martes, 16 de julio de 2013

Elecciones

Elecciones,
y aparecen todos
los vivos y los fantasmas
a llenarnos de promesas,
a volvernos a mentir
un pasado o un futuro
mejor o peor pero distinto,
votemos el cambio,
el cambio seguro,
el cambio que hace falta,
el cambio que viene,
el cambio de la hora,
el cambio del juego.

Algunos se instalan en locales
y otros pasean pancartas luminosas
por las avenidas principales
haciendo sonar la bocina,
lo que sea por un voto,
vale todo
hasta la hipocresía perfecta
de la mentira
conocida
y los rumores de rumores
de que nuestra vida depende
de un nuevo poder
o del equilibrio
siempre inestable
de lo que somos,
lo que decimos
y lo que hacemos.

viernes, 12 de julio de 2013

anónimo de mí

Después
de hacer lo que hicimos
jugar a no decirlo,
somos perfectos, pensé en algún momento,
generosos,
olvidados y abandonados,
recordaba versos al azar,
ratificaba
desde la evidencia plena,
hablamos de tantas cosas tan lindas,
nos llevamos sin darnos tiempo a dejarnos llevar,
mil frenesíes,
tan anónimos de nosotros
agricultores de poemas y memorias.

lunes, 8 de julio de 2013

Jack Kerouac

La única gente que me interesa es la que está loca, la gente que está loca por vivir, loca por hablar, loca por salvarse, con ganas de todo al mismo tiempo, la gente que nunca bosteza ni habla de lugares comunes, sino que arde, arde como fabulosos cohetes amarillos explotando igual que arañas entre las estrellas

JK

viernes, 5 de julio de 2013

¿Cuánto dura el amor?

¿Cuánto dura el amor?

Cuanto debe durar el amor es una pregunta lícita aunque los puristas ensayen una mueca de desagrado ante la posibilidad de que no sea eterno. El amor es un estado de ánimo, es una luz que se proyecta desde nosotros mismos. Cada uno de nosotros es un farol en un desierto, en un mar de sombras, y si no vemos la oscuridad es sólo por ser lo que somos o por estar rodeados de los que estamos rodeados, o por ambas cosas en el que es casi -casi- el mejor de los casos. Hay un caso mejor que se nos niega con frecuencia que es el de sumar nuestras luces a las de otra persona, en una operación mucho más compleja que la adición matemática.

Un amor puede durar horas o una vida.
De las muchas maneras de medirlo, la duración es la más desacertada.

sábado, 22 de junio de 2013

En compañia


Despertar
con la ilusión de hallarte
al otro lado de mi cama,
saciar
 la sed de mi boca
en la tuya
y la sed de mi cuerpo
viceversa.

Comenzar
las primeras horas del futuro
habiendo amado en segunda persona,
después de hablarnos o no
procacidades y noctilucas
bajo la sombra de los sinónimos.


miércoles, 19 de junio de 2013

Gringo Viejo

Tres vertebras hilvanadas
forman la cerviz de un árbol,
una luz mortecina chorrea y se derrama
sobre el lomo galáctico de espinas
del paisaje de dinosaurio corteza
en la piel de un palo borracho,
el paraíso del fotógrafo inspirado
se guarda en la matriz de unas plantas,
una gruesa inquisición
de palos con espinas, medievales,
un cactus que es un falo
de seis aristas
y el racimo de saludos desde un tronco
de una cantera de personas verdes
en un metro cuadrado de multitud.

Un farol de hierro desdentado
pare y abandona resortes por ahí,
las macetas montan guardia
a la sombra del camino del exilio,
al flanco del poste dormitado
por la fanfarria del porro horizontal,
encerrado en pentagramas de colores,
hay un piano de bancos a cubierto
y una Mafalda de lunares
que me desafía al juego
de sembrar adivinanzas infinitas.

La foto del cartón de lotería
entre tanta coincidencia coincidida,
cara casualidad de personas,
el capitán al timón en su puente de su arca,
los actores impúdicos posando
o protegidos en japonés
detrás de una bandera,
gente sin filtro,
oportunistas de la existencia,
dueños perseguidos por valijas,
un par de padres en su día
y algún simulacro de impostor
sobreviviendo a su propia letra.

sábado, 8 de junio de 2013

La Vez Prima

Es bueno saberlo
porque así me lo llevo,
en todos los años que convivimos
nunca fuimos tan amigos
como recién esta noche,
¿como pudimos saber
toda una vida sin sabernos?
cuando fuimos niños al mismo tiempo
y en ese tiempo nos conocimos.

Cuando salto de mi corazón a mi cerebro,
cuando pienso,
cuando escucho lo que digo,
me complazco
como Onán
de mi propia voz,
me siento importante,
me siento poeta,
no puedo no pensar
en tu amiga la famosa,
una casualidad divina
(en la que no creo).

Yo sé que estoy ebrio
y algo más,
yo sé que no es mía esta palabra
o es más mía que de costumbre
y eso es casi lo mismo,
pienso en cuan impúdicamente me desvisto,
con cuanta impudicia
sería mejor dicho
según los libros,
una vez en calzoncillos
pienso en salir a la terraza
al mismo tiempo que pienso
si distinguirás la realidad de una metáfora.

Sentía urgencia de ser mi mismo
delante de ti,
de olvidarnos de antepasados comunes
para mirarnos a los ojos,
hoy juego con un corcho
en el alfeizar de mi ventana,
me siento como un dios
dictando ahora,
me cuesta comprender cuanto nos contamos,
me cuesta comprender a la razón.

Bajo la voz
para no levantar sospechas,
cierro la puerta,
levanto la tapa,
apunto al centro del corazón,
me dejo caer,
apunto al centro de mi vida,
asumo el error como una opción
pero no le temo a esa palabra,
me siento como si diera consejos,
no logro salir de mí mismo,
vacío una mochila sobre esta mesa
y no encuentro lo que busco
hasta que pienso en el lugar menos pensado,
el más insólito,
el que nadie diría,
escribo otra vez en primera persona
como cepillándome los dientes
con ganas de tener la boca limpia,
la vida dice cosas que yo digo metáforas,
sé que estoy escribiendo,
¿y qué si las dos cosas pasan al mismo tiempo?,
¿quién podrá decirnos qué no?,
¿si lo que nos dicen castigo resulta ser un premio?
aunque el escalón cruja bajo nuestros pies.

La opción es dormir
o pagar otra vuelta,
en el momento de apagar la luz
no puedo ni cerrar los ojos,
quizás un vaso de vino no hacía falta
-supimos después de tomarlo-
lo que hacía falta era este rato.

La maldición del escritor
es estar ausente en lo que escribe,
siempre en otro lugar,
siempre testigo
de mi mismo, de mi vida,
a veces temo no ser claro
y a veces estar más allá del silencio,
no puedo no pensar en tu cara mientras leas,
no puedo no pensar en tu amiga cuando opine
o cuando lea
o cuando ignore,
no puedo no pensar, el tema es ese,
lo imposible de pedir silencio
a uno mismo,
tenía tantas ideas hasta hoy,
tengo tantas ideas desde ahora,
esta necesidad de caminar,
de hablar en voz alta.

jueves, 6 de junio de 2013

Por ganar una discusión

Hechos reales.

Tren de Glew a Constitucion, 
5/6/13, 
9:10am

Por ganar una discusión, la gente es capaz de sostener mentiras. Esto lo sabemos todos, pero no todos coincidimos en el desvalor del método.

Por aprovechar una oferta de azúcar y harina, limitada a dos unidades por grupo familiar, una pareja deja de hablarse y pide cuentas separadas en la caja de un supermercado. Ante la evidente treta la cajera, celosa defensora de consignas ajenas, le llama la atención. Entrenada en el arte de la mentira, la mujer plantea una batería de opciones, poniéndole sin saber precio a su alma. Por la satisfacción de ahorrar un dinero que no precisa ahorrar, por el gusto de su triunfo miserable, negó al esposo, negó al hijo, negó todo, levantó la voz, pidió el libro de quejas, destrató a la empleada delante del supervisor, luego al supervisor, luego a la cadena de supermercados, y agotada la instancia, luego de consumar su proeza, se hizo confidente de testigos ocasionales e involuntarios, en los que buscó complicidad para enjuagar su apestosa conciencia.

Yo no tuve la suerte de estar ahí. Si hubiera estado, en uno de esos días en que me siento defensor de pobres y ausentes o con ganas de ser inoportuno, hubiera desenmascarado a esta persona que presume de astucia, en el preciso momento en que creía sorprender a la cajera argumentando ¿cómo sabe que somos pareja?. La hubiera expuesto: es su marido – se fue con su hijo – la espera en el auto – está presenciando el desenlace desde allí - ¡Señor, venga! – se olvida a su mujer. ¿Tanto necesita una familia con auto mal ganarse diez pesos?

Me tocó presenciar el relato público de la mentirosa a la persona que compartía con ella el asiento del tren. Primero me molestó el tono de voz, impúdicamente alto, luego la historia en sí, mas tarde la combinación de orgullo y alegría con que narraba su epopeya y por último (por ahora) la risa que le causaba a ella y a su oyente este acto que, estoy seguro, desnuda ante el espejo le daría vergüenza.

Antes que todo eso me molestó su descarada voluntad de no ceder el asiento, ni ella ni su oyente, cuando tenían frente a sí mismas a una mujer con un niño en brazos. Seguramente tendría una batería de justificaciones para no hacerlo, porque en ese oficio dio suficientes muestras de experiencia durante el relato de su compra, pero no llegamos a conocerla porque otra pasajera le entregó su asiento a la joven madre. ¿Qué nos habremos perdido?. Seguramente la recomendación de esperar el próximo tren aprovechando la condición de cabecera de la estación Glew, la conveniencia de viajar a otra hora, la ventaja de los métodos anticonceptivos o –ya la imagino capaz de eso también- la grosera admonición ¡volvé a Bolivia a ver si te dan el asiento!

Nos pasamos el viaje mirándonos de reojo o furtivamente. No sé si sospechó que escribía sobre ella, ni si se percató del momento en el que le robé una foto. Creo que no.

Llegando a Constitución, demoré mi descenso sólo por tenerla a tiro de pregunta. No quería terminar esta crónica sin dejar completamente expuesta la verdad. Venciendo algún prejuicio le toqué el hombro izquierdo y sostuvimos el siguiente diálogo.
- ¿En serio hiciste una queja en el supermercado?
- Si.
- ¿Pero era tu pareja?
- Si.

No tenía caso extender la situación. Los ateos son ateos, los creyentes creen, los escépticos dudan y sospechan. Poco podría agregar en esa conversación: ¿Comentarle que estaba escribiendo y sobre ella?. Temí desatar alguna fuerza maligna y terminar dando explicaciones ante alguna otra persona distinta de mis lectores, y temí más, mucho más, que el hecho de haber alimentado a un escritor engrandezca su absurdo orgullo.

martes, 4 de junio de 2013

Mi hermana mayor

Mi hermana mayor es un enigma, una vida compartida a la que no tuvimos acceso. La suerte o el destino o la voluntad de alguno de todos los dioses quiso que así fuera. Me lleva un poco más de cuatro años, le siguen mis otras dos hermanas mayores antes de mí y delante de mi casal de hermanos menores, que no fueron los peques en su infancia tan solo porque no existía esa palabra. Tengo en mi hermana mayor una sensación plena de injusticia. Tengo una curiosidad mayúscula por todas las cosas que hubieran sido diferentes si hubiera sido una persona capaz de hablar. Aun es, ella aun es: el azar quiso ganarle a la estadística, dándole una longevidad que no califico por su duración. La presencia de mi hermana Cecilia es de algún modo una ausencia. Siempre estuvo para no estar, para habitar en un mundo inaccesible, un sarcófago intelectual que no le permitió nada. Muchos otros padres se hubieran desanimado, los míos no, y entre todas las sucesiones infinitas de casualidades bajo las que existo, esta fue una. Nada menos que la vida de uno mismo dependió de una casualidad adversa. No quiero hablar de mí, quiero hablar de mi hermana, y de mi hermana es tan poco lo que puedo decir. Es mucho más lo que puedo no decir, de una persona que jamás dijo una palabra, y cuando digo una es literalmente una. Tenía –hasta la última vez que la vi- la capacidad de hacer algunos sonidos, y tengo el recuerdo lejano de haber escuchado alguna vez una canción gutural, y no sé pensándolo bien si tengo el recuerdo o el recuerdo de las ganas de tener ese recuerdo. Jamás supimos que escuchaba cuando oía. Percibía la onda sonora y no sabemos más. Aprendió muy pocas cosas hasta la última vez que la vi (un última vez del que tomo conciencia de su capacidad de convertirse en el última vez definitivo), hasta esa última vez la vi aprender un camino dentro de la casa que la llevaba de su dormitorio a su balcón, el balcón principal del living. Se le daba de comer en la boca. No recuerdo que se le diera agua (esto es una segura omisión de mi memoria). De las incontables tertulias familiares jamás participó. Cuantos novios no tuvo. Cuantas opiniones se llevó. Y cuantos abrazos, y cuantos besos, y cuantas caricias, y cuantos sobrinos, o cuantas revoluciones, o cuantas bombas. Tengo de momento una tristeza, y mi único consuelo hoy es un recuerdo, o una próxima visita, que hace tiempo medito, un hace tiempo a partir de hechos más o menos recientes en mi vida. Es una hermana que no tuve. Es un pariente. Un afecto infructuoso, unilateral, ciento por ciento unilateral. Tengo mucho miedo de llorar en público si alguna vez leo ante testigos este homenaje. Podria dejar de hablar acá, que me ha ganado la tristeza.

jueves, 30 de mayo de 2013

Una noche de marzo

En un cambio de táctica, comienzo a escribir -literalmente hablando- sobre un teclado, a una hora imprecisa de la noche, cuando creo que es aun temprano y en esa anomalía del orden diario, terminó todo lo demás que se hizo hoy y sólo me quedo yo con parte de mi elenco de fantasmas interiores y una hoja en blanco. No se aun quienes dijeron presente y quienes faltaron a la cita conmigo. A un par trate de perderlos de vista, por conocidos, por no querer escucharlos a esta hora.

Sin saber aun hacia donde poner proa -me refiero a este texto ahora, o mejor dicho me refería a este texto, o creí estar refiriéndome a este texto hasta pronunciar la palabra proa, momento en el que sentí la inmediata curiosidad enciclopédica de repensar la intención, y ver en cuantos otros significados podría traducir las primeras siete palabras de este segundo párrafo. Releo y confirmo.

Por alguna imprecisa también cantidad de causas, hace mucho tiempo que no enfrentaba esta situación en esta misma situación, me refiero al acto de escribir sobre la notebook en primera instancia, y a la voluntad expresa de prosear en vez de escribir poemas. Por algún motivo estoy muy cerca de los versos últimamente, por algún motivo estoy acostumbrado a hacerme dictados que luego desgrabo (en su gran mayoría, y no todos básicamente por falta de tiempo) o escribir en mi cuaderno de hojas lisas cuando intuyo que voy a expresar algo mejor, dentro de la calidad de buen aficionado de mis versos, o en una hoja cualquiera de papel cuando no tengo el cuaderno a mano o esa intuición. Es una invalorable ayuda poder releer lo que uno está diciendo antes de seguir diciendo, asegurándole al conjunto de lo expresado un hilo invisible pero firme y un cauce armonioso en sus meandros. Como ejemplo de lo que esta posibilidad permite, reconozco que en algún momento de este párrafo salí a recibir la ayuda de mi vecino a fin de solucionar un detalle menor de mi automóvil, tras lo cual di un par de vueltas a la manzana y ahora heme aquí re enhebrando mi voz.

Varias veces pensé en escribir hoy -recién ahora puedo- sobre otro tema, del que ni siquiera hablé aun. Presencié anoche un número de varieté, "incomunicados", donde la actriz desarrolla una conversación frustrada entre un hombre y una mujer, que se desean y precisan pero se desencuentran, entre conversaciones cortadas, teléfonos ocupados, teléfonos mudos; y va creciendo la urgencia recíproca y va al mismo tiempo haciéndose estadísticamente adverso el resultado, dos personas que quieren encontrarse y que no pueden.

Al terminar alguna de las secciones de la noche me encontré y saludé a la actriz, con quien coincidimos en la duda respecto del próximo intento, aquel que aun no se hizo y que, por esa misma condición, es de dudosa factura. Se hará, no se hará, repetirá, no repetirá. Lo que en un momento es deseo en otro momento se hace voluntad, y en otro momento se hace inercia, y vamos con el mensaje adonde ya nos dijeron que no vayamos, y mantenemos la duda sobre la autenticidad de la inercia y sobre el fin de la voluntad. ¿Porqué no olvidar y ya?. ¿Porque ese retorno al mostrador, a intentar lo que no intentamos además de reintentar lo ya intentado? ¿Nos estarán llevando la cuenta de las mejillas presentadas?

Los síntomas van y vienen. De algo no estoy curado. Hay un poema, quizás no sea tan perfecto.

jueves, 23 de mayo de 2013

Hada Madrina


Mi primera vez
en un escenario,
la de ella fue un tren,
unidos en un mismo color
cuyo nombre es un pasaje lejano
a una infancia maravillosa
a la que vuelvo cada tanto
y en la que aun habito
cuando olvido mi edad.

Donde algunos miden
el tamaño del gesto
yo peso el efecto,
en varias bisagras de mi vida
encuentro su notable coincidencia,
testigo, fiscal, juez y defensor,
la misma cara en los cuatro retratos,
ideas, sociedades,
nuestra pequeña logia privada,
ese lugar en que nos encontramos
del otro lado del otro lado.

La tercera pata de la mesa
apunta al norte,
al centro del futuro,
hacia el polo positivo de la tierra,
la apuesta es la máxima
permitida
por la irresponsable certeza
de que no existe lo que no conozco,
demasiada seguridad
para la punta de una aguja.

domingo, 19 de mayo de 2013

La vida a los Cuatro Vientos




Un turrón vale oro
a las dos de la mañana
hay una función
la venta de discos a la gorra
todos somos actores
un poco ácidos y un poco cítricos
con garras creciendo en los ojos
sube y baja la presión
la invitación resuena
quizás nunca vuelva a ver al borracho
con el que compartí una conversación
quizás no vuelva a ver a nadie
o amanezca con dos Alephs en los ojos
conociendo todo.




Rastreo la señal
sigo la música
me bajo del tren
y me encuentro con mis nuevos amigos
igual de bien que anoche
el saludo fue algo así como un nos vemos.
gente que vive una pasión
al borde de la cordura
del otro lado
estamos llegando
ese fugaz momento
en el que dejamos de avanzar
escuchar un poco a Los Redondos
acelerar el paso
vaciar el verbo confesión de contenido
convertir en bendición la maldición profética
hacer silencio y respirar hondo
poner un pie y la cabeza.

viernes, 17 de mayo de 2013

VIDELA. La punta del iceberg.



Mi primera reacción ...fue mi primera reacción.

Una sensación rara, una mezcla de sentimientos ante la muerte entre los que estaba incluida la alegría junto con una cierta nostalgia, de la peor, la nostalgia de lo que no pasó.

Cuando pienso en la historia del país que habito (para bien o para mal, y elijo pensar que para bien, nací argentino), tengo muchas de esas nostalgias. ¿Que hubiera pasado si no echábamos a los ingleses en 1806?. ¿Y si la batalla de Caseros hubiera tenido otro resultado?. De esas dudas tengo muchas, pero son tan lejanas hacia atrás, tienen una escala temporal tan distinta de la mía, que poco gano en esa elucubración. Voy a mirarlo mas de cerca. 1976. Que hubiera pasado si no hubiera pasado lo que pasó.

A riesgo de ser insultado, voy a pasar por alto el precio en muertes directas que pagamos como nación, y voy a poner el ojo en el precio económico que pagamos, que hemos estado pagando y que seguiremos pagando, que a la postre terminará siendo una condena eterna (en la escala temporal de mi propia vida y la de mis contemporáneos). A aquellos muertos los lloramos, a los que se encontraron los enterramos, los recordamos, los honramos, los sobre vivimos. Al mismo tiempo que pasaba eso, pasamos de tener una deuda externa de 5.000 millones de dolares a una deuda externa de 50.000 millones de dolares, un imposible, un pagaré a perpetuidad, en nombre del cual se nos impuso primero el ponernos de rodillas, después el deber de agradecer al recibir cuando de los platos ajenos nos permitieron lamer las sobras de nuestra propia comida, más las desiguales relaciones carnales, más las hiper inflaciones, más las privatizaciones, más los ajustes, más el sacrificio del bienestar nacional de -por lo menos- un manojo de generaciones.

El germen de esta situación actual, en la que gran parte del patrimonio de la nación ya no es nacional, en la que el precio de las cosas y la calidad de vida de la gente se resuelve en escritorios fuera de nuestro país o de nuestro continente, si bien amanece con la historia de la patria se hace manifiestamente previsible en todo su esplendor en esos años negros.




¿QUIEN FUE VIDELA?.

Fue un hijo de puta completo, con todas las letras. No encuentro manera de defenderlo ni justificarlo. Pero. Hay un pero. Videla actúo convencido de hacer el bien. Su cerebro fue prolijamente lavado en academias militares extranjeras y fue profusamente felicitado por una clase social que lo aplaudió y lo alentó: altas jerarquías "nacionales", lo más granado de la curia católica, los grandes banqueros, los capitanes de la industria, todos lo saludaron, aprobaron y le agradecieron el valor de sus servicios.

Videla (y otros a la vista) fueron la punta del iceberg. Los que operaron desde abajo de la linea de flotación permanecen a salvo, excepto contadísimas excepciones, no han sido ni siquiera nombrados. Videla, Massera, Agosti, etc, etc, etc, no son más que accidentes, no fueron más que la mano de obra barata de una organización mucho más compleja. Muchos de esos apellidos permanecen a salvo, se han ido muriendo, se han ido incorporando al club de los elegantes y paquetes argentinos afortunados, y hoy ellos y sus descendencias viven y disfrutan, desde su pseudo anonimato, dineros y situaciones mal habidas, regadas por la sangre de 30.000 personas y abonadas sobre la base de la postergación nacional.

VIDELA fue todo lo que fue.
Pero además fue una herramienta de otros, que ni siquiera tienen el valor de reconocer que fue un sicario, convencido, pero no por eso menos sicario.

martes, 14 de mayo de 2013

Ama

Cuando me pongo cerebral
recito recuerdos.

Me saqué la cabeza,
la sostengo en las manos,
juego Hamlet,
uno habla,
el otro actúa
y el otro mira,
sostenemos conversaciones
conferencias,
cónclaves,
dejamos que nos lleven los pies
o la cabeza
o el culo
o las rodillas,
pensamos con el ombligo,
conversamos con los codos,
de pronto soy yo
y de pronto mi testigo.

Por un momento pensamos
en todo lo que significa
la palabra flores,
el anuncio del amor
o de la muerte
o la locura.

Me empeño en hablar
desde adentro de los renglones,
en recitar mi voz desde el papel,
en coleccionar versos
digo y soy al tiempo
la línea que dibuja las letras.

Me hago concesiones
sin darme cuenta
me apropio del nombre de mi hijo
concedido por Dios,
Desiderio, Desiderata,
y recuerdo la oración
que más me gusta,
paso revista
para ver como se cumple
desde la recomendación
de andar plácidamente
hasta la recomendación final
de poner el esfuerzo
al servicio de la felicidad,
una enciclopedia vital,
la suma del conocimiento,
creo que contiene
todo lo que se necesita saber,
creo que es
uno de los perfectos resúmenes
de la sabiduría,
hay más breves,
ama
y haz lo que quieras
es más corto aun,
ama
es el más corto de todos.

domingo, 12 de mayo de 2013

A las tres

La gente fuma en la vereda,
corre el aire
de una noche que termina,
vuelvo a ser lo que soy en mi espacio,
un Juancito que camina,
que habla sólo consigo mismo,
solo, como con un viejo amigo,
sellando una amistad definitiva.

Dejar de decir palabras pensadas,
dejar de decirnos en palabras pensadas,
romper el cascarón,
revelar el engaño,
ser sin saber qué somos
tres palabras destinadas a los muros,
nombro la cábala que enseña la memoria,
tres como veces,
tres como opciones,
tres el número señal
de la danza de las agujas,
igual de eterna que de predecible,
igual de eterna que de impredecible.

Sentir en profundidad
que somos
nuestro propio doble de riesgo,
que un día la vida se vuelve literal,
que hay un equilibrio
en la punta de una aguja
entre escribir en público,
improvisar en el escenario,
y pararse a decir verdades
a diestra y siniestra.

Decidir
que no existe el más allá,
que todo está de nuestro lado,
dedicar estas palabras
a las personas pequeñas,
a las tres que nos ayudaron
a escribir este poema.

viernes, 10 de mayo de 2013

Actuar, Escribir, Amar

Mis tres deseos

Hace un tiempo reformulé mis tres deseos históricos, aquellos que –resultados a la vista- fueron pedidos en vano, ya que el devenir de los acontecimientos de mi vida demostró no sólo su incumplimiento sino lo equivocado de confiar a esos tres pilares mi realización personal.

Aquellas ideas (el llegar a viejo con alguien en particular, el nunca perder mi casa y el ver mis muertos en el orden debido) se revelaron obsoletas durante los últimos meses.  No voy a abundar aquí en detalles de que fue lo que paso, sencillamente no pudieron ser. Sobre el tercero de ellos si cabe una aclaración: en algún momento del año pasado descubrí que el próximo muerto en la lista debía ser yo, un yo que no era exactamente igual a mí, o –como decirlo con poesía- un yo del que me había alejado un poco, cuando el decidió mantenerse firme en un rumbo y una convicción que ya no me resultaban propias.

En la primera reformulación inteligida, pública, publicada, mencioné como mis nuevos tres deseos actuar, escribir y hacer el amor. Como la sabiduría a veces nos llega de golpe y a veces en cuotas, encuentro hoy necesario acomodar esta expresión de deseos, que por más cierta que sea no deja de colocarme en una situación de debilidad. Como en el caso anterior, voy a explicar (reformular seria mas fidedigno) mi tercer deseo, que pasa de “Hacer el amor” a “Amar”.

Queda claro que una de las formas de amar es hacer el amor, y –a quien le interese saberlo- no renuncio a ese placer como a ningún otro, pero no quiero confiar mi porvenir a la aparición de futuras parejas o  compañías, que andarán por ahí siguiendo su propia órbita y –acá si confío- se cruzarán en algún momento con la mía. Condicionar mi buenaventura a ese encuentro me coloca en una situación de desventaja de la que voluntariamente me corro: mi felicidad debe nacer de mí, debo –y lo soy- ser una persona íntegra y completa, un individuo capaz de realizarse en sí mismo, y a partir de ahí atender mi propio camino y disfrutar lo que el futuro me departa.

Entonces los dejo ahí: Actuar, Escribir, Amar.
Tres acciones en las que me realizo en forma completa, como paso previo e indispensable a la perfección: actuar en público, ser leído, compartir el amor.

PD: Este post guarda relación con este otro, anterior:

martes, 7 de mayo de 2013

Personaje Alumbrado

Twinkle, twinkle, little star,
How I wonder what you are!
Up above the world so high,
Like a diamond in the sky!

The girl with the kaleidoscope eyes
Lucy in the sky with diamonds

You reached for the secret too soon,
you cried for the moon.
Shine on you crazy diamond.


Un personaje
de risa fácil,
de tristeza clara,
que se libera, sonámbulo
camina con los brazos vacíos
extendidos en abrazos,
con la piel seca
de lluvias ausentadas,
el futuro intacto
y una colección de miserias
de las que día a día
se caen hojas del catálogo.

Sólo falta un beso, ese,
el de la princesa
que libera el sapo
para que croe en los jardines
sin pensar
en las garras de las aves.

Haciendo camino
a convertirse en estrella,
el recuerdo del sueño americano,
un dulce
twinkle twinkle little star
do you ever wonder
who you are?,

sin apuro por llegar,
calibrando la perspectiva
desde un canal de parto dilatado
esta naciendo un niño mas
con todo lo que eso implica:
el oficio de aprender
tan eterno como la propia vida.

domingo, 5 de mayo de 2013

Cenicienta


Y me dije ¿por qué no?
capaz que estás ahí, aun,
en ese lugar que es frontera
entre lo que somos
y lo que merecemos.

Traje conmigo algo más que olor a humo,
una sensación rara,
un frío que me cala donde no están tus brazos,
un silencio dulce con forma de guitarra,
algo muy parecido a la magia
esa cuyo nombre pronunciamos tantas veces.

Aquí y allá ahora están tan lejos,
despierto en la orilla de una playa,
de una playa tan desconocidamente playa.

No creo en nada, salvo en todo,
creo en la sal de mis hombros
que me duele como si la herida fuera propia.

-.-

Este fue el instante donde me vencí anoche
para abrir los ojos del otro lado,
del lado de la isla y de los náufragos,
del lado en el que sólo somos méritos,
y aun te veo como jugando a Cenicienta,
te veo caminar, y te veo de espaldas,
buscando en la arena, donde lavan las olas
la huella de un zapato de cristal
que a mí, aun, me queda grande.

sábado, 4 de mayo de 2013

Temperley Revertido

No es fácil ser un caníbal
y no es fácil ser un actor,
la inquietud permanente del aplauso,
la espera de la carne de la carne,
la tentación de dar en función del otro,
el telón que nos protege y nos separa,
la posibilidad de actuar a mi costado.

Comenzar el viaje en las mejores condiciones,
sin apostar lo que no se debe,
clamar un punto final para esta noche,
tengo una ausencia que me duele, y algunos resultados
que desaparecen como el silencio cuando se lo nombra.

Me falta penetrar,
hundir el diente,
olvidar la geometría y los sistemas de ecuaciones,
renunciar al burgués titiritero
dueño de los hilos del que cuelga todo
menos mi cuello.

La tensión es como un dique,
algo queda confinado, preso, demorado,
los amigos son sinceros,
por algo es la distancia,
llego a donde llego y sólo a mi me importa cómo,
la vanidad es cara,
con el vuelto no compro el resto,
no estoy mirando hacia donde estoy mirando,
me empeño en mirar hacia otro lado
desesperantemente solo.


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