “Hey You”, lo cual constituye un llamado de atención aunque no entendamos inglés, Hey You, y ahí en ese Hey You, mientras digo esas dos palabras ya suena el primer acorde, el primer par de acordes de uno de los tantos temas de The Wall. Yo veo, veo señales, claras, sobre lo que necesita mi vida.

Y lo que he decidido es -que verbo horrible- malcriarme un poco. He decidido convertirme en un niño caprichoso y darme todos los gustos, entre los cuales escribir es uno, es uno importantísimo, y como por ahí no puedo darme en este momento todos los gustos que quiero, de los que me quiero dar y puedo me doy mucho. Esto que acabo de decir es lo mismo que decir que escribo a partir de una carencia, hay por lo menos un gusto que no me puedo dar para que tenga tanto tiempo y tanta necesidad, porque es mas la necesidad que el tiempo, de ponerme a escribir.

¿Que es lo que necesito?. Lo sé. Yo se lo que necesito y se que no puedo, se lo que necesito y se que no puedo y también se que si se quiere se puede. Es cruel cuando se cierra el circulo. La conclusión es que lo necesito pero no quiero, y esto es que me falta poco, me falta muy poco para querer lo que necesito y poderlo, y completarme.

Encontrar de escribir que es un gusto, que es un arte, y que una vez superada la urgencia por decir, podremos preocuparnos debidamente por la forma en que se dice, e ir detrás de un proyecto -que de las cosas que se que quiero esta es una que quiero mucho-, la posibilidad de sobrevivir de la palabra. No puedo aun pisar el freno, no puedo aun decir bueno ya está ya dije lo que me urgia decir ahora demos el paso y convirtamos lo que es una necesidad adornada por un talento en un talento a partir del cual podremos calmar otras necesidades.

Yo creo que va siendo hora de dar algunos pasos. La esquina esta más cerca. Esta mas cerca que hace un rato. Y es una decisión de cada uno dar esos pasos. Quisiera que algunas cosas no se noten hoy, o por ahora.

lunes, 22 de octubre de 2012

Adivinanza

Si quisiera hacerte una adivinanza te pediría que aciertes a saber en que estaba pensando hoy al despertarme. Para darte una ayuda innecesaria te diré que estaba pensando en algo muy parecido a lo que pensaba anoche a acostarme. Para que te sea mas fácil, es la misma persona en la que estoy pensando ahora. En vos estoy pensando.

Digo ¿nos pasará lo mismo?. Que hermoso sería. Así de pronto, vivir el milagro. Se teme lo que se desea, de algún modo. Yo tengo muchísimo temor de enamorarme y que alguien salga herido. No se sale ileso del amor, no se sale invicto, se sale con marcas, cicatrices, se sale alimentado y enriquecido.


Tengo muchísimo miedo de hacer daño,
tengo muchísimo miedo de la herida,
de apostar como me gusta, a todo o nada,
de apostar como sé, no hay otro modo.

Que vamos a hacer nosotros, sino amarnos.
entregarnos sin reservas ni medida,
encomendarnos uno al otro, y es bastante.
confiarnos cercanos la presente nueva vida.

Sobre todos los tatuajes anteriores hoy tu nombre.
Sobre todas mis vidas anteriores estos días.

Sobre tantas, tantas cosas,
una làpida tapando los cadáveres.
Y ahora, sos vos y somos yo.
Y ahora, aqui y mañana.

domingo, 21 de octubre de 2012

A mi hijo

A la madre que no tuve,
a la hija de esa madre,
a quien adopto
como ejemplo.




Que llegues más lejos,
que vueles más alto,
que desprecies todas mis frustraciones,
que yo no sea ancla ni lastre,
que no hagas nada por mi
-ni siquiera detenerte a decir gracias-
¡vuela!, ¡vuela!.

Me pesa la responsabilidad
de ser tu ejemplo
cuando soy consciente de tantos errores,
no hagas nada por mi,
no hagas de mi recuerdo una rutina,
olvídate
de todo cuanto te he enseñado,
vive, apenas vive
y no hagas nada más que eso.


sábado, 20 de octubre de 2012

Tu nombre II


Que ganas de respetarte tengo,
de respetarte sin medida y sin tregua.

Cuando hayas entendido eso,
mi mezcla de alma y ángel
piel de bebé,
¡cuando hayas entendido todo!

Me faltó nombrar la flecha,
esa, la que ya sabes,
debiera usar la palabra estaqueado
o dejar de usarlas todas
para exponer el pecho de mi cuerpo arqueado,
si tienes más, tira más, tíralas todas
con tu mejor puntería
acierta
en lo más profundo de mis versos,
explícame los detalles,
y rompe el arco.

viernes, 19 de octubre de 2012

Tu nombre

Entimistado
deambulo por la calle
asciendo escaleras sin final
y entro al epílogo taciturno,
lo perpetuo de tu ausencia
se hace presente en cada instante,
es lo único tuyo aquí conmigo,
los ojos abiertos que me miran
no ven que te estoy buscando en ellos
y todas las espaldas que sigo
son desiertos sin plumas y sin alas,
susurro tu nombre en una letanía
un murmullo musitado
como un mantra,
cada tanto subo a un árbol y te grito
pero nada, nada
mas que pájaros espantados
ante una caterva de curiosos
coleccionistas de anécdotas ajenas.






La ultima noche ya pasó
o será la próxima que llegue,
hoy haré guardia una vez más
en todas las esquinas de tu barrio
vestido de urgencia y esperanza.




De la noche al día

En este momento comienza la otra parte de la noche, la parte en la que me quedo solo y en esa clase de soledad que disfruto, que es la soledad conmigo, el momento en que me encuentro con la palabra y la saludo, la cortejo, responde al juego y construye una historia inédita, incierta, una historia por aprender.

El claro convencimiento de estar equivocándome en la manera en la que ofrendo mi afecto, en la manera en la cual procuro complacer mis intereses, el estar haciendo mal y estar haciendo mal sin intención de hacer mal sino acorralado por algo en lo que confluyen varios factores, uno de ellos mi urgencia por comprobar que somos amables y podemos ser amantes, por quizás la necesidad de descubrir que para alguna persona está perfecto lo que somos, suerte que no tuve con las dos grandes mujeres de mi vida. Arrastro y es la cadena que rompo la condena de mi madre a la pena capital y le agrego el desprecio de la mujer que améque no pudo aceptar que no me alcanzara su amor para apagar el mío.

Me encuentro hablando claro. Salgo un poco de Juan y me pongo en el Juan que escucha lo que Juan dice y al Juan que escucha lo sorprende lo que dice el Juan que dice. 

Está todo tan perfectamente claro: no tengo hoy ninguna certeza de hacia adonde va mi vida. No me atrevo a decir donde voy a estar en un año, no me atrevo a decir donde voy a estar siquiera en unos meses. No pongo la firma sobre ningún contrato, no reconozco ninguna hipoteca, no asumo ningún supuesto más que la vida, y es interesantísimo estar así.

Hasta creo -cuando otra vez vuelvo a escucharme- en el valor literario de lo que digo, condición de la espero esté claro que no me desintereso como valor agregado a la importancia de lo que expreso. Y lo que más, lo que más celebro de todo esto es que no elijo ni el contenido ni la forma, hablo y es así como hablo y digo lo que pienso en este momento en el que como tantas otras veces digo cosas que me sorprende notar que ya sabía.

Es la hora de corregir algunas cosas. Es urgente la necesidad de preservar lo que construyo, de edificar de una vez por todas en vez de jugar con los bloques de madera a construir y derruir sin darle tiempo a nada a que demuestra a donde llega. Cierta necesidad de destruir lo que estoy haciendo bien es hoy el motivo de mis desvelos. Esta necesidad de destruir, de negarme al éxito sigue siendo parte de una condena sobre amplificada. La prohibición de ser lo que soy se convirtió en la prohibición de ser feliz, y a partir de ahí cuando no me doy cuenta aquellas cosas que me están haciendo feliz son destinatario directo de mi traición aunque no hayan sido enumeradas en lo prohibido.

Yo he tenido un día felicísimo y aprendí, aprendí hoy, estos días pero hoy, la necesidad de ver al otro, de aceptar las reglas que propone en la misma mesa de negociación a la que presento las mías.

Va por mis amigos, va por mis amigas. No puedo cambiar nada de lo que pasó excepto la forma de mirarlo. Estamos llegando a destino, estamos llegando al lugar al que necesitamos llegar. Y una vez allí, mañana será otro día y trataremos de acordarnos de lo que aprendimos hoy.

jueves, 18 de octubre de 2012

Condenado

Como el útero de las horas
la noche alumbra
mi sentencia de nodrizas secas
de pechos impares
de alimento tibio y acre,
me humedezco sumergido
en un sopor agrio y maloliente
antes de sepultarme
en un arrullo viscoso.


Retrocedo
al día antes de nacer
cuando todo era promesa
y aun más,
un instante más allá,
en sòlo ocho segundos
lo comprendo todo,
la vida pena de muerte
por el precio del castigo, 
revancha de la semilla fusilada,
venganza de la bala asesina.

miércoles, 17 de octubre de 2012

Ambigüedades

A veces me sorprendo haciendo cosas de las que no encuentro en primera instancia una justificación racional y con el tiempo, después de pasar por el estado de sorpresa, por el compungimiento y por la desazón, intento remediarlas con distinta fortuna. Cuando cerca del final de los intentos entreveo la pérdida vivo ese sentimiento con ambigüedad, como si creyera posible que algo adentro mío supiera mejor que yo por donde llevarme. Cuando logro ofender a una persona a quien supuestamente cortejo o cuando logro incomodar a una persona con la que intento cultivar un trato y me sale tan mal alterno en pensar en que mi inconsciente se me adelanta despejándome el camino o en que aun conservo la malsana afición por boicotearme, pronto para encontrar -una vez cumplido el propósito destructivo- la manera de forzar una explicación para disfrazar la derrota con otro traje.

No encuentro ningún motivo para destrozar una amistad. Quizás si tengo algún motivo -y tiene que ver con la honestidad- para dejar de confundir a una persona a la cual le ofrezco un amor que no le puedo entregar sin hacerle una clara advertencia de alguna situación que puede ser un insalvable. No tengo ningún problema en ofrecer mi amor aunque sea un amor un poco rengo, pero debo ser muy claro explicando la renguera y debo ser muy claro conmigo y pasar en limpio si lo que llamo amor es tan real como lo siento o es un espejismo, una ilusión orquestada por una parte de mi mismo que se resiste dando manotazos o esta preparando un nuevo fracaso proponiéndome un papel insostenible.

Supuestamente estoy amigado conmigo, ya sé todo lo que necesitaba saber para ponerme de acuerdo, para romper un molde, para escaparme de un círculo vicioso de culpa y represión y vivir de otra manera. Me falta encontrar la forma de ponerme a trabajar en mi favor. Superado que está o superado que esté este umbral, cuando no necesite más usar mi fuerza para controlar el camino que piso -léase mantenerme dentro de un camino que quizás sea propio por coincidencia pero no por elección o ni siquiera eso- debiera poder canalizar mi energía en libertad, ir río abajo, viento en popa, en mi propia dirección, sea cual sea y cambie como cambie.

lunes, 15 de octubre de 2012

Al contado

Todo se puede
pagando el precio:
la vida no es gratis.

Si lo quieres, paga,
lo que sea, paga,
con esas monedas,
la de plata que heredaste,
la de oro que atesoras,
¡libérate!, ¡deshazte!.

No guardes,
gasta todo lo que tienes,
no desees lo posible
¡cómpralo!
usa todo lo que hay para pagar
vacía los bolsillos
y paga al contado.

domingo, 14 de octubre de 2012

Ahora!


Quisiera que estés acá,
quisiera que estés acá ahora mismo.

Te desperté hoy,
no pudiste atenderme,
no quería despertarte
pero nos hace tanta falta.

No sé hacia dónde estás mirando
qué tanto te distrae,
no sé
que te tiene tan lejos;
quiero saberlo,
hablemos de eso,
no sé
cómo hacer para que entiendas,
cómo hacer para entender
que no lo entiendas.

Quiero
un final feliz
y lo quiero ahora,
ya
quiero dejar de pensar en lo que quiero
y en donde está lo que quiero,
quiero tenerlo.

Yo sé que me oís,
yo sé que me escuchas
pero no llego,
al lugar de vos
al que hay que llegar
no llego,
¿que vamos a hacer con esto?
porque este no es el modo,
no llegamos hasta acá
para llegar hasta acá,
tengo tantas ganas de verte
tengo tantas ganas de estar con vos,
ahora y ahora,
no mañana, no tal vez.

Es
tan grande,
lo que siento
es tan grande
que no creí
llegar a conocerlo,
que más decir
sin dar tu nombre,
que más decir
sin ir a tirarte la puerta abajo
subir esa escalera
y explicarte.

Estoy
como yo sé que estoy,
como en un estado de gracia,
con un molde
exacto a tu medida,

¡Ay!
¿por qué, por qué, por qué?
no me preguntes dos veces
no tengo más maneras de explicarlo
salvo la nueva
y no comprendés,
más allá de las palabras
tengo tanta necesidad de decirte esto ahora,
estoy
bajo efecto
de lo que te estoy contando,
no me sirve
que lo entiendan otros,
que sean testigos,
que murmuren.

A veces
pienso
¿porque esto
no se lo puedo decir a otra persona?,
quiero hablar con vos
de los detalles;
yo sé
que esto parece
una carta de amor
y yo sé
que lo sabias,
algo hizo
que esto me pase,
algo y alguien,
no te distraigas
es a vos
a quien le hablo,
vos
a quien te llega
manuscrita.

Korn, 14/10/2012
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